Siempre soñó con ser soldado y orientar su vida al servicio de los colombianos.
Años después de haber puesto su vida al servicio de los colombianos en el Ejército Nacional, el coronel Javier Gahona Gamboa sigue trabajando por el bienestar de los quindianos desde la Defensa Civil.
Aprovechó que, durante 31 años, recorrió toda la jurisdicción colombiana como comandante de diversas unidades del Ejército, para contribuir a salvar vidas en su tierra natal.
¿Quién es Javier Gahona Gamboa?
Soy un calarqueño de 55 años, tengo una hija que estudia medicina en la Universidad Militar. Desde mayo del 2017 me retiré del Ejército Nacional con el grado de coronel.
Nací y crecí en la ‘Villa del Cacique’, mi infancia y juventud las viví en las calles del barrio Versalles. Mi bachillerato lo terminé en el Colegio Robledo y luego me fui a estudiar a la escuela militar de cadetes General José María Córdova.
Logré, a través de mi carrera militar, ser ingeniero civil, tengo una especialización en gerencia integral de obras y en seguridad y defensa nacional; además, realicé una maestría en defensa en el 2016, en Buenos Aires, Argentina.
¿Qué labor desempeñó en el Ejército durante esos 31 años?
Me desempeñé en la parte de operaciones y con mi labor conocí muchas regiones del país, fui comandante del Gaula Risaralda; jefe de estado mayor de la Octava Brigada; oficial de logística de la Cuarta Brigada.
Tuve la oportunidad de estar en la costa, el sur y oriente del país; me desempeñé como comandante de la brigada número 23 en la ciudad de Pasto, con jurisdicción en Nariño, y todos conocemos las dificultades por las que pasa este departamento, donde hay fenómenos de narcotráfico, guerrilla, robo de combustible y es una frontera muy permeable.
También tuve la oportunidad de trabajar en Arauca; fui comandante del distrito militar en Cartagena; estuve en la brigada móvil número 1, desarrollando operaciones contra las estructuras y el secretariado de las Farc; todas esas acciones me han llenado de conocimiento, y con mi recorrido y trayectoria pude conocer la idiosincrasia de los colombianos y lo más satisfactorio fue trabajar por mi tierra, por mi gente.
¿Qué reconocimientos obtuvo durante su servicio?
Obtuve reconocimientos por parte de la gobernación del Quindío, las alcaldías de Armenia, de Valledupar, de Pasto; fui reconocido como veterano por el ministerio de Defensa Nacional; tengo la medalla Servicios Distinguidos en Orden Público; medalla por Tiempo de Servicio; orden del mérito militar José María Córdova, en grado de caballero, y la medalla de la Victoria, son como las que más recuerdo en el momento.
¿Siempre quiso ser militar?
Desde muy niño quise ser soldado, portar el uniforme, pero, a raíz de que el papá de un compañero del colegio era capitán retirado, tuve la asesoría para pertenecer al Ejército; porque él se enteró de mi intención de servir a Colombia y me orientó sobre la posibilidad de ingresar como oficial, y fue así como el 23 de enero de 1986, luego de pasar por un proceso de selección ingresé a la escuela militar y en diciembre de 1988 salí graduado como teniente y mi primera unidad fue el batallón Pedro Nel Ospina, en Medellín.
Siempre fue mi ilusión ser militar, independientemente de ser oficial, suboficial o soldado. Me gustaba ver la realidad de los soldados y portar el uniforme y ayudar a mi país, en ese entonces existían las batidas y procuraba que me cogieran porque yo quería prestar el servicio militar, pero mi mamá me bajaba del camión porque era menor de edad.
Llegué hasta el grado de coronel, no fue fácil, pero salí muy contento y agradecido con el Ejército porque me dejó vivir mi sueño de ser soldado. Y como siempre me ha gustado servir, busqué la manera de seguir haciéndolo, ahora desde este punto de vista humanitario en la Defensa Civil.
¿Cómo llegó a la Defensa Civil?
Salí del Ejército en mayo del 2017, después de 31 años. Me di un tiempo para viajar, pero decidí seguir aportando, le presenté mi hoja de vida al director nacional de la Defensa Civil, mi general Miguel Ernesto Pérez Guarnizo y luego de estudiarla, me invitó a hacer parte de la Defensa Civil en el Quindío, donde me encuentro realizando un trabajo que me llena de satisfacción. Todos los días me levanto con ese deseo de servir y por la noche me acuesto con la satisfacción del deber cumplido; es un lugar donde los líderes de la seccional entregan todo por nada, porque estos muchachos no reciben ningún tipo de bonificación, y todo lo hacen por cariño y por amor.
Y mi trabajo es dirigir la labor de la Defensa Civil desde 3 puntos, la gestión del riesgo, la gestión ambiental y la acción social.
¿Cómo pueden hacer los quindianos para hacer parte de la Defensa Civil?
Nuestra intención es que la entidad crezca, se necesita incrementar el capital humano, por eso invito a los quindianos a que se vinculen a la Defensa Civil, lo único que deben hacer es tener vocación, querer servir a la misma comunidad a la cual pertenecen.
Estamos viviendo la segunda temporada de invierno y va hasta marzo del año 2022 y eso hace que se presenten muchas situaciones especiales en el departamento y ahí debe actuar el líder voluntario, nosotros nos encargamos de capacitarlo, entrenarlo, le damos herramientas y uniformes. Es muy importante que la persona ponga a disposición su tiempo y amor por la humanidad y el servicio.
¿Qué es lo más difícil y lo más gratificante para un líder voluntario?
Yo hablo mucho con los líderes voluntarios de manera frecuente, y lo que más les impacta es perder compañeros realizando actividades de socorro, o perder una vida de las que buscan rescatar.
Lo que más les impacta es poder ayudar y mirar a los ojos a esas personas necesitadas y poder hacerles la vida un poco más fácil, llevar alegría, un abrazo, porque nadie es tan pobre que no pueda dar la mano o una sonrisa.
¿Qué proyección tiene con la Defensa Civil?
Mi visión es que cada una de las juntas que se encuentran en los municipios sean autosostenibles; poder equipar a todas las juntas y que tengamos una capacidad suficiente para atender cualquier emergencia, labor que trabajamos muy de la mano con nuestros Bomberos y nuestra Cruz Roja.
Actualmente, tenemos presencia en casi todo el departamento, pero no estamos en Buenavista, ni en Córdoba, mi intención es que tengamos cobertura total en el Quindío, vincular personas del mismo municipio y dar una sede.
Aumentar la capacidad, porque es necesario estar atentos a cualquier situación que se pueda generar con el cambio climático; porque todo lo que se presente obliga a tomar acción, no podemos quedar pasivos a la espera de que Dios nos proteja, nos toca actuar para evitar que la población civil sufra.
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