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Chucho y Diomar, las voces de la cultura cafetera

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jueves, 28 octubre 2021

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El principal objetivo del dueto Armonía Quindiana es dar a conocer la esencia del departamento y el potencial de la música colombiana.

Jesús Alberto Alzate Villegas, ‘Chucho’, y Diomar Vanegas fueron los exponentes de la música andina colombiana en el concurso televisivo La Voz Sénior del Canal Caracol, dedicado a artistas mayores de 60 años, en el cual llegaron hasta la semifinal en la que destacaron por su talento y amor por su tierra.

Chucho, ¿cuál es su historia personal y artística?

Yo soy hijo de Quimbaya, orgullosamente habitante del Paisaje Cultural Cafetero —lo más hermoso que hay en el mundo—. Nací el 10 de agosto de 1956, soy hijo de María Elena y Jesús María, quienes me inculcaron el amor por la tierra donde vivo. Mis padres llegaron a Quimbaya como desplazados en 1955.

Me gradué como maestro en 1975, en ese mismo año había empezado con un grupo musical, —aprendí música del maestro Faustino Buitrago, quien me dio a conocer los ritmos colombianos y la importancia, sobre todo, del bambuco y el pasillo para nuestra región— y ahí empezó mi carrera y no me salí de esa línea porque pienso que lo de nosotros está muy descuidado, vale la pena y es más hermoso que los demás.

Terminé la Normal y me fui a estudiar ciencias sociales en la universidad. A partir del sexto semestre me especialicé en historia, para aprender a entender y explicar la génesis del territorio que habito.

Diomar, usted es la segunda voz de Armonía Quindiana…

Soy Diomar Vanegas, nací en el corregimiento de Barcelona, en Calarcá, y allí pasé mis primeros añitos. Tengo 76 años y 4 hijos. También fui desplazado por la
violencia, a mi padre lo iban a matar y nos tocó irnos para Cali, allá estuvimos mucho tiempo y luego mi mamá también se tuvo que salir de allá. Éramos 7 hermanos y nos volvimos a encontrar en Quimbaya. Fue una bendición porque nos abrieron las puertas y acá hice mis primeros pinitos.

En 1968 organicé mi primer conjunto musical, hicimos un pacto entre 5 muchachos, entre ellos, Rogelio y Orlando, los hermanos Rojas, y lo llamamos Los piratas del ritmo y era al estilo del cuarteto imperial. Luego nos fuimos para Armenia y sumamos más instrumentos y organizamos el grupo Los cafeteros, que fue muy reconocido y recorrimos muchas fiestas a nivel nacional; luego volvimos a Quimbaya y conformamos el grupo Imaginación; también estuve un tiempo con El Cuarteto Imperial, hasta que llegó Chucho y me invitó a organizar el dueto Armonía Quindiana.

Diomar, ¿Cómo ha sido la experiencia en Armonía Quindiana?

Yo me sumé en el año 1990, fuimos a un festival y quedamos en segundo lugar y vi que cuadraba la cosa, luego fuimos a los Hermanos Moncada en 1996 y nos ganamos un tercer lugar a nivel nacional; luego nos invitaron para varios municipios y empezamos a hacer un recorrido nacional, fuimos a 10 festivales y ahí me enamoré profundamente de nuestra música colombiana, de nuestro folklore, vi lo hermoso que es y por eso también me toqué y dije: Si soy músico y estoy en
este cuento voy a defender lo mío, porque realmente vale la pena, me enamore de los bambucos y pasillos.

Diomar, ¿Cómo replican ustedes sus saberes?

Yo llevo el amor por la música a los niños, soy profesor de música. Nunca fui a un conservatorio, eso viene de una vena artística de mi padre y con una beca que me gané del ministerio de Cultura estudié técnica vocal y arreglos musicales en el Valle del Cauca durante 4 años.

He organizado coros, tunas. Realmente trabajar con los niños es fascinante y me he concentrado mucho en el campo porque allí uno encuentra a niños que dicen
que ser montañero es un orgullo. A ellos les encanta un bambuco, un pasillo, tanto, que de allí han surgido representantes a festivales de música colombiana, y eso para uno es un orgullo.

¿Cómo les fue en La Voz Sénior?

Eso fue el premio a todo nuestro esfuerzo, a la huella que hemos dejado con nuestra música. Se presentaron 3.500 aspirantes y quedamos 78 y nosotros llegamos hasta la semifinal y eso es un premio muy grande. Nosotros pensamos presentarnos en La Voz y vivir la experiencia, pero realmente fue hermoso, eso anima mucho, y cuando los entrenadores se voltearon fue maravilloso y dijimos: ya estamos adentro.

Y otra experiencia hermosa fue la batalla con Nemesio —artista barranquillero—, él es un monstruo de la música, y nos volvimos buenos amigos. Nosotros le decíamos: ‘Nemesio por qué se presentó a La Voz Sénior con ese historial que tiene —invitado a Viña del Mar, disco de platino, giras con Palito Ortega, con Óscar Golden, con Vicky— y me dijo: ‘Yo quiero que Colombia no se olvide de Nemesio’, y nosotros creímos que él ganaba y esa sorpresa tan grande de que nosotros pasábamos y eso es de llorar, y uno que es bien llorón.

Qué emoción puede haber mejor que llevar un mensaje de nuestra tierra, que sepan lo que somos, para mostrarle a Colombia y al mundo la hermosura de nuestro Quindío.

Chucho, ¿Cuál fue la canción que más los marcó en el concurso?

Todos hacían mención a la canción Café, y cuando estábamos en el aeropuerto nos encontramos amigos de la costa, de Pasto, de Cali y todos nos hablaban sobre esa canción, pegó duro a nivel nacional y nosotros decimos que con un poco de colaboración nosotros ponemos ese tema como un segundo himno nacional, y bien que lo merece.

El café nos dio vida, nos hizo conocer a nivel internacional. El café formó la primera empresa económica que se llamó la arriería y de ahí se desprendió mucho de los que somos.

Chucho, ¿Qué papel tiene la música en su vida?

El arte es para ennoblecer al ser humano, no para sacar sus vergüenzas, sus desesperanzas y sus problemas, el arte es para embellecer, y por esto digo que
soy un enamorado de mi música —bambucos y pasillos—.

¿Qué es la serenata del paisaje Cultural cafetero?

Nosotros tenemos La serenata del Paisaje Cultural Cafetero y lo que hacemos es contar historias y cantar bambucos. Si vamos a hablar de la parte arqueológica cantamos La guaca; para hablar de caficultura suena Café de mi Colombia; si voy a hablar de mi abolengo colonizador berraco entonamos La ruana y si queremos mencionar la panela y el guarapo que son una institución, cantamos Aguardiente de caña o La molienda de los abuelos en el bambuco de Bernardo Pareja.

 


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