El condenado, quien aceptó los cargos, era amante de la esposa de la víctima. El 26 de julio, esperó en el camino que recorría Antonio García para atacarlo y quitarle la vida.
Por su participación directa en la muerte violenta del señor Antonio José García Morales, de 66 años de edad, ocurrida en zona rural del municipio de Córdoba, Eliécer Fernando Lamprea Trujillo deberá pagar una condena de 14 años y 6 meses de prisión.
La sentencia le fue notificada en audiencia pública adelantada por el Juzgado Primero Penal del Circuito de Calarcá, con funciones de conocimiento.
La decisión se dio luego de que este hombre, de 45 años de edad, aceptara ante el Juzgado Promiscuo Municipal de Córdoba los cargos que la Fiscalía General de la Nación le imputó por los delitos de homicidio y ocultamiento, alteración o destrucción de elemento material probatorio.
De este modo, fue hallado penalmente responsable por los hechos ocurridos el 26 de julio del presente año en la vereda Guayaquil Alto de la mencionada localidad cordillerana.
Vale señalar que el procesado recibió una rebaja del 50 por ciento de la condena debido a su aceptación de cargos que le fueron imputados el pasado 24 de septiembre.
Así las cosas, Lamprea Trujillo continuará recluido en la cárcel San Bernardo de la ciudad de Armenia.
Cabe mencionar que el sentenciado ya se encontraba allí recluido, debido a que antes de que se estableciera su participación en el mencionado asesinato fue capturado en flagrancia por agentes de la Policía Nacional en el Quindío por el delito de fabricación, tráfico o porte de armas de fuego o municiones, punible por el que también fue sentenciado el 21 de agosto de este 2024 por el mismo juzgado a una pena de 7 años, 10 meses y 15 días de cárcel.
Vale precisar que la sentencia de Eliécer Fernando contempla además el pago de mil salarios mínimos legales mensuales vigentes, así como la inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas por un término igual al de la pena principal de prisión.
Teniendo en cuenta que contra la decisión del juzgador no se anunció en la audiencia ningún recurso, la misma quedó en firme.
Traición y ambición
A este atroz crimen también se encuentra vinculada Diana Mercedes Zapata Tamayo, quien fuera la compañera sentimental de la víctima.
Y es que según las investigaciones, lideradas por la Fiscalía General de la Nación, entre ella y su amante, Eliécer Fernando Lamprea Trujillo, planearon el asesinato del señor Antonio José para tener libertad en su relación amorosa, pero además para quedarse con sus bienes.
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Con el material probatorio que había sido recopilado, unidades de la Policía Nacional en el Quindío, adscritos a la Seccional de Investigación Criminal, Sijín, capturaron a la fémina el 30 de agosto, casi un mes después del asesinato.
Contra ella aún no se ha dado ningún fallo, pero el proceso en su contra continúa.
Lo que pasó ese trágico día
Zapata Tamayo y Lamprea Trujillo ya tenían todo planeado, así que solo era esperar el momento indicado para acabar con la vida de García Morales.
Viviendo un romance clandestino coordinaron cada detalle de la muerte de este ciudadano, quien jamás se imaginó que la historia de amor con esta mujer, 20 años menor que él, lo llevaría a la muerte.
Eliécer Fernando, quien es oriundo de Rioblanco, Tolima, inicialmente sacó de la misma finca de la víctima unos elementos que posteriormente emplearía en el asesinato.
El fatídico día llegó, el 26 de julio Antonio José salió de su finca El Paraíso con destino hacia la ciudad de Armenia a realizar unas diligencias sin saber que en el camino veredal por el que debía transitar lo estaría esperando su victimario, que solo aguardaba porque la mujer le avisara que ya iba hacia allá.
Ya no había marcha atrás, de entre un matorral salió el homicida y cogió desprevenido al adulto a quien redujo, amordazó, estranguló y luego remató golpeando su cabeza contra una piedra.
Pero sus planes iban mucho más allá, pues pretendían hacer pasar el caso por una desaparición, por lo que de una manera despiadada desmembró el cuerpo y lo sepultó cerca de allí.
Sin embargo, como se dice popularmente, no hay crimen perfecto, y el instinto y amor familiar llevó a que los seres queridos de la víctima rápidamente notaran la ausencia e iniciaran su búsqueda.
Al día siguiente, es decir, el sábado 27 de julio, un hermano del hoy fallecido comenzó a hallar las primeras pistas que llevarían al esclarecimiento del vil asesinato.
Haciendo el mismo recorrido que debió haber hecho su pariente encontró rastros en la maleza que no eran normales, pero además algunos rastros de sangre, por lo que de inmediato dio aviso a las autoridades.
Más tarde se encontrarían con algo casi que impensado, pues llegaron hasta un punto donde había tierra recién removida y allí sin profundizar mucho observaron la parte de un cuerpo humano, que terminó siendo el del señor Antonio José.
En ese momento nadie se imaginaba que estas dos personas, cercanas a la víctima, fueran las responsables de lo que le había pasado.
Este asesinato conmovió no solo a los parientes de García Morales, sino a la comunidad de Córdoba en general, un municipio que se ha caracterizado por su tranquilidad y donde ese humilde cordobés gozaba de gran aprecio y reconocimiento, pues era natural de allí y siempre se destacó por ser un hombre trabajador, amable y honesto.
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