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Jesmar Laoiza: joven y talentoso jazzman radicado en el Quindío

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miércoles, 9 marzo 2022

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Desde la adolescencia ha explorado diversos géneros musicales, pero fueron los sonidos de los negros norteamericanos sus preferidos.

En el medio, llama la atención porque siempre se aprende las partituras de memoria y mientras algunos luchan con el celular o el papel para leerlo y seguir la melodía, él cierra los ojos o mira con fijeza un punto en el espacio mientras se une a la vibración y el sonido que produce cada cuerda de su guitarra. Sobre él, Jorge Mario Ortiz Ruiz, músico y docente, dice que “con la guitarra es dios”. Antony García, músico, señala: “Es pequeño y eso siempre le parece curioso a la gente, algo así como un niño que toca una guitarra muy grande, pero detrás del tamaño de su cuerpo fluye, incluso cuando no está haciendo música, una melodía vertiginosa, sincopada, llena de swing”.

Jesmar Camilo Loaiza Lagos nació en Bogotá, pero vive en Circasia desde los 4 años. Tiene 24, se recibió como bachiller académico en I. E. Luis Eduardo Calvo Cano Sede Imet. Estudió el diplomado en música en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad del Quindío y cursó 5 semestres de Licenciatura en lenguas modernas en la misma alma máter: “Cuando salí del colegio quería estudiar música, pero como aquí no hay un pregrado en eso y yo estaba muy joven para irme solo a otra ciudad, entonces empecé a estudiar lenguas. Me salí porque tengo la idea de que no se pueden hacer bien muchas cosas y si uno quiere ser bueno en algo debe hacer sacrificios”.

Con la música se encontró cuando cursaba noveno grado en el colegio. A un amigo cercano le habían comprado una guitarra y Loaiza Lagos lo iba a visitar, quedó enganchado. Ya luego, compró su propia guitarra y empezó a estudiar mucho. Creó una banda con compañeros del colegio de covers de heavy metal: Metallica y Iron Maiden

El jazz lo conoció durante su proceso de formación en el instituto. Jorge Mario Ortiz “es él precursor de ese género acá en el Quindío. Mientras yo estudiaba guitarra clásica empecé a aprender jazz con él. Recuerdo que en esa época hubo un concierto de jazz en el teatro de la Cruz Roja y quedé maravillado. Cada vez que me desmotivo o algo sucede, rememoro ese momento tan increíble y eso me da fuerza”. En cierta medida para Loaiza Lagos, el jazz se volvió su estilo de vida, “el jazz no tiene nada de trascendente, sino que es inmanente. Es necesario ser sensible para captar las formas de la improvisación. A mí me gusta más el jazz tradicional porque tiene eso arraigado mientras que el jazz moderno tiende a estar muy alejado de esto porque conduce al espectáculo”. 

En este momento, busca solo gozarse la música. Toca con un grupo Moritat Cuartet conformado por músicos como: Juan David Castro en el saxofón, Antony García en la batería y María José Restrepo en el contrabajo. Además, tiene su propio grupo: Melodious Void.

***

¿Cómo es la escena del jazz en el Quindío?

Afecta mucho que no haya pregrado en música. Cuando uno visita ciudades como Manizales o Bogotá se da cuenta que las academias y las universidades fortalecen mucho la escena del jazz, en aquellas ciudades hay músicos y públicos que están bien formados, hay un trabajo interesante. Es muy triste porque acá los músicos deben irse a otras ciudades para poder aprender y vienen acá a tocar solamente durante vacaciones. Respecto a festivales, hace un tiempo se celebraba el Festival de jazz, pero dejó de hacerse. 

En cuanto a la recepción del género, la gente suele sentirse cautivada porque es exótico, eso implica que por ratos hay buena acogida, no obstante, a las personas les cuesta prestar atención porque el jazz no exige lo mismo que el pop o la música colombiana, se contempla distinto porque lo primordial es lo instrumental, la improvisación y esto resulta extraño. Para algunos es solo música de fondo que acompaña una comida.

¿Qué ha sido el jazz en su vida?

A mí no me atrae el papel del músico contemporáneo, no me gusta la sociedad del espectáculo. Prefiero ser el tipo de músico que contempla el arte sin intereses extra. Esta es mi profesión y me dedico a la música. Toco en diversos escenarios y doy clases de guitarra jazz. De acuerdo con mi proceso de formación, el jazz es una liberación. He tocado música colombiana, clásica, rock, metal, blues y encontré en el jazz un desapego por convenciones. Me gusta que es muy ritual, exige comunidad y permite la contemplación. 

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