Su misión no es solo formar profesionales para las necesidades internas, sino para un mercado laboral más amplio.
Pablo Velásquez Mejía es profesional en Ciencias de la Computación y la Información, empresario y un ser humano con un gran don de servicio. Después de vivir ocho años en el extranjero, regresó a Armenia, su ciudad natal, con el objetivo de emprender en el desarrollo de software. Durante este tiempo, ha participado en varias empresas tecnológicas y de formación. Contó para NUEVA CRÓNICA QUINDÍO que su familia, compuesta por su esposa y sus dos hijos es su principal motivación y como a nivel empresarial, su experiencia ha sido diversa y llena de aprendizajes.
¿Cuál ha sido su trayectoria?
Como emprendedor, he experimentado tanto fracasos como éxitos, considerando cada experiencia como una parte esencial del proceso de innovación y crecimiento. Actualmente lidero varios proyectos empresariales. En AtlanticSoft, nos dedicamos al desarrollo de software para clientes internacionales. En BetterWay Devs, vinculamos programadores en Colombia y Latinoamérica con empresas tecnológicas en Estados Unidos. Shark Helpers está enfocado en crear oportunidades para asistentes virtuales y otros profesionales en trabajos remotos. SpeedupTech se dedica a formar en tecnologías no-code y a asistir a empresas en la digitalización de sus negocios de manera eficiente y a menor costo. Además, me motiva profundamente el trabajo que realizamos en la fundación Cognitus, donde nos enfocamos en transformar comunidades a través del talento en tecnologías de la información.
¿Cómo inició la fundación y cuál fue la inspiración detrás de su creación?
La fundación surgió como una evolución natural del trabajo que veníamos realizando desde el 2009 con AtlanticSoft. Observamos una tendencia preocupante, que muchos profesionales recién graduados en Ingeniería de Sistemas de la Universidad del Quindío se veían obligados a mudarse a ciudades más grandes para encontrar oportunidades laborales. Trabajando con talentos del Sena, siempre ofrecimos más cupos de prácticas de los requeridos por ley, buscando potenciar el desarrollo profesional de estos jóvenes. A través de esta experiencia, vimos numerosos casos de jóvenes que, con gran esfuerzo personal y familiar, lograron transformar sus vidas gracias a la educación y el acceso a oportunidades en la industria tecnológica. Fue este impacto positivo en la vida de los jóvenes y sus familias lo que me inspiró a crear la fundación.
¿Cuál es el objetivo de Cognitus?
Ampliar oportunidades, facilitar el acceso a la educación y al mercado laboral en el sector tecnológico, especialmente para aquellos que vienen de entornos menos privilegiados para que tengan la posibilidad de transformar sus vidas sin tener que dejar su ciudad o región. Desde el 2014, hemos apoyado a las comunidades técnicas en Armenia, como la comunidad de agilismo y QuindioTech, compartiendo temas técnicos con profesionales. Un hito importante fue organizar las XV Jornadas Latinoamericanas de Agilidad en 2022, con más de 1.400 asistentes y 300 sesiones educativas durante tres días. Nuestro compromiso con la responsabilidad social comenzó en 2018 bajo el paraguas de AtlanticSoft y QuindioTech. Iniciamos semilleros de software en ViveLab Ciudad Dorada, ofreciendo cursos con el Sena y mentorías a jóvenes de barrios como Las Colinas, La Grecia y La Adiela. Varios de estos jóvenes ahora están vinculados profesionalmente a la industria. En 2019, formalizamos la fundación Cognitus, con el propósito de transformar comunidades mediante el talento TI. Entendemos que una familia puede salir de la pobreza con un ingreso de mil dólares mensuales, y un desarrollador de software puede alcanzar esto en menos de tres años desde que comienza a estudiar. En AtlanticSoft y SpeedupTech ofrecemos prácticas y facilitamos la incorporación profesional de nuestros graduados. Pero lo más destacado es que nuestros egresados también encuentran oportunidades en otras empresas locales y nacionales.
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¿Cuál es el enfoque de la fundación y su principal objetivo?
