Una mezcla de ambición y venganza llevó al filo de la muerte a un hombre en Villavicencio.
En noviembre de 2020, Adam, que vivía en una casa en un barrio de estrato bajo en Villavicencio junto a su hermana menor, se disponía a acostarse tras un largo día y haber terminado de realizar trabajos para la universidad en su computador.
De una noche tradicional de estudio en casa a amanecer en un hueco en una vivienda en alguna otra parte lejos de su hogar, así cambió de un día para otro la vida de Adam Martínez, un hombre con discapacidad motriz que en noviembre de 2020 fue secuestrado al parecer por su propio hermano.
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La historia fue narrada con lujo de detalles por parte de la víctima, en el Podcast Conducta Delictiva en julio del 2025, fecha para la cual aún no había sido esclarecido el caso. A la fecha se desconoce la actualidad del proceso.
La horrible madrugada
En noviembre de 2020, Adam, que vivía en una casa en un barrio de estrato bajo en Villavicencio junto a su hermana menor, se disponía a acostarse tras un largo día y haber terminado de realizar trabajos para la universidad en su computador.
Era ya la madrugada cuando fue sorprendido por un sujeto que lo tomó por la espalda, lo redujo y lo amarró. Al tiempo otras personas en diferentes puntos de la casa se escuchaban revolcando todos los objetos al interior. Hasta ese punto pensaba que se trataba de un robo.
Le hicieron poner un casco, unos zapatos y una camisa. Lo sacaron de la casa. Antes de esto, preguntaron por su hermana, pero ella no estaba en ese momento. Había salido a una fiesta. Más adelante se enteró que el objetivo era realmente su familiar y no él.
Encerrado y con las piernas recogidas
Estuvo varias semanas en un hueco en el que debía hacer todas sus necesidades. Le tocaba estar sentado con las piernas recogidas. Al comienzo imaginó que estaba en una finca, pero luego identificó que estaba en un barrio en la ciudad.
Se enteró también que la casa era alquilada y que una habitación quedaba arriba del hueco en el que estaba. Lo que ayudó a que escuchara conversaciones que lo llevaron a recolectar información trascendental para la investigación.
Durante varios días ignoraba lo que pasaba por qué estaba allí y quiénes habían sido. Sin embargo, podía escuchar conversaciones y actividades que realizaban. Solo una persona tenía contacto con él, y lo amenazaba psicológicamente todo el tiempo.
Con el tiempo se dio cuenta que querían pedir un rescate y que a los malhechores les servía más la hermana de él. Durante los 77 días que estuvo en cautiverio intentó fugarse en dos ocasiones, una de esas fue exitosa.
$200 millones por el rescate
Los secuestradores pedían una suma de $200 millones por el rescate de Adam, aunque inicialmente la víctima era la hermana de este ya que era más consentida y suponían una mayor presión para pagar, al no encontrarla no tuvieron otra alternativa.
El monto más allá de una capacidad económica, obedece a dos factores principales; los celos que tenía Sebastián el presunto autor intelectual del secuestro, hermano de la víctima por parte de papá. Otro factor es la ambición, el victimario vio en este plan una manera de tener dinero fácil, al tiempo que saciaba su venganza por falta de afecto por parte de su padre.
Aunque al parecer sí se alcanzó a pagar una parte de la suma, la solicitud no se completó. Pero antes de que esto sucediera, Adam, pese a su discapacidad económica logró salir.
El día de la fuga
En dos oportunidades intentó fugarse, pero solo una fue exitosa. Esa se dio 77 días después, un 12 de febrero de 2021 cuando pudo determinar que se encontraba solo.
A rastras, cortado y demacrado logró llegar a la calle y pedir ayuda. Aunque estaba en tan malas condiciones que parecía un pordiosero. No le ponían cuidado. Hasta que un motociclista alertó a la policía.
De inmediato dio sus datos, llamaron a su mamá y ella lo identificó. Lo llevaron a un centro médico y momentáneamente vio el final de sus días de cautiverio.
Aunque efectivamente se había liberado, el proceso aún no está culminado y hasta el momento, solo la señora que alquilaba la casa fue sentenciada. Su hermano Sebastián, la pareja de este y el otro captor estuvieron un año en la cárcel pero la demora del proceso llevó a vencimiento de términos.
A la fecha no se conoce ninguna novedad judicial respecto al caso. La investigación ya apuntaba a Juan Sebastián. Las interceptaciones telefónicas mostraban preocupación el mismo día de la fuga. El motivo parecía una mezcla de resentimiento por ausencias del pasado y ambición económica.
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