Saltar al contenido

Más allá de los productos de calidad, y sus precios, el sello de este negocio lo impone el amor familiar, la calidad de su atención y como no, el servicio de plomería que aún continúa brindando.

Como un golpe de suerte, pero también como una búsqueda constante de progreso, la Ferretería y Plomería Yepes es el resultado de un trabajo ininterrumpido guiado por Dios que surgió del temor que traen consigo los nuevos retos, pero también de la tenacidad de Orlando Yepes, un cuyabro luchador que buscando la reinvención de su vida y el sostenimiento de su familia, hizo de las oportunidades y sus habilidades una catapulta para poner en marcha sus propósitos dándole vida a sus sueños. 

Orlando nació en Armenia en una familia humilde y estudió en la escuela Nueva Granada. Con la intención de trabajar y al no conseguir ocupación en su ciudad natal partió hacia Ibagué a buscar nuevos caminos, ciudad donde se topó por vez primera con esta labor que lo facultó para ofrecer luego sus servicios durante 26 años en la ferretería que lo vio crecer y le abrió las alas.  

¿Cómo llegó la oportunidad de trabajar en una ferretería? 

En Ibagué conseguí trabajo en una ferretería, nunca en la vida había tenido alguna relación con este campo, fue un golpe de suerte y allí duré trabajando aproximadamente 8 años. Había dejado mi familia en Armenia, mi madre, todo; un hermano trabajaba en la Ferretería Giraldo de Armenia en la que hubo una vacante, él me llamó a contarme, me dieron el puesto y entré como bodeguero, como venía de trabajar en lo mismo me fue muy bien con esta labor lo que al jefe le gustó mucho y muy rápido me pasó a mostrador. En ese entonces éramos muchos empleados, pero la situación empezó a ponerse difícil y empezaron a sacar personal, hasta que solo quedamos 3 empleados de los cuales 1 se jubiló, así que ya éramos mi jefe, la hija y yo. Al cabo de un tiempo el jefe murió y quedé únicamente con la hija; un día cualquiera ella me llamó y me dijo que me vendía el negocio en realidad el inventario porque había muy poquita mercancía, yo le contesté que no tenía dinero para tomarla y ella me contestó con algo muy lindo, ‘es que Dios dice que esto es para usted, Orlando’, con ellos llevaba 26 años trabajando. 

¿Cómo se dio entonces la posibilidad de adquirir este negocio? 

No tenía plata pero pensé en Actuar y fue el que me brindó la mano, llegué allá y alguien que me conocía me preguntó si necesitaba algo, respondí que sí, que iba buscando que me prestaran un dinero, le pedí un monto y me dijo que podía prestarme la mitad y estaba en 3 días; con ese poquito de dinero logré surtir, comprar otras cosas, hice negocio con el inventario de lo que me vendía la jefe y a los 3 días abrí por mi cuenta y comencé a vender. Al cabo del tiempo hice otro préstamo, compré mercancía y lo pagué; después me fui para otros bancos y mostrando que podía pagar empezaron a prestarme más y más dinero y empezó a surgir mi ferretería.

¿Y el arte de la plomería, cómo y por qué la incluyó dentro de sus labores? 

Yo tenía 3 hijos, mi esposa y el sueldo no me alcanzaba, era un mínimo, entraba mucho el cliente y preguntaba por quién arreglaba una llave, un lavamanos, un sanitario, así que pensé en que podía aprender plomería, así fue y empecé a brindar este servicio, con unos horarios complejos, salía de mi casa a las 6 a. m. a realizar trabajo de plomería y entraba a trabajar a la ferretería a las 8 a. m.; luego salía a las 12:30 a hacer otro trabajo y entraba de nuevo a la ferretería a las 2 p. m. y en la tarde salía a las 6:30 y me iba a hacer trabajos hasta las 9 p. m. Con esto yo pude darle estudio a mis hijos, pagué mi casa, claro, ya ganaba dos sueldos, en la ferretería y como plomero. Me fui solventando y me gustaba mucho este oficio por el que siempre le pedí a Dios y fue gracias a él que me iluminó y me mostró ese camino. 

¿Sintió miedo en algún momento del camino, qué fue clave para salir adelante?

Sé que en esto hay que tener mucha responsabilidad y sentí miedo de tener la ferretería, pero Dios me decía, vamos para adelante y fue clave porque yo en ese momento estaba solo, mis hijos estaban estudiando, pero lo bonito fue que al cabo de un tiempo les ofrecí trabajar conmigo y aceptaron, a mi esposa igual, le pedí colaborarme. Yo duré sin sacar sueldo de la ferretería 5 meses al igual que mis hijos, trabajábamos y lo que conseguíamos era para inversión. 

¿Es un negocio totalmente familiar, cuál es la actualidad de la ferretería?

Es un negocio familiar en el que llevamos 8 años, actualmente tengo 2 empleados, mi hijo tiene de parte de él una ferretería para que se defendiera y lo poco o lo mucho que saben lo han aprendido a mi lado y gracias a Dios hemos salido adelante. 

¿Qué le enseñó este proceso, en algún momento se visionó así? 

Este proceso me enseñó a tener mucha paciencia a ser muy honesto, respetuoso, esto no ha sido fácil. En algún momento de todos esos años que trabajé claro que soñé con tener lo mío algún día, pero para eso había que tener un dinero, además si a uno no lo conocen los clientes, los vendedores, nadie le da la oportunidad. Un local lleva sus cosas, el precio de los arriendos, los servicios, son muchas cosas que influyen. 

¿Cómo define su negocio, qué ha representado este en su vida? 

Este en mi vida ha sido una bendición de Dios, he podido disfrutar de muchas cosas que me brinda, he podido tener lo que yo había soñado siempre con tener, mi casa, un carro, una moto, hoy día puedo disfrutar de esos beneficios que me ha dado la ferretería, además del gusto de saber que estoy trabajando en lo mío gracias a Dios, este ha sido una bendición. Todo se lo debo a Dios. 


septiembre 2026
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930