A su profesión y experiencia la define como una fortuna, puesto que gracias a ella logró avanzar en la docencia hasta convertirse en directiva.
A propósito de que mañana 15 de mayo, es el Día del Maestro, cabe destacar la historia de Adela Mogollón Candía, una mujer amante de su familia, criada en un hogar fundamentado en los valores, en la responsabilidad, el respeto y la honestidad, cuyo gran pasatiempo es viajar, conocer nuevos lugares, compartir tiempo en familia. Mujer que, a su vida, como mayor alegría y logro, aparte de ser maestra, le suma el ser la mamá de Alejandro y Tatiana.
Adela nació en la ciudad de Ibagué, pero a sus dos años de edad, debido a la profesión de su padre como policía, llegó a criarse y residir en la ciudad de Armenia. Sus estudios de primaria los realizó en la escuela Las Acacias y su bachillerato, lo cursó en la Escuela Normal Superior del Quindío, dado que su ilusión y proyecto de vida siempre estuvo encaminado a convertirse en docente. Este deseo luego de culminar sus estudios la llevaron a elegir para su vida profesional la licenciatura en tecnología educativa, la que complementó posteriormente con su maestría en administración de la educación.
Contando entonces con la experiencia, pero lo más importante, la vocación, desde el 2017 llegó a ejercer su rol apostándole al proyecto Casd, por medio de una rectoría que desde los resultados se encarga de forjar a sus estudiantes no solo en la excelencia académica, sino también el lado humano, partiendo de una cultura institucional; facultades que en estos 7 años como rectora le han augurado poder ocupar el primer lugar como colegio público del Eje Cafetero y ser parte de los 30 colegios públicos del país.
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¿Cómo fueron sus inicios en la docencia, cuáles fueron entonces los trabajos que desempeñó?
Empecé como docente en una escuela rural de San Juan Alto, en Génova, a la que llevo en el corazón, ya que, junto con la experiencia en la Normal, allí aprendí a ser maestra. Allí estuve por dos años, donde estaba establecido el modelo Escuela Nueva. Éramos dos compañeras docentes para atender los 5 grupos de primaria, fue una experiencia que me mostró otra faceta del Quindío, porque en Armenia uno vive en una ciudad muy calmada y bonita, mientras que en Génova fue un proceso muy bello desde la docencia, pero muy triste desde la realidad del país, fue en los años donde estábamos viviendo la violencia, y pude vivir de cerca la dureza de la vida campesina, sobre todo en los niños; desde esos inicios aprendí que la educación tiene que ofrecerle mejores oportunidades a las personas, y que esta siempre se debe asumir con responsabilidad, para que siempre fuera ojalá de la mejor calidad.
¿Qué representa o identifica a Adela docente, cuál ha sido su sello al desempeñar su profesión?
Pienso que la docencia debe estar llena de muchos valores, el primero de ellos es el respeto para poder compartir con el otro; el segundo, la responsabilidad para ejercer la profesión; el tercero, el compromiso para que siempre sea de calidad, pero, sobre todo, el amor para llegar al otro, para que en el compartir en el proceso de enseñanza-aprendizaje, haya un ambiente cálido.
¿Cómo fue entonces el proceso y cómo se dio la posibilidad de convertirse en la rectora del Casd?
Desde que inicié en la docencia, tenía 18 años cuando llegué a Génova, y al año de estar allí, nuestro jefe de núcleo me dijo que si le aceptaba ser coordinadora en el Instituto Génova, y le dije que no, que jamás iba a ser directivo porque mi sueño era ser maestra, estando en el aula, pero a los 5 años de ser docente se presentó la oportunidad de estudiar administración educativa y en la secretaría de educación de Armenia me dijeron que para que fuera coordinadora en la I.E Los Quindos; fue un proceso complejo porque no quería ser directivo, pero al final acepté esta coordinación, luego fui rectora de la misma institución y fue un proceso donde también me enamoré de la parte directiva, de poder trabajar no solo con estudiantes, sino también con docentes, padres de familia, liderando procesos. Estando en la I.E Los Quindos, me trasladaron entonces al Casd, realmente nunca lo soñé, pero es un orgullo ser la rectora, porque creo que esta institución es un ejemplo de cómo debe ser la educación pública y todos los procesos públicos que deben ser de calidad. Allí estoy desde 2017.
En estos 7 años, ¿qué transformaciones ha podido usted evidenciar y promover en la Institución Educativa?
Creo que el Casd, desde que inició, ha estado encaminado a ser de calidad, a demostrar que la educación pública puede ser tan buena como la privada, así que se ha creado una cultura institucional. Los últimos años nos han traído muchos retos en educación, el reto de la pandemia, demostrar que la escuela puede ser más allá de las 4 paredes de la institución, que puede llegar a los hogares; siento que esta época transformó toda nuestra práctica pedagógica, allí tuvimos rápidamente que unirnos con nuestros docentes y capacitarnos en tecnología, en estrategias para llegar a los hogares y pienso que en ese momento de vida el Casd no fue inferior a lo que debíamos hacer. Luego el retomar después de pandemia también nos ha mostrado retos, el volver a nivelar nuestros estudiantes, más o menos se retrasaron 2 años los procesos de aprendizaje, según lo que estudiosos de educación han deducido; aquí también los maestros Casd y directivos también empezamos a idear cómo elaborar esos procesos pedagógicos para nivelar a los estudiantes en sus competencias básicas para continuar después de pandemia. También luego de pandemia ha incrementado mucho el tema de la salud mental tanto de los estudiantes como en profes, este es uno de los desafíos hoy del mundo, entonces el seguir siendo una comunidad que responde a esas necesidades del momento y cómo lograr vender hoy a nuestros chicos una educación de calidad, sino unos sueños y proyectos que les permitan soñar y crear con un mundo, creyendo que con la educación se pueden acceder a más y mejores oportunidades.
¿Cuáles están siendo ahora las expectativas respecto a la institución, para qué se vienen preparando y cuáles son las estrategias para hacerla aún mejor?
Estamos trabajando fuerte con las universidades de la región, en algunos procesos de homologación que desde hace varios años están en la norma, pero que ha sido difícil cristalizarlos, entonces hoy uno de nuestros proyectos es estar articulados con todas las universidades, ya estamos articulados con La Gran Colombia, la EAM, y estamos terminando el proceso con la Universidad del Quindío para nuestros estudiantes de grado once puedan aportar a minimizar los niveles de deserción que se viven en los niveles de educación superior. Otro de nuestros desafíos hoy es involucrar a nuestros chicos en otras habilidades junto con la académica, tanto en la parte deportiva como en lo artístico, para que encuentren otros elementos que los hagan felices; y nuevamente nuestra meta es continuar brindando una educación de calidad, fundamentados en los buenos resultados y los constantes planes de mejora.
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