José Fernando y su familia construyen un pesebre de gran tamaño, que permite mantener la tradición.
El pesebre es una tradición que acompaña las navidades de los colombianos; la recreación del episodio bíblico del nacimiento de Jesús se ha adaptado con los años a las diferentes regiones por eso ya es común observar cómo la escena de José y María en búsqueda de una posada cuenta con paisajes montañosos y animales domésticos más propios de una finca cafetera que de una pesebrera israelita.
LA CRÓNICA DEL QUINDÍO visitó a José Fernando Celades Hernández y a su familia quienes llevan más de una década haciendo de su casa un gran pesebre, como un símbolo de unión, solidaridad y devoción.
¿Cuándo inicia la construcción de este pesebre?
Son más de 10 años construyendo el pesebre de gran tamaño, y ha ido evolucionando, actualmente tiene 120 figuras —entre personajes, animales, casas y demás—.
Antes la estructura era más frágil porque estaba en bases de caja de cartón, pero ahora es más fuerte, y lo primero que hacemos es hacer el montaje.
Creo que la construcción del pesebre enseña a compartir desde el momento de su consolidación, porque hemos recibido piezas de varias personas, primero tuvimos unas casas antioqueñas que hizo mi suegra y que posteriormente cambiamos por unas más acordes con la época, las cuales hizo mi suegro; personas que vienen a la novena también nos comparten algunas figuras, la última que llegó fue una pastora y 3 ovejas.
Yo hago la estructura y hasta que no termino el pesebre no descanso; en esa noche se crea la magia y es hermoso, porque los niños se despiertan en la mañana y el pesebre ya está, y esa sonrisa es el mejor regalo.
¿Qué lo motivó a vivir esta tradición?
Siempre ha sido un asunto de familia, somos muy católicos, y una familia que termina muy agradecida el año con las cosas que han pasado, tras superar los problemas, las dificultades y reconocer los resultados positivos. El pesebre se convierte también en la manera de dejarle algo a los niños para que conserven la tradición.
En mi casa desde pequeño se hacía el pesebre, éramos varios hermanos y nos sentábamos alrededor de José y María a hacer la novena, entonces como padres lo que buscamos es transmitirles a los más pequeños que esta celebración de Navidad es un agradecimiento a Dios.
¿Qué genera el pesebre en las personas?
Así como uno ve la emoción en los niños, en los adultos también, porque es remontarse a la niñez, es recordar que en nuestras épocas en todas las casas había pesebre, aunque vemos que se van perdiendo las tradiciones.
Entonces es importante que de verdad la devoción y el agradecimiento se revivan con esta pieza, que es tan colombiana y que es un espacio donde no hay diferencias, ni de creencias ni de nada, porque la Navidad logra unir.
¿Qué significa esta tradición para los colombianos?
Para muchos colombianos tiene el significado que tuvo en su momento y es que Dios decidiera que su niño Jesús naciera en una pesebrera, que demostrara que, a pesar de toda su grandeza, lo más importante era la humildad y los valores, y sigue siendo una tradición donde los valores y el poder compartir son esenciales.
La importancia del pesebre radica en poder compartir con el que lo necesita, es la humildad, unión y solidaridad.
¿Qué importancia tiene conservar esta tradición?
A pesar de los tiempos modernos y tantos elementos que han cambiado, y que muchos jóvenes tienen un gran desapego por la Navidad porque no le han transmitido en sus casas el valor de esta tradición, inculcándoles quizás que es una simple fiesta, o simple periodo de vacaciones, yo creo que para muchos de nosotros es importante.
Por esto debemos encargarnos de transmitirle a los hijos que es una época de recogimiento, de sentarnos en familia, de comer juntos, de poder hablar, de transmitir que hay un ser superior, que hubo una época del nacimiento de una familia humilde que posteriormente se convirtió en la familia central de la humanidad, que escuchen los villancicos, música diferente, y que todo se resume en un tiempo para vivir en familia —algo que se ha perdido con la tecnología donde cada uno está por su lado y se vuelve muy individualista— y resaltar tantos valores que hay del ser humano y que la misma sagrada familia nos transmitió.
La novena se vuelve algo automático, porque leen y no entienden lo que leen, entonces nuestra tarea es aterrizar las ideas y enseñarle a los niños, ayudarles a ver en los personajes del pesebre la realidad de nuestra sociedad, por ejemplo, el hecho de que el niño Jesús naciera en un pesebre era un designio de Dios, como muestra de humildad, pero aun siendo el hijo de Dios nadie lo reconoció ni lo ayudó cuando sus padres buscaban un lugar digno para que naciera; y 2.000 años después de ese hecho, Jesús está entre nosotros, cuando vemos una persona que necesita y no reconocemos que necesita nuestra ayuda. Todos podemos hacer algo por alguien.
¿Qué debe nacer en el corazón de todos el 24 de diciembre?
Es importante que nazca el amor y el ser solidario, porque el nacimiento de Jesús es el principal acto de amor de Dios —hacernos llegar su hijo para que se sacrificara por toda la humanidad—, y crear tan buenas enseñanzas, porque los mensajes a los discípulos siempre fueron enseñanzas de amor, de perdón, de solidaridad, de estar con los más necesitados, de acompañar, y eso es lo que hace el nacimiento en el 24.
¿La pandemia cambió el significado del pesebre?
Sumado al gran significado que tiene el pesebre, llegó un agradecimiento más firme de estar aquí, creo que todos, independiente del tipo de trabajo, profesión, o independiente que esté en un barrio pudiente o en un barrio humilde, todos hemos vivido, sufrido y sentido la pandemia y vimos morir mucha gente querida, casi en toda familia tuvimos como mínimo una pérdida, y haber superado esto y llegar a estos momentos se suma un agradecimiento con Dios por la vida.
Lo importante no es la riqueza sino la salud, la vida, el amor, la familia; en este diciembre tenemos algo adicional para dar las gracias y es estar vivos, ver los papás, la familia y haberlo superado y ayudar a otros para que salgan adelante.
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