Congelar lo simple e inmortalizarlo en retratos que narren el afán de lo cotidiano, un viaje que enlaza a Natalia eternamente con la extensión de su visión, su cámara.
Natalia González Peña, al igual que sus padres nació y creció en la ciudad de Armenia. Con 21 años de edad, dedica sus días a estudiar lenguas modernas; a disfrutar el imponente naranja del atardecer; y a retratar lashistorias de lo cotidiano por medio de su mejor amigo, su lente.
Desde niña, inquietada por inmortalizar momentos en recuerdos por medio de la fotografía, con la cotidianidad como musa y en el afán por observar cada momento, espacio e historia de diferentes rostros desde otra perspectiva, la fotografía de retrato se convirtió entonces en su manera de plasmar lo bello, lo poético y artístico de todos aquellos detalles que en la cotidianidad suelen pasar desapercibidos. Desde entonces, retratar rostros en situaciones genuinas desde la extensión de su visión, se convirtió en el reflejo de su alma y la forma en que Dios por medio de sus manos, extendió su imaginación, creación y precisión para contar historias por medio de la fotografía.
¿Cómo y desde cuándo nació su gusto por la fotografía, qué recuerda entonces de esas primeras experiencias?
Mi gusto por la fotografía empezó desde que tenía 13 años. Comencé tomándole fotos a los atardeceres que se veían en mi colegio, en ese entonces, el Rufino Sur. Realmente ni siquiera tenía un celular propio, solía pedir celulares prestados a mis compañeros y salirme de clase para poder mirar y fotografiar ese atardecer. Con el paso del tiempo, quise tomarle fotos a otras cosas y aprender a editar con algunos programas muy básicos. Me encantaba “cacharrear” y probar con mi celular.
¿Qué empezó a captar la atención de su lente, ha adelantado algún trabajo, qué puede contarnos sobre su trayectoria en este arte de capturar momentos, recuerdos, sensaciones, emociones?
Mi esencia está en la fotografía de retrato, pero en situaciones genuinas. Me gusta simplemente ver momentos que son muy naturales y cotidianos y querer pasar a inmortalizarlos, para poder reflejar y sacarle lo lindo, poético o artístico a todo aquello que la gente pasa por alto en su cotidianidad. Todo aquello que en nuestro afán pasamos por alto. Para mí, la fotografía es ese momento en el que nos detenemos y observamos la vida desde otra perspectiva, un momento congelado en donde te paras y simplemente, te das cuenta. “The art of noticing”
Se evidencia en sus redes que de cierta forma enseña no solo cómo hace la foto, sino cómo la edita de forma práctica ¿por qué hacerlo, qué puede contarnos desde el proceso para hacer una foto, hasta la edición final y la forma de interactuar por medio de estas con sus seguidores?
Mi propósito en el momento en el que decidí hacer reels para mostrar lo que hago y cómo lo hago fue para impulsar a otras personas que se sientan atraídas por la fotografía a que simplemente lo intenten. Me gusta siempre contar mi historia en mis comienzos porque por mucho tiempo tomé fotos con un Samsung J5 con 8GB de memoria interna; así que quiero que entiendan que no necesitan el último equipo, ni la cámara más costosa para poder cumplir con su objetivo. En ese orden, todo lo que sé es de forma empírica y autónoma, así que me gustaría motivar a otros a que se lancen y simplemente lo intenten, pues de otro modo, nunca podrán darse cuenta de sus habilidades o talentos. No tiene que llevarse solo a la fotografía, sino en cualquier ámbito de nuestra vida.
Cosas que parecen simples pero al lente y como fotos propias son vistas desde otra perspectiva, ¿cómo puede definir esta parte de su vida, qué la hace inclinarse y darle realce a lo ‘cotidiano’?
Desde hace 4 años comencé con la fotografía más profesional con mi cámara, empecé haciendo retratos deportivos en la Liga Quindiana de Pesas, donde entrenaba, y poco a poco fui haciendo diferentes trabajos y acompañamientos fotográficos. Ha sido una experiencia hermosa. A nivel personal ha sido un reto, pues me ha enseñado a ser más segura de mí misma y de lo que hago, haciéndolo cada vez con más amor y pasión. Más que una salida económica, es esto que elegí hacer porque lo amo y porque Dios me dio el don de usar mis manos para hacerlo.
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Natalia, ¿qué ha sido clave en este proceso, y si tuviera que hacerlo, cómo definiría la fotografía en su vida?
En este proceso, la seguridad ha sido una de las claves para poder dar a conocer mi trabajo y para que otros se sientan igual de seguros con él. La fotografía me ha enseñado muchas cosas que ni siquiera tienen que ver con la misma, me ha enseñado cosas de mí misma que no sabía que tenía, y me ha ayudado a enseñarle a los demás cosas que ellos tampoco reconocían de sí mismos. La fotografía ha sido aquello que me ha enseñado a amar cualquier cosa que haga, y a querer darle una perspectiva más dulce y poética a la vida.
¿Piensa dedicarse a esto más adelante profesionalmente, cuáles son las proyecciones y aspiraciones con esta?
Me encantaría poder dedicarme a tiempo completo y vivir de la fotografía, mi sueño de más pequeña era ser “Fotógrafa de National Geographic”, ahora sé que no es muy realista, pero me conformo con simplemente ser yo y seguir usando mi lente como mi herramienta y mi mejor amigo. Sin embargo, sigo estudiando mi carrera y viviendo un día a la vez, esperando a cumplir con la voluntad de Dios y lo que sea que haga, hacerlo con todo el amor y el servicio posible.
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