Por Instagram comparte con su comunidad de seguidores contenido que incentiva la lectura crítica.
Ivanna Muñoz Martínez nació en Armenia y tiene 24 años. La primaria la cursó en el Colegio Libre de Circasia y su bachillerato en la institución educativa Inem. Ha realizado estudios en pilotaje de drones con la Escuela aeronáutica de Colombia y la Asociación de Profesionales de Drones, APD. Es ingeniera geógrafa y ambiental de la universidad La Gran Colombia, se recibió en el 2020.
“Estudié esta ingeniería porque me interesan mucho los temas de recursos renovables, interacción social, geografía y geomarketing. Evidenciar cómo las sociedades se comportan según su ubicación geográfica y las diferencias socioculturales… Esta es una disciplina que me gusta”. Actualmente, trabaja para una empresa canadiense en el área de desarrollo robótico.
Por su padre, desde muy niña empezó a leer y fue influenciada hacia los libros y la literatura, “siempre fui un ratón de biblioteca, ese era mi lugar favorito”. Como la lectura ha sido una parte importante en su vida y desarrollo personal, en marzo de 2019, empezó a trabajar en el proyecto Lectoalienada a través de la plataforma digital de Instagram. “Lectoalienada combina 2 palabras: lectora y alienación. Este último término es muy antiguo, viene desde 1274 y es usado en diversas disciplinas como sicología, ciencias políticas, medicina, sociología. Con este se ha hecho referencia a la posesión del cuerpo por el demonio y está vinculado al tema de los brujos que para entonces eran personas que se salían de la burbuja religiosa porque pensaban por sí mismos.
En medicina se decía que las personas no estaban locas, sino alienadas mentalmente, en sicología se relaciona con la pérdida de la identidad. Rousseau se refiere a la alienación como un tipo de extrañamiento y distanciamiento. Con esto quise que cada persona que se siente un poco alienada encontrara un lugar seguro para compartir ideas con los otros”.
Hablemos de Lectoalienada, ¿cómo surgió? ¿Cuál es su objeto?
Como en aquel momento, en el 2021, hubo un auge de las redes sociales, se me ocurrió crear contenido literario: reseñas, poesía. Luego, tomé otras formas, amplié el espectro al punto que se consolidó también Elucidarte, un grupo de lectura que en un primer momento fue presencial, pero luego por la pandemia, lo llevamos a la virtualidad. La gente interactúa mucho con el proyecto, se consolidó una comunidad y Lectoalienada se volvió una marca.
He tenido la oportunidad de colaborar con escritores emergentes, se han hecho alianzas con colectivos y artistas del sector cultural. El proyecto tiene la intención de brindar herramientas para incentivar el pensamiento crítico, esa es la meta. En este momento es una miscelánea porque se genera información sobre historia de la literatura, recomendaciones, reseñas, ciencia, humor, filosofía, actualidad, feminismos, comunidades diversas.
Aún hay muchas prevenciones frente a las herramientas digitales, ¿qué le han permitido estas plataformas para su proyecto? ¿Cuál ha sido su experiencia?
Es innegable que las redes sociales son una salida para las personas, a diario buscan tendencias y contenidos que les permitan emocionarse, es difícil crear un nicho porque la gente busca entretenimiento, pero casi no aprende. Los proyectos en Instagram, Tik tok que más se mueven son los que movilizan nuestras emociones más primarias, entonces intento combinar el trabajo con herramientas de marketing. No obstante, he logrado consolidar una comunidad que interactúa, aporta ideas, comentan. Es muy chévere porque hay filósofos, músicos, politólogos, diversos artistas que hacen que la experiencia sea muy frutífera, ha sido muy bueno.
¿Por qué busca incentivar la lectura crítica?
Desde mi posición, como una persona que tuvo la fortuna de consolidar un hábito de lectura, he podido adquirir conocimiento y este siempre genera una responsabilidad: compartirlo, enseñar. Esto no implica imponer que los otros piensen como uno, sino que a través de lo que uno muestra, haya herramientas para pensar por sí mismos y tomar decisiones. He intentado asumir posturas en lo social y político para informar, crear posiciones, leer de manera crítica lo que sucede en Colombia y generar cultura ciudadana.
¿Qué proyecciones tiene con Lectoalienada?
Este es un proyecto que va creciendo, ahora hay más de 17.000 seguidores. Busco ampliar el proceso a lo físico, tal vez crear una fundación que incentive la educación. También, en este momento preparo una serie de conferencias y charlas sobre diversos temas.
Como me ha gustado mucho la geografía, hay algo que se llama geomarketing, con esto se hace marketing para los territorios en particular, entendemos cómo se les llega a las personas dependiendo del lugar que habitan.
¿Qué opina sobre la cultura en el departamento?
A nivel general, en Colombia y Latinoamérica la lectura y las artes requieren de mucho más apoyo. Estos siguen siendo temas de muy pocos, las intenciones políticas no son suficientes, así como los lugares son muy limitados. Las pocas bibliotecas que hay no son visibles y están alejadas o en zonas complejas de la ciudad. La mayoría no lee y llegar a las poblaciones es difícil porque no hay estrategias y procesos sólidos que enseñen esto, falta mucho.
Por otro lado, la cultura y las artes, en general, son claramente un privilegio de muy pocos en el Quindío. Aquí hay bastantes carencias, las artes y el ocio son para grupos limitados y quienes tienen carencia de recursos muchas veces no pueden acceder, esto es muy lamentable y revela por qué en este departamento estamos tan atrasados en tantas cosas en comparación con otras regiones.
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