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“La ley que fue diseñada para incentivar la producción cultural y proteger al consumidor de los monopolios empresariales se ha transformado en un sistema de censura y represión cultural”: Marta Peirano.

No es un secreto que son muchos los que piensan, pero sólo unos pocos tienen el privilegio de ser seleccionados como grandes pensadores. Con esa idea, 35 expertos entre filósofos, científicos y periodistas escogen a los 10 intelectuales que más ayudan en la tarea de construir una tecnología, que – además – sea humana.

La lista la publicó la sección Ideas del periódico El País de España el 14 de diciembre lo tituló como los 10 pensadores tecnológicos más influyentes en el mundo. Fueron seleccionados 5 mujeres y 5 hombres. Como preámbulo mencionó: vivimos una época en la que el futuro tiene más de amenaza que de promesa y más de imposición que de esperanza. Es un momento en el que necesitamos leer y escuchar a pensadores que nos proporcionan herramientas y claves para entender lo que está ocurriendo y para volver a poner las máquinas a nuestro servicio y no al revés.

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Por eso, Jaime Rubio Hancock, en portada (del periódico) y bajo el título: “Instrucciones para imaginar otro futuro”, expresa: los pensadores que reflexionan sobre la tecnología coinciden en alertarnos de que la privacidad y la libertad están en peligro. Pero también y sobre todo nos animan a recuperar la imaginación. El porvenir aún no está programado, por mucho que desde Silicon Valley nos vendan el suyo como imparable e inevitable.

Por su parte, Marta Pereirano, ha presentado a uno de esos pensadores: Kate Crawford, una australiana nacida en 1974, experta en inteligencia artificial (IA), vinculada con Microsoft Research y autora de Atlas de IA: política, poder, y costes planetarios (2023, Ned Ediciones). A ella le gusta decir que la IA no es ni IA. Como dice Pereirano, Crawford pertenece a la escuela del materialismo crítico: el conocimiento emana del cuerpo y el de la IA nos habla con claridad meridiana. La pensadora australiana ocupa el puesto número 2 en la lista.

En el primer puesto está Shoshama Zuboff, cuya presentación corrió por cuenta de Nuria Oliver. Zuboff nació en Nueva Inglaterra, en 1951, es filósofa y profesora emérita de la Harvard Business School. En la era del capitalismo de la vigilancia, analiza el modelo de negocios de las plataformas basadas en la extracción de datos. Oliver es doctora por el Media Lab del Instituto Tecnológico de Massachusetts, EE. UU.

Los otros pensadores seleccionados son en orden ascendente: Byung-Chu Han, Meredith Whittaker, Éric Sadin, Timnit Gebru, Carissa Véliz, Donna Haraway, Luciano Floridi y ocupando el puesto No10 Daron Acemoglu.   

Empresas tecnológicas: ¿imperios coloniales?

Zuboff ha estudiado durante décadas a las empresas tecnológicas como si fueran imperios coloniales. Sus ideas giran en torno a cómo la tecnología transforma el poder, el trabajo y la vida íntima. En su libro: “En la era del capitalismo de la vigilancia (2020) desarrolló su tesis más influyente: las grandes plataformas han creado un nuevo orden económico basado en extraer nuestros datos y usarlos para influir en nuestro comportamiento ganado cantidades ingentes de dinero en el proceso.

Ella sostiene que, si el capitalismo clásico vendía objetos, ese capitalismo de la vigilancia nos vende a nosotros mismos: cada pensamiento, cada gesto, cada deseo, convertidos en riqueza ajena. Este modelo constituye una amenaza estructural para la autonomía, la democracia y los derechos individuales, porque desplaza el control desde las personas hacia arquitecturas invisibles de vigilancia y modificación conductual. Zudoff registra con la precisión de una antropóloga del poder los movimientos ocultos de las grandes plataformas. 

Con razón expresa la pensadora: alguien tenía que poner nombre a esa incómoda sensación que nos invade, al darnos cuenta de que nuestra vida se convierte en matera prima para las empresas más ricas del planeta. Su obra refleja nuestras ansiedades sobre la captura de datos, la erosión de la intimidad, la deriva sin rumbo disfrazada de eficiencia y la manipulación emocional como modelo de negocio.  

Retomando a Subof, su presentadora, Nuria Oliver, también manifiesta: su obra refleja nuestras ansiedades sobre la captura de datos, la erosión de la intimidad, la deriva autoritaria disfrazada de eficiencia y la manipulación emocional como modelo de negocios, y muestra cómo la lucha por la privacidad y la autonomía es también una lucha cultural y política.

Gebru pregunta: ¿necesitamos la IA? 

Cito a Timnit Gebru, científica en computación cuántica, nacida en Adís Abeba (Etiopía) en 1983. Fue despedida de Google por negarse a retirar un informe que alertaba de los riesgos de la IA. Raquel Ferrández, quien presentó a Gebru, se pregunta: ¿necesitamos la IA? ¿La queremos? Estas preguntas tan básicas, ausentes del debate social sobre la IA, las formula una de las científicas computacionales más importantes de nuestro tiempo.

Las grandes tecnológicas la tachan de persona ‘conflictiva’ y no hay duda de que Timit Gebru representa para ellas un quebradero de cabeza, pues denunció los sesgos discriminatorios que reproducía la IA y el gasto energético que implica desarrollarla. Lleva años advirtiendo del riesgo que supone una IA sesgada que puede tomar decisiones sobre nuestras vidas. 

Hace un llamado a no dejarnos intimidar por el conocimiento ´experto’ o por las promesas redentoras que acompañan las imposiciones tecnológicas. Advierte que las contrataciones laborales, los seguros médicos, las ayudas sociales o la inocencia de un individuo a los ojos de la policía o de los jueces, entre muchos otros asuntos, están siendo paulatinamente delegados a una tecnología diseñada en base a sesgos racistas, sexistas y clasistas que sólo refuerzan el paradigma dominante del poder.

Fue seleccionada también Carissa Véliz (puesto número 7), pensadora hispano-mexicana, profesora en el Centro de Ética y Humanidades de la Universidad de Oxford (EE- UU.) y autora de Privacidad es poder, Editorial Debate 2021.

Su aporte lo sustenta cuando dice: puede ocurrir varias veces al día. A primera hora, al conectarnos a wifi de una cafetería cedemos el correo, hábitos de navegación y ubicación. Al medio día, un amigo se instala una app de citas y le da permiso de acceder a sus contactos, exponiendo nuestros datos. Por la tarde, una tienda online rastrea cada clic y lo vende a un anunciante. Estos gestos cotidianos y cómo nos convierten en mercancía digital, obsesionan a Carissa Véliz, una de las voces más influyentes en defensa de la privacidad digital. Los pensadores seleccionados y los otros 7, coinciden del peligro de la IA y del control de los datos de las personas. Es decir, la sociedad está encadenada a grandes empresas tecnológicas.


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