Este quindiano ha convertido su conocimiento sobre la discapacidad visual en una herramienta de educación y transformación. Ahora, desde México, su intercambio académico le permite fortalecer sus habilidades y expandir su visión del mundo
Aprender nuevas culturas, aplicar herramientas académicas y convertir el conocimiento en su mayor proyecto de vida han sido los pilares de Cristian Camilo Orozco Escárraga. Calarqueño de nacimiento, hizo de la limitación una palabra inválida en su diccionario y más bien, a sus capacidades y sueños les dio proyección y alas, para llevar sus habilidades y retos académicos a un siguiente nivel. Hoy, como un claro ejemplo de perseverancia y determinación, Cristian vive los desafíos, cambios y enseñanzas de un intercambio académico que a mérito se ganó y que hoy cursa en la Universidad de Guadalajara, en el estado de Jalisco, México.
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Además de ser comunicador social-periodista, Cristian decidió apostar por una segunda carrera y actualmente cursa cuarto semestre de la licenciatura en Literatura y Lengua Castellana. Paralelamente, combina su vida académica con el judo, un deporte que le ha brindado oportunidades y reconocimientos, además de su trabajo en el área de bienestar institucional de la Universidad del Quindío.
Su relación con la academia, ¿qué motivó esta decisión en su vida?
Desde niño siempre me ha gustado estudiar y explorar. Recuerdo siempre estar al tanto con documentales, todo aquello relacionado con el universo, animales prehistóricos, civilizaciones pasadas y demás. Al salir del colegio quise inclinarme un poco por el campo tecnológico el cual afiancé en el Sena, pero luego me llamaron la atención los medios de comunicación y así entonces elegí a la comunicación social-periodismo como mi carrera profesional. En vista de que no surgía trabajo con la carrera, quise vincularme al deporte. Desde niño le tuve cierto gusto a las artes marciales además de que siempre he sido admirador de la UFC. Con esta inclinación me uní a la disciplina y esta me dio una beca en la Uniquindío para poder estudiar, esto gracias a que si yo era oro, plata o bronce a nivel nacional en el año 2019, la universidad me
becara. Estoy becado hasta 2027, sin duda esta ha sido mi mejor ayuda para seguir estudiando.
¿Cómo fue el proceso para acceder al intercambio académico?
Desde que estaba estudiando comunicación siempre tuve la intención de hacer intercambio, y aunque en ese entonces habían muchas oportunidades en Argentina, no contaba con el recurso económico. Cuando inicié con el deporte, poco tiempo después Indeportes me empezó a patrocinar; primero ganaba un dinero y luego me lo aumentaron un poco más, lo que me permitió tener una solventación económica mucho mejor. Cuando entré de nuevo a la universidad tenía la firme intención de que si entraba, tenía que ir de intercambio. Empecé a ahorrar dinero y en el 2024 surgió la oportunidad con la UQ, todo este año estuve al tanto , pero no podía acceder por la cantidad de semestres cursados, tenía muy pocos. En cuarto semestre sentí que era el momento, una profesora me recomendó hablar con el rector y así sucedió, él me dio todo el apoyo junto con la URI. Hice todas las diligencias y papeleos necesarios y al salir la convocatoria me presenté, pasé y empezó mi aventura en este país.
¿Qué ha obtenido hasta el momento con esta experiencia y qué espera lograr con este proceso?
Primero tenía ese sueño de salir del país y lo cumplí. He conocido culturas, gastronomía, personas, nuevas formas de estudiar; este tiempo me ha permitido conocer mucho sobre la cultura mexicana, pues siempre he sido afín y esta experiencia me está permitiendo sumergirme en este gusto. Dentro de mis metas también tenía el aprender un poco más sobre las dinámicas del periodismo, algo que ya he ido aprendiendo poco a poco. Además he estado relacionado con la literatura en letras, qué nuevas herramientas se utilizan para la enseñanza y demás. Todo esto me ha generado gran expectativa y aún más, el hecho de saber cómo se manejan todos los aspectos para las personas con discapacidad visual para poder hacer un tipo de comparación con Colombia. Lo que más quería era aventurarme y conocer mucho, estoy muy abierto a esto y gracias a Dios he tenido un apoyo sin igual de la Universidad de Guadalajara.
¿Qué ha sido clave para llegar donde está en este momento?
La perseverancia, los sueños. Muchas personas dicen que soñar no cuesta nada y es cierto. Un mensaje que siempre le dejo a las personas es que sí se puede soñar pero hay que planear también, pues si no se tiene un objetivo fijo nunca se van a cumplir los sueños. Gracias a Dios y a partir del 2024 pude darme cuenta que planear y visionar era muy importante para ir cumpliendo todo aquello que me proponía.
¿Cuál es su percepción sobre la limitación, cómo ha manejado este tema en su vida?
Respecto al tema de la limitación, no es algo en lo que ocupe mucho mi pensamiento, a veces siento que esto es de pronto una ventaja en cuanto a poder acceder a algunos servicios, dar ejemplo, poder enseñar nuevas formas de aprendizaje y herramientas, algo que ya estaba haciendo en la Uniquindío desde el área de bienestar institucional a través del curso de braille donde enseñaba a personas videntes cómo vive una persona con discapacidad, qué herramientas utiliza, cómo aprende; en este espacio no solo me limitaba a enseñar braille, sino a enseñarles todo este tipo de vivencias que nosotros tenemos. Esta experiencia me está sirviendo para ser replicada acá en México, poder dictar un curso corto a docentes y estudiantes sobre cómo poder guiar a una persona invidente, cómo manejar el bastón y demás temas que pueden ser de mucho interés para aquellos que no cuentan con algún tipo de discapacidad.
¿Cómo nació su pasión por el judo y cómo lo integra en su día a día?
Desde temprana edad me gustaron las artes marciales. Jonathan Velasco llevaba tiempo invitándome a pertenecer a judo y yo le decía que no podía, primero por las capacidades económicas y luego por el estudio. Así pasaron 4 años en los que él me extendió la invitación. En 2019 mi entrenador nos propuso buscar un sitio en Calarcá para él entrenarnos, a mi hermana y a mí allí. Me sonó la idea, conversé en el colegio del que nos habíamos graduado, nos prestaron el espacio y empezamos a entrenar. En la primera competencia nos fue muy bien, me motivé y luego inicié mi proceso en Armenia con algunos apoyos, conté mucho con el padre Agustino, tanto en la carrera como en la vida deportiva. He tenido la oportunidad de obtener muchas medallas y experiencias, he sido patrocinado por Indeportes, una herramienta. A través de este proceso es el tener un cuerpo más definido, me he podido liberar de energías, he podido conocer otros lugares, personas y qué más que poder darle la alegría con medallas a la Universidad y al departamento del Quindío.
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