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La historia de un festival que ilumina la vida de los quimbayunos

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lunes, 6 diciembre 2021

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En el 2020 a causa de la pandemia, aunque oficialmente la alcaldía no hizo el festival, las comunidades hicieron el alumbrado, afiche y cerraron sus calles, haciendo que esta tradición no se interrumpiera.

El Festival de Velas y Faroles celebrado en el municipio de Quimbaya se convirtió en una tradición que llevó a que esta localidad quindiana se conociera a nivel nacional como una Tierra de Luz.

Esta representación cultural que hace parte de los bienes inmateriales de los quimbayunos encendió su primera vela el 7 de diciembre de 1982 y hoy completa 39 versiones de manera ininterrumpida.

Nini Johana Ospina Loaiza, coordinadora del centro de memoria del Festival de Velas y Valores, conversó con LA CRÓNICA sobre la historia del evento. 

¿Cómo nació la idea de hacer el Festival de Velas y Faroles?

La idea surgió como iniciativa del Club de Jardinería que son unas señoras que desarrollan labores sociales en Quimbaya. Ellas el 7 de diciembre en 1981 pasaron por el barrio Sierra Ochoa que queda cerca del hospital, y vieron a una señora, Edme Maldonado, quien de alguna manera muy recursiva hizo un abanico de papel seda blanco y azul —que son los colores de la Inmaculada Concepción— y le dio forma y trataba de que el viento no le apagara las velas, hizo un farol con esos colores, con un diseño muy sencillo y las mujeres del Club de Jardinería vieron esta idea muy bonita y le preguntaron a la señora que si podían replicarla, y en 1982 se inició el festival como una labor colectiva.

Empezó con 27 cuadras, pasaron por los lugares donde ellas vivían y visitaron a sus amigos y empezaron a motivar a las personas para que cada cuadra hiciera un alumbrado con cartón, cartulina y papel seda —que eran los elementos usados inicialmente—.

Se fue dando todo el escenario y para esa época, Quimbaya era reconocido como un municipio muy cívico en el Quindío, y esto hizo que otras organizaciones aportaran para hacer una especie de premiación que se daba a los faroles más bonitos o cuadras con mejores alumbrados; se habla de festival porque inició con concurso y una especie de vitrina donde cada quien muestra lo mejor que tiene.

Antes de 1981 se hacía un alumbrado sin ninguna pretensión artística y cultural, pero a partir del 82 empezaron a surgir otras expresiones festivas, y se dio un reconocimiento a lo estético.

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¿Cómo ha sido el fortalecimiento del Festival con el paso de los años?

Efectivamente empieza a crecer y pasa a otras cuadras, para esa época el municipio no era tan comercial y en la periferia tampoco había crecido tanto, y todo se concentraba mucho en el centro, y allí estaban las personas con algún poder adquisitivo y con familias grandes, entonces las comunidades se reunían por cuadras, hacía despliegue de su creatividad y recursividad.

Las señoras del Club de Jardinería empezaron a buscar la manera de tener un afiche para el festival, programación cultural, que los jurados vinieran de otros lados —personas de la farándula nacional como actores, periodistas, actrices, artistas plásticos—, todo se empezó a consolidar por gestión de estas señoras cívicas y con tanto sentido de pertenencia.

¿Cuándo se registró la mayor participación en el Festival?

La mayor participación se tuvo en los años 1999 y 2000, a pesar del terremoto, el alcalde de la época tomó una decisión importante que trajo consecuencias con el tiempo, pero era una necesidad en el momento, que era aportar cartón y cartulina para el evento, y aquellas personas que sufrieron por la crisis económica pudieron realizar sus alumbrados.

Otro año importante es 1997 empezó a tener mayor visibilidad, porque ya se reconocía Quimbaya como el municipio Tierra Luz de Colombia, y se posicionó por su potencial turístico gracias al Festival, tanto así, que Panaca llegó y se instaló porque sabía que había una movilización importante de turistas en este municipio, y ese parque agropecuario fue inaugurado precisamente el 7 de diciembre de 1999, porque sabían que ese día llegaba mucha gente al municipio a ver los alumbrados.

¿Qué le ha aportado el Festival a Quimbaya?

El festival ha permitido el reconocimiento de Quimbaya como municipio turístico; además le dio la denominación como Tierra Luz de Colombia; para el año 2013 la Fundación Velas y Faroles hizo que se registrara la marca del festival ante la Superintendencia de Industria y Comercio, por la amenaza que tenía de que su nombre fuera usado en otras localidades y regiones y perdiera identidad.

¿Cómo ha sido la participación de los jóvenes en la conservación de esta tradición?

Los jóvenes siempre han participado, de hecho, muchas cuadras son inscritas por los jóvenes, muchos artesanos son jóvenes y muchas familias todavía saben que en su casa quienes motivan e impulsan el festival son los jóvenes y los niños; sin embargo, el municipio por las décadas que han pasado, el crecimiento urbanístico y las construcciones verticales hacen que no haya vecindad. Los barrios donde todavía el Festival se concibe como tradición son precisamente los más populares, donde todavía hay vecinos y la gente converge en una manifestación cultural y por eso los jóvenes tienen mayor participación.


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