Saltar al contenido

Otras líneas de trabajo son mantenimiento de la biodiversidad; vigilancia de enfermedades emergentes, adaptación y mitigación. 

El Centro de Estudios de Alta Montaña, Ceam, de la Universidad del Quindío trabaja en pro del entendimiento, conservación de los sistemas naturales de montaña en los Andes centrales de Colombia, y la conservación, su desarrollo, su gente y su cultura.  

Por más de 50 años un grupo de 62 científicos, distribuidos en 14 grupos de investigación, ha adelantado en la Universidad del Quindío, procesos en 3 líneas principales de trabajo: mantenimiento de la biodiversidad, vigilancia de enfermedades emergentes, adaptación y mitigación

Como consecuencia del perfeccionamiento de esos procesos investigativos, ha surgido la necesidad de unificar esfuerzos para enfrentar el reto de la complejidad de los sistemas montañosos en el contexto del cambio climático global y las transformaciones antrópicas que afectan a las poblaciones de los diferentes territorios del mundo.

Lea también: Los 4 municipios del Quindío que están en máxima alerta por cuenta de las lluvias

Sobre el centro de estudios el doctor Hugo Mantilla Meluk, su director, explicó: “Nuestra apuesta ha sido volcar todos los esfuerzos de la institución en la creación de un centro de excelencia, cuya misión es servir de eje articulador para favorecer la multidisciplinariedad y la institucionalidad en pro de un mayor entendimiento, que permita la generación de soluciones más acertadas frente a las problemáticas que afectan a los sistemas montañosos en Colombia”. 

Según Mantilla Meluk, la filosofía en la que se basa el estudio de alta montaña es la innovación que nace de la intersección de las disciplinas, es decir, cada profesional -sea físico, ingeniero o biólogo- desde su experticia de investigador y su trayectoria profesional realiza acciones concretas que terminan siendo un mismo producto.
 

La polinización  

El docente del programa de Biología también habló sobre la polinización, uno de los temas de estudio en el centro. “La polinización en el departamento es un tema apremiante y una preocupación generalizada, pues cada vez estamos experimentando una pérdida de polinizadores -responsables de la producción de frutos y reproducción de las plantas- que afecta la producción de muchos productos y el modo en el que la naturaleza se renueva sin que haya participación humana”.  

Mantilla Meluk aseguró que la regeneración de los bosques depende en gran medida de esa polinización y los animales que se alimentan con la producción de esos frutos. “Las señales que dan las plantas las otorga el clima, pero en estos momentos está funcionando mal la regularidad del reloj climático y a eso se le llama la variabilidad climática. Es como si nosotros los humanos planificamos un día de campo en un día de mucho sol y de pronto hay una nevada inesperada”.

Vea también: Tráfico de fauna silvestre en el Quindío sigue en aumento, ¿qué está pasando?

De esta manera se afectan productos tradicionales como el café. “Para que el café florezca necesita que haya un cambio térmico, una temporada seca y una temporada húmeda, resulta que este año con el fenómeno de La Niña las lluvias se extendieron más de la cuenta, no existió ese cambio y no se produjo la chapola de café, sin flor no se realizó la polinización, sin eso no hubo fruto y, por lo tanto, no hubo café para llenar los bultos, afectando gravemente la economía de las familias caficultoras”.   

El doctor en biología sostuvo que debido a esos cambios están provocando un efecto dominó -en el que una pieza golpea a otra