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Liliana Chávez, propietaria del restaurante, aseguró que aunque fue difícil llegar al Quindío y empezar de cero, ahora esta tierra es su hogar y la lleva en el corazón.

En Montenegro, ha ganado un reconocimiento especial la sazón del restaurante Delicias Negras, raíces de libertad, liderado por 4 mujeres emprendedoras que han llegado a este departamento, provenientes de una de las zonas más remotas del Chocó.

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Liliana Chávez, Laura Chávez, Maricruz Mosquera y Yasiri Sánchez son familia y lideran el sitio gastronómico ubicado en el barrio Villa Juliana. Liliana habló con La Crónica y relató cómo por culpa de la violencia llegaron al ‘Emporio Cafetero’ y aunque reconoció que al principio fue difícil tener que dejar su finca, ahora su corazón está enamorado del Quindío y no contempla la idea de regresar a su tierra natal.

¿Cómo llegaron al Quindío?

Nosotros vivíamos en una finca muy adentro en el Chocó, estábamos Santa María de Urabara, el corregimiento más remoto de Nóvita, Chocó. De ese sitio fuimos desplazados por la violencia y en uno de los lugares donde teníamos familiares era Montenegro, por lo que nos dirigimos a este municipio.

¿Cómo fue empezar de cero en el Quindío?

Fue muy difícil porque nosotros no estábamos acostumbrados a la vida de ciudad, era lo que trabajáramos en el campo, pero acá nos tocó comenzar a adaptarnos, todo era nuevo, todo era desconocido para mí. Lo más complicado fue que llegué con mis 4 hijos y el mayor solo tenía 8 años.

Afortunadamente nuestros familiares nos acogieron y mi esposo consiguió trabajo y yo estuve inicialmente como ama de casa y cuidando a los niños.

¿En qué momento deciden comenzar a trabajar en la gastronomía?

Después de que nos organizamos un poquito, comencé a trabajar en chalets, pero era muy poquito tiempo, luego trabajé en un almacén de ropa y fue en 2019 cuando comenzamos con la idea del restaurante. Todo empezó porque hacíamos parte de un consejo comunitario desde donde se trabajaban e impulsaban proyectos y ahí nació este emprendimiento, que al día de hoy se ha posicionado en el municipio.

Primero estuvimos ubicados en un espacio del municipio en el Café Plaza, pero con el inicio de las obras allí nos tocó salir y la alcaldía nos facilitó una casa en ese mismo sector en comodato, hasta que se nos cumplió el plazo, por lo que nos situamos en un local en el barrio La Pista, asociados con otra persona. Finalmente decidimos terminar esa sociedad y buscamos un sitio y ahora estamos en el barrio Villa Juliana.

¿Qué les ha dado el reconocimiento en Montenegro?

Lo que nos ha dado el reconocimiento es la sazón del Pacífico, que llevamos en la sangre, pero también las ganas con las que trabajamos. A la gente le gusta mucho el sancocho de pescado que hacemos, las preparaciones de pescado de mar y los tradicionales de la región, que pueden ser fritos o en salsa, pero además platos especiales como cazuela de mariscos, arroz con camarones, arroz endiablado, ceviche entre otros.

¿Ha pensado en regresar al Chocó?

Desde que llegué al Quindío solo he regresado al Chocó una vez y fue hace tiempo, pero por el momento no he pensado en regresar a vivir a mi tierra natal, porque mi corazón y mi mente ya están en el Quindío.


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