Los fundadores fueron Segundo Henao Patiño, Jesús María Buitrago Castaño y Román María Valencia Álvarez.
El 29 de junio de 1886 se fundó Calarcá, conocida popularmente como la ‘Villa del Cacique’, con fama nacional por ser cuna de poetas, morada del cacique Calarcá y sede del Reinado Nacional del Café.
Su nombre representa precisamente un homenaje al cacique Calarcá, que, aunque muchas anécdotas consideran que vivió en las montañas del Quindío, el hecho aún no ha podido comprobarse.
El cacique Calarcá era un jefe de tribu del macrogrupo Pijao, colectivo que contaba con alrededor de 62 subgrupos que ocuparon las zonas templadas de las cordilleras Occidental y Oriental del país. Como indígenas de tipo y lengua caribe, originarios de Brasil y de cultura muy elemental, conoció a quienes habitaron años antes de la llegada de los españoles, invadiendo el territorio colombiano y destruyendo culturas anteriores, pero asimilando algunas de sus formas de supervivencia.
Como jefe de grupo, el cacique era reconocido por ser aguerrido, cuyo paso del Tolima a la cordillera Central logró marcar un hito en la historia del pueblo. Así mismo, en lo que hoy se conoce como Calarcá habitaban los Quindos, parientes de los Pijaos, quienes conservaron la orfebrería y el trabajo con la cerámica como un método para sobrevivir y más adelante, marcar un punto clave en la historia cultural.
Se conoce que cerca de 300 años antes de las tierras ser conquistadas por otras tribus, existió una cultura muy avanzada, la cual fue destruida por los Quimbayas, quienes, a su vez, se encontraban durante la llegada de los españoles a este territorio y dejaron el mayor legado orfebre a estas tierras.
Desde los primeros pobladores del actual municipio de Calarcá han escuchado historias sobre el cacique Calarcá, relatos místicos que hablaban de su astucia y dominio en las batallas que libró y ganó a los conquistadores españoles. En la mente de los colonizadores del Quindío quedó señalada la firmeza de este indígena.
Cuando se fue a fundar el pueblo, todos coincidieron en un homenaje al hombre que, supuestamente, vino del Tolima a morir en las cuevas de Peñas Blancas, y se quedó entonces en la memoria histórica de Calarcá.
NUEVA CRÓNICA QUINDÍO conversó con Carlos Alberto Mora sobre los hechos que han marcado la historia de este municipio.
Los Quimbayas
Este grupo había llegado a la zona ocupada un poco antes que los europeos. Se conoce que para poblar el territorio sostuvieron sangrientas luchas con los antiguos habitantes, hasta exterminarlos. Parece que la ocupación anterior a los grupos caribes tenía muchos habitantes, según se deduce de la cantidad de tumbas y piezas arqueológicas que hay en toda la región.
Según lo explicado, hasta ahora se puede hablar de un grupo arqueológico de grandes orfebres, ceramistas, agricultores y tejedores y de un pueblo etnohistórico de tipo caribe que asimiló la cultura anterior.
La orfebrería, un legado de los antiguos pobladores
El estilo quimbaya, tanto en orfebrería como en cerámica, se distingue por la elegancia y la sencillez, sin excesos de decoración. Fue así como por medio de la explotación de los yacimientos auríferos de la región, adquirieron este metal mediante el trueque con indígenas de Antioquia. Los objetos de oro que elaboraron fueron conocidos en muchas regiones del territorio colombiano y aun en otras áreas del continente.
Su orfebrería se destaca por ser la más sobresaliente del continente en la época precolombina, es el rasgo más sobresaliente de esta cultura. Los pueblos quimbayas y sus vecinos desarrollaron la más importante producción orfebre en la época prehispánica, no solamente en Colombia sino en toda América. Además de las avanzadas técnicas en el empleo del oro y el cobre, las piezas son de gran calidad artística.
‘Fusa’, la calle de los refugiados
Ya fundado el municipio, uno de los colonos, Román María Valencia, con gran interés por hacer que llegaran más habitantes y aprovechando sus visitas a zonas templadas y calientes de Cundinamarca y del Tolima, trajo los primeros cundinamarqueses, especialmente de la mesa de Fusagasugá y de Tocaima, quienes en su llegada se establecieron en la calle del colegio San José a la que apodaron como ‘La calle de Fusa’
Los Castro, los Romero, los Reyes, los Sabogal y los Guevara fueron algunos de los primeros apellidos que llegaron a imponer su acento, costumbres, creencias y demás características de su zona, quienes en su proceso de adaptación no tenían ningún tipo de contacto con los paisas que ya habitaban estas tierras.
- Temas relacionados :
- 137 Años
- Aniversario
- Calarcá
- Historia
