La formación deportiva integral, la pasión y una educación basada en los valores han sido vitales para el sostenimiento de esta academia que promete más que una buena formación en el fútbol.
El fútbol hizo parte de su vida desde los 6 años y las satisfacciones en cuanto a su proceso de alto rendimiento que alcanzó en su juventud, lo tuvo a punto de estar en filas profesionales, pero tiempo después, todos esos beneficios que este estilo de vida dejó en su ser, desencadenaron como una oportunidad basada en su formación en disciplina, pasión, amor y profesionalismo. Esta es la historia de Carlos Arturo Ramírez Ortega, un cuyabro que creció en un barrio del sur y encontró en el deporte y la docencia su mejor método para canalizar la pasión que el fútbol desde temprana edad ha generado en su vida.
Cuando tomó la decisión de no continuar en el deporte fue en busca de su segundo sueño, ser licenciado en educación física, recreación y deportes, carrera de la que se graduó en la Universidad del Quindío. Posterior a ello, estuvo 13 años vinculado a una empresa importante del departamento como instructor de fútbol y de ahí, desencadenó todo el proceso de enseñanza, el cual afloró la necesidad de emprender con un club que coincidiera con las necesidades de la sociedad en cuanto al deporte, con el aliciente de hacerlo desde su pasión, el fútbol.
Fue entonces cuando este profesional y deportista exigente, noble, y apasionado, cuya palabra líder le hace pensar en los otros, en acompañar, en siempre estar, formó el club ‘Camino al fútbol’ en el 2004, que desde entonces se convirtió en un referente no solo por los servicios ofrecidos, sino por el sello diferencial con el que forman deportistas en todas las áreas necesarias para hacer de ellos unos buenos seres humanos.
¿Cómo fueron los inicios de Camino al fútbol, cómo fueron esas primeras experiencias?
Hablar de esto me emociona, ya es una década, pero pareciera que todo hubiera iniciado ayer. Ese club nace por una necesidad la cual siempre estuvo enfocada en tempranas edades, ya que esa ha sido mi fortaleza la idea que siempre he tenido, formar desde tempranas edades. Esos primeros pasos de este emprendimiento fueron con 12 alumnos hace 10 años; cuyos padres de familia estaban conmigo desde 4 o 5 años atrás, se dieron cuenta de que yo iba a emprender y se aventuraron conmigo. Esta idea arrancó en ese entonces, pero al día podemos ver esa magnitud del proyecto, formando en valores, respeto, amor, disciplina, cualidades que creo nos han permitido trascender.
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¿Cómo se ha transformado el club en estos 10 años de enseñanza?
Tengo que rescatar la parte de educadores y docentes, y por qué le llamo así, porque a pesar de que es una modalidad deportiva, el 98 % de nuestro personal son licenciados en educación física, entonces en estos años ha permanecido la esencia de Camino al fútbol, la misión y nuestros objetivos partían de formar a través del deporte en aspectos como el sicomotriz, técnico, táctico, integral, el cual para nosotros es un gran baluarte para la marca. Al club no lo identifican por sus logros, ni por sus triunfos, más bien por lo que habla el usuario de la experiencia que se brinda, el deporte basado en los valores. Acá debo hacer unas mención con los profesores que me han acompañado a lo largo de este proceso, porque a pesar de que los niños han sido constantes, el grupo de trabajo ha permitido que esto pase. El profesor Alejandro me acompañó desde el día 1 en este sueño y en este momento continúa ayudándome en este proceso e intentando llevar el proyecto a su máxima expresión, que es lo que buscamos.
El fútbol tiene una cantidad de aspirantes, ¿qué ha sido entonces lo más complejo de este proceso formativo?
Llevo 25 años de experiencia con este trabajo de formación, por mi vida profesional y personal han pasado muchos niños y procesos, pero en estos 10 años hemos tenido una generación difícil de formar, ha habido muchas dificultades en cuanto a lo que quieren los padres, hoy día un padre con un niño de 5 años ya está pensando en fútbol profesional, y esto a nosotros se nos ha convertido en un reto y una tarea pedagógica de sensibilizar a los padres de familia sobre en qué momento están sus hijos para que ellos puedan comprenderlo. Ha sido una tarea agradable porque no bajamos la guardia con pasión y lo que uno quiere brindar, pero ha sido un proceso de mucha pedagogía para no angustiarse en el proceso. Otra situación compleja fue la pandemia, ninguno se lo esperó, pero pasamos de estar en campo a estar encerrados; fue entonces como en menos de una semana montamos un programa de formación a través de las plataformas digitales y con cada grupo y niño logramos hacer un entrenamiento en casa; a través de esta virtualidad llegamos a los hogares y los corazones de los niños, estando ahí, casi 7 u 8 meses. Se nos vino esta idea y tuvimos gran aceptación de los padres, fue un etapa dura, pero de la cual pudimos salir, fue relevante pero bonito, porque tuvimos ese apoyo al 100 de los papás, porque a pesar de las clases virtuales nos apoyaron con su parte económica para poder apoyar también en esta dura situación a los profes.
¿Qué le ha permitido el fútbol, cómo resumiría y definiría estos 10 años de trabajo?
Los definiría con solidez, hemos sido ejemplo, un club que de alguna manera ha dejado un sello en el fútbol formativo para el municipio y departamento, donde hemos sido referentes para que otros profesionales en la misma área y modalidad se motiven a hacer sus proyectos y a diseñar sus clubes a través de los procesos que nosotros hemos implementado. En resumen, hemos dejado una marca positiva frente a lo que realmente son los procesos en etapas sensibles y de formación. Para nosotros ha sido importante esa siembra que hemos dejado en este tiempo para que ahora nos puedan identificar como un club o academia que es de imitar desde eso positivo.
¿Qué le espera al club con estos 10 años, cuáles son esas apuestas?
Nosotros en el club teníamos un proceso formativo, el cual para estos 10 años, pasamos al proceso competitivo, nuestros niños llegaban hasta los 13 años y se iban de la escuela, porque no seguíamos el proceso después de los 13; ahora, continuaremos con el proyecto competitivo para trabajar con los niños de 14 años en adelante. Además las apuestas desde el día 1 hasta ahora, han sido nuestra sede deportiva, a esto siempre se le ha apostado, estamos haciendo lo posible para cumplir con la sede deportiva que para nosotros es muy importante, obviamente por la dificultad que tenemos en cuanto escenarios deportivos; esta es una apuesta grande con relación, primero, frente a los escenarios deportivos; y dos, partiendo de esa necesidad de seguir trabajando por la niñez, la juventud y estas etapas de formación que necesitan tanto de estos espacios como complemento de su educación, tanto a nivel académico y personal, como del núcleo familiar.
¿Algún día se visionó en este momento, es feliz con lo que hace?
La felicidad es total, así mismo estoy muy agradecido con las personas que me han acompañado en este proceso, los entrenadores, los padres de familia. Los formadores han sido un pilar fundamental para la construcción de este proyecto. Las expectativas se han cumplido, esperábamos llegar hasta acá y no ser un proyecto con corta vida, pensamos en grande y uno de los objetivos que tenía claro era la generación de empleo de calidad a través de estos espacios, y se ha logrado, al día son 18 los entrenadores que conforman en su totalidad el club en la actualidad, además de las secretarias encargadas de lo administrativo.
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