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Arte, religión e historia quindiana en un solo lugar

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viernes, 10 septiembre 2021

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El obispo de Armenia, monseñor Carlos Arturo Quintero, hizo realidad su sueño de unir el arte, la religión y la historia del departamento.

El museo de arte religioso monseñor Jesús Martínez Vargas hace parte de la cultura del Quindío, desde su apertura oficial —el pasado 6 de febrero— ha permitido que Armenia se consolide como una ciudad de museos y arte. 

Este espacio reúne la historia religiosa del departamento, con piezas donadas de manera definitiva o en calidad de préstamo por varias parroquias o por los sacerdotes que las custodiaban.

La Crónica habló con el padre Hugo Mario Nossa, vicario pastoral de la parroquia Espíritu Santo y director del museo, quien resaltó la importancia de este espacio para la tradición regional.

¿Cómo nace el Museo de arte religiosa del Quindío?

Este es el resultado de una iniciativa del señor obispo, monseñor Carlos Arturo Quintero, quien busca que, por medio de la historia de la Diócesis de Armenia y de la iglesia en general, las personas puedan conocer todos estos elementos y los usos dentro de la liturgia y el arte sagrado. 

¿Cuánto se demoró el proceso de planificación del museo?

El proceso fue un poco largo, empezamos en el 2019, con el tema de adecuaciones, luego se hicieron unas correcciones con el padre Néstor Javier Gómez, que dio gran parte de la muestra. Además, con él nos dimos a la tarea de hacer inventarios pueblo por pueblo y parroquia por parroquia sobre lo que nos podía servir.

Y partiendo de esto seleccionamos las piezas que más llamaran la atención y procedimos a trasladarlas al museo.

¿Cuántos salones componen el museo del Quindío? 

Tenemos 4 salas, cada una tiene una denominación propia. Primero encontramos la sala roja o sala del Espíritu Santo, donde vamos  a encontrar algunas piezas de color rojo, y este es el color litúrgico que representa la pasión, el dolor, el fuego del Espíritu Santo, el martirio, a los apóstoles que fueron testigos. 

El segundo espacio es la sala de la Eucaristía, y encontramos inicialmente el palio de Filandia, algunas custodias, algunos ornamentos de color blanco para la celebración eucarística.

También encontramos la sala negra o la sala Exequial, orientada a todo el tema de los difuntos. Encontramos ornamentos de color negro, que se usaban antiguamente para todo lo que eran las exequias, toda la pompa fúnebre que se usaba cuando el sacerdote se vestía de negro y tenía la capa para conducir a los difuntos hasta el cementerio. 

Por último, se ubica una especie de capilla al fondo, que se llama salón Verde, y este es el color que representa el tiempo ordinario, el color que se usa comúnmente a lo largo del año por nosotros como sacerdotes. En ese espacio se ha querido representar una capilla con los diferentes elementos, el altar, el cristo, algunas piezas que se tienen en estos espacios y que antes se encontraban en parroquias del Quindío.

¿Por qué se adicionan pinturas al museo y qué representan las que están actualmente allí?

Buscamos que el museo sea también ese espacio para que los artistas locales expongan sus obras. Estas pinturas que están en el museo son de Sigifredo Ocampo Gómez, un artista de Buenavista. Para esta ocasión representó el dolor y pasión del ser humano.

¿Cuáles son las piezas más destacadas en el museo?

Hay piezas muy llamativas en su totalidad. El palio de Filandia es bordado en hilos de oro, un diseño francés. Tenemos el expositorio de Montenegro, un trabajo de orfebrería espectacular con apliques en plateado y bronce; el mobiliario, sillones que pertenecían a la parroquia antigua, y algunas piezas de mucha antigüedad como libros, unos incunables de los años 1600  y 1700 que hablan de liturgia, doctrina católica y catecismo de esa época.

Tenemos el cristo de la parroquia de Circasia, que fue el único que se salvó del incendio porque estaba en restauración, y se entregará cuando terminen la restauración de la parroquia de Las Mercedes.

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¿Cómo se organizan las visitas y recorridos al museo?

No tenemos abierto todo el tiempo, estamos en ese proceso. Los interesados en asistir deben agendarse con anterioridad.

Además de conocer más de la iglesia, ¿Qué otro objetivo contempla el museo?

Tenemos algunas piezas que son muy representativas en parroquias del departamento, cosas que, de alguna manera, son desconocidas por mucha gente, y lo que hemos hecho es recopilar y hacer un espacio para la cultura, para el arte, para el turismo, que muchas personas puedan venir  a conocer esa parte del Quindío. A veces miramos todo lo de la cultura cafetera, pero esta parte religiosa, que siempre acompañó todo el proceso de colonización, se olvida.

Es importante recordar que la iglesia acompañó toda la historia del departamento, porque todo esto se obtuvo en su momento con las ayudas del pueblo, con las cosechas y con los San Isidro.

Nuestra diócesis es joven, apenas vamos a completar 70 años, pero nos estamos adelantando a otras diócesis centenarias, con un legado colonial y republicano. 

¿Cómo es la historia de los museos religiosos en Colombia?

De pronto las principales diócesis del país pueden tener museos, pero en el Eje Cafetero considero que somos pioneros, con esta experiencia en materia de organización y consolidación, resumiendo a un departamento.

Pero debemos tener en cuenta que en algunos pueblos de Caldas tienen  algunas muestras y en Pereira tienen una muestra del cardenal Castrillón. En Antioquia está el museo de arte religioso de Sonsón, de Santa Fé de Antioquia y en lugares como Boyacá, Popayán y Santa Marta, también hay espacios de este tipo, pero en Colombia no son muchos.

 


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