Nuestro enfoque es ayudar a más personas a descubrir el mundo del desarrollo de software y carreras afines, acompañándolos en su educación para reducir la deserción y proporcionando más oportunidades laborales en una industria con una gran brecha de talento. Aunque estamos abiertos a colaborar con cualquier persona interesada en la tecnología, nuestro enfoque principal está en las poblaciones vulnerables. Comenzamos a trabajar con los jóvenes desde sus últimos años de colegio, ofreciéndoles alternativas viables para una mejor calidad de vida. Esto lo hacemos a través de nuestro semillero en Ciudad Dorada los sábados y, a nivel nacional, apoyando a la fundación Rofe en el programa "Jóvenes Creativos", del cual somos operadores. Nuestros esfuerzos se orientan tanto a jóvenes que deciden ir a la universidad como a aquellos que optan por seguir la tecnología en el Sena. Facilitamos equipos portátiles a estudiantes que no tienen acceso a ellos para que puedan realizar sus trabajos. También, impulsamos la comunidad profesional de Quindío Tech, organizando charlas técnicas mensuales para fomentar un desarrollo profesional continuo.
¿Qué impacto se logra en la vida de las personas a través de este proyecto?
Nuestro objetivo es cambiar vidas a través de una de las profesiones más democráticas y transformadoras del momento, el desarrollo de software y la tecnología. Buscamos impactar directamente el desempleo en Armenia, facilitando que muchas personas no solo consigan empleo, sino empleos de alta calidad con salarios competitivos. Esto, además, tiene un efecto positivo en la economía local. Nuestro enfoque es mostrar con ejemplos reales que, con esfuerzo y dedicación, es posible alcanzar una excelente calidad de vida en esta industria. Queremos ser un modelo de cómo la tecnología puede ser un catalizador de cambio social y económico, transformando no solo las vidas de los individuos, sino también sus familias y comunidades en su conjunto.
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¿Cuáles son los casos de éxito que ha logrado con la fundación?
Tenemos historias que realmente destacan el poder transformador de la tecnología en las vidas de las personas. Un ejemplo es el de Camilo, cuya historia se titula "De Estatua Humana a Desarrollador" en YouTube; Camilo pasó de ganarse la vida como estatua humana en el semáforo de la Renault, una imagen familiar para muchos en nuestra comunidad, a convertirse en un programador que ahora trabaja en proyectos para una empresa en Estados Unidos, gracias a AtlanticSoft. Otra historia inspiradora es la de Luis Evelio, que se encuentra en YouTube como "Cómo pasé de agricultor a programador a los 35 años"; Luis Evelio empezó a estudiar programación a los 35 años, pasando de trabajar en el campo a convertirse en programador en una de las empresas más grandes de Latinoamérica. Además, tenemos jóvenes como Jordy y John Deiby, quienes terminaron el colegio en 2019 y se unieron a nuestro programa "Técnico Plus" en 2020. En solo tres años, han logrado acumular experiencia laboral significativa en la industria y ahora disfrutan de salarios competitivos. Estos casos son testimonios vivos de cómo, con formación y orientación adecuadas, las personas pueden superar sus circunstancias iniciales y alcanzar el éxito profesional.
¿Han tenido algún reconocimiento para destacar?
En 2023 Fenalco Quindío nos reconoció con el premio de Innovación Tecnológica, recibimos un premio internacional de Outsource Accelerator y, sobre todo, logramos impactar a más de 196 personas a través de los diferentes programas que ofrecemos.
¿Cuáles han sido los mayores desafíos?
Uno de los desafíos más grandes que enfrentamos es inherente a la industria del software, la necesidad de una mayor colaboración entre las diferentes entidades para formar y crear más oportunidades desde una etapa temprana, especialmente en Quindío, donde a veces resulta desafiante sumar esfuerzos y trabajar en equipo. Además, nos encontramos con retos a nivel personal de los jóvenes, como aquellos que no pueden asistir a clases por no tener algo tan básico como zapatos. Sin embargo, lejos de desanimarnos, estas situaciones nos llenan de fuerzas para seguir adelante. Sabemos que estos jóvenes, al igual que nuestros egresados de Las Colinas, se convertirán en agentes de cambio, ayudando a sus comunidades a mejorar y crecer. Estos desafíos nos recuerdan la importancia de nuestro trabajo y la necesidad de persistir en nuestro esfuerzo por transformar vidas.
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