Ha editado sus libros artesanales y los autogestiona con sello propio.
Shara María Bueno Ramírez nació en Armenia en 1999. Estudió en la Institución Educativa CASD, se graduó como bachiller académico en el 2015 y el año siguiente ingresó al programa de Comunicación social- periodismo en la Universidad del Quindío. En aquel entonces, en sus planes estuvo estudiar diseño gráfico o literatura, sin embargo, como no le gustaba la docencia y como prefería viajar y tales profesiones no le permitían esa libertad que anhelaba, al final se vio atraída por los medios, la escritura y el enfoque empresarial que le ofrecía comunicación social. Se recibió en el 2020. Ha trabajado en la escuela de fotografía Contacto de Armenia y actualmente se desempeña como community manager de una empresa de abogados en el Quindío.
A la literatura llegó por su hermana mayor, que cuando Bueno Ramírez tenía 12 años y “estaba en la edad en la que se abandonan los juguetes y uno queda sin saber qué hacer con la vida. Ella tenía otros intereses y me mostró libros que tenía en su biblioteca, por aburrimiento empecé a leer una novela y luego, por influencia de una profesora, continúo leyendo de manera constante y dibujando lo que entendía de esas lecturas. A mí me atrajo mucho eso porque me gustan las manualidades y los dibujos y al combinarlo con las letras me conecto mucho. Era muy divertido”.
Mientras cursaba noveno grado, estuvo a punto de perder español porque se había escapado para ir a apoyar el paro agrario. En ese momento, quien orientaba la materia les propuso que quienes enviaran un texto de su autoría al concurso nacional de cuento, obtendrían una nota. Bueno Ramírez escribió el cuento, lo envió y aunque no ganó, este fue un momento importante porque descubrió la escritura desde otra mirada. También, su profesor encontró en el cuento tentativas por lo que, impulsó a Bueno a explorar esos caminos.
Ese mismo año, participó en el concurso de poesía del colegio y fue finalista con un poema llamado Deja Vú. Empezó a asistir a actividades y talleres en literatura y conoció a escritores del Quindío. En décimo, también participó y obtuvo uno de los primeros lugares. En el año siguiente, ingresó al comité organizador del concurso. En el 2018, participó en un concurso de microficción organizado en México “fue una experiencia muy interesante porque hubo mucho movimiento, muchas personas de diferentes campos y artes estuvieron acompañando el proceso. Quedé en tercer lugar”.
Bueno ha participado en la V Internacional Nadaísta en Medellín del año 2018, en la que seleccionaron solo 10 propuestas. También fue invitada ese mismo año al Festival de poesía alternativa de Medellín. En Perú estuvo en el festival de poesía celebrado en Tembladera, Cajamarca. Ha estado en recitales en Bogotá, Cali, Manizales.
Lidera proyectos como Quindío Literario y Sinestesia. El primero surgió en medio de un espacio académico, en el que debían crear un blog, con la intención de registrar de manera audiovisual y para redes, experiencias y autores del departamento. El segundo es una iniciativa que va para su 4 versión este año y es un evento que combina principalmente poesía y música, el producto final es un folleto y desde la versión anterior construyen un fanzine con los textos de los artistas invitados.
Secretos bajo la cama y Memorias de un ingrato son sus libros, propuestas autogestionadas, artesanales y cartoneras. Este último libro, lo envió a una convocatoria en Bogotá y fue seleccionada para publicar con Culo de Guayaba Editores en el 2020.
Para Bueno, sus grandes influencias vienen de autores contemporáneos de Colombia. Le gusta mucho la narrativa y la poesía que se escribe acá. “Además César Cano se convierte en alguien importante para mi proceso porque me da la seguridad para publicar en estos formatos cartoneros, es algo que él hace y me parece muy bacano. Además, la escritura de César es una fuerte influencia en mi poesía. La poesía me permite aterrizar las ideas y las imágenes de manera concisa. Me gusta mucho la emocionalidad y la levedad de su formato. Es la forma de revelarme a través de la escritura, romper fronteras y distancias”.
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Fortunas
Una mano se extiende entre la multitud,
“una moneda, mona”, gruñe la necesidad.
El hambre disfrazada de hombre
me remueve la humanidad.
Hurgo en el bolsillo: nada.
Hurgo en la maleta: nada.
Miro su rostro y busco el punto exacto
donde habita Dios… nada.
Si encontrara un peso, se lo diera
y me dijera “Dios le pague”
¿Cómo me va a pagar si no está?
Pienso.
Enseño mis manos vacías,
irónico ríe, guiña el ojo,
se va con la fortuna de saber
que no ha sido el único abandonado.
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