Duván López, recibió recientemente la ‘Orden de la Democracia Simón Bolívar’ en el grado de Cruz Oficial, honor y distinción del orden civil concedida por la Cámara de Representantes de Colombia.
A Duván López el pintor, escultor y poeta, el ser quindiano le ha generado una marca indeleble. Su infancia en tierras quimbayunas la describe como el paraíso para soñar con un futuro diferente, futuro que le hizo tomar el impulso para salir de su tierra a confrontarse con el mundo y surgir como uno de los más grandes artistas cuyas valiosas piezas han logrado un legado nacional e internacional.
¿Cómo recibe este galardón, qué representa para su carrera artística?
Me cogió de sorpresa, no sabía que esto iba a pasar, estoy más que agradecido que la sociedad me reconozca esto. Nunca lo pensé y creo que es una plataforma importante para impulsar proyectos que siempre tengo en pro del beneficio de todos, porque yo trabajo fundamentalmente para el bien común. Esto me sirve de aliciente para seguir soñando el Museo Quimbaya, el cual quiero dejarle a mi pueblo, un patrimonio físico que conservaría cuadros y obras mías y de otros artistas, un espacio para que los niños sueñen con cosas distintas, porque soy consciente de la dinámica que se genera alrededor de un museo y el proceso de cambios económicos, culturales y sociales que genera el que un museo esté en un lugar determinado y pienso que, dónde mejor que aquí que es mi tierra para dejar todo mi legado.
¿Cuál es la visión que tiene hoy sobre el Museo de Arte de Armenia y el Quindío, Maqui?
Creo que el Quindío no tiene consciencia de lo que es el Maqui, creo que no hemos tenido oídos receptores ni visiones correctas, hay una ceguera de parte de la institución y del Estado frente a lo que ha sido lo que es y lo que será el Maqui. Cuando el Maqui llegó allí, ese lugar donde nosotros estamos era un problema para la ciudad, es decir, no sabían qué hacer con él. Este museo ha servido para dinamizar el espacio y hubo un gran proyecto de cómo desarrollar allí un centro cultural metropolitano, esto todo se enlodó por temas de corrupción y hoy en día estamos viviendo un impase que no sabemos cómo solucionar, porque yo la verdad y honradamente creo que a nadie le interesa que esto se solucione. No sé qué pasa alrededor de esto y nos preocupa mucho porque el trabajo que se ha hecho ha sido honrado, correcto, que nos ha llevado tener un Museo Nacional, un museo que el estado colombiano ha reconocido así y esto es tan importante como decir que tenemos una entidad con los mismos derechos que tiene el Museo Nacional de Colombia en Bogotá. Pienso que la sociedad civil también tiene mucha culpa, los quindianos no se reúnen para generar sociedad civil, proyectos cívicos que vayan a ayudar a la ciudad, departamento o región. Necesitamos que los quindianos se vuelvan a reunir, no le podemos dejar las acciones sociales y culturales solamente a los políticos o al estado,creo que es la gente común la que tiene obligación también de cuidar lo que se desarrolla y creo en el departamento.
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¿Qué obra lo ha marcado y lo ha llenado totalmente como artista?
Son muchas obras, el Maqui es una de las grandes acciones que he hecho y que voy a seguir haciendo; como obra plástica ‘La Silla de la Paz’, la cual trascendió las fronteras de lo ético, estético y nacional para convertirse en un ícono internacional. Con esta obra generé un discurso universal en el cual pongo mis cuestionamientos sobre por qué no se construye la paz, creé un nuevo ícono plástico relevante incuestionable y comunico al mundo unas preguntas permanentes sobre el quehacer humano, esta obra cumple la función real de un objeto ético, estético y político en el sentido de que genera un mensaje para todo el mundo, porque el problema de la violencia no es solo de Colombia, este es un problema del mundo. Esta Silla es un plano pero parece de tercera dimensión, conseguí la destrucción del concepto tridimensional del volumen, lo que fue un hito, logré que un engaño visual se vea como real, sin serlo; después de 10 años de trabajo logré conseguir el objeto plástico para llegar a lo perfecto, sentí que encontré el huevo de colón, trabajé por mucho tiempo, llegué a ella, la hice y fueron apareciendo las personas que se encargaron de ponerla en el lugar correcto para volverla universal, la silla empezó a irradiar hacia todos los lugares del mundo hablando de algo que nos concierne a todos y lo sigue haciendo. Anuncio que el próximo año una de estas sillas estará situada en el Memorial Center de Korea.
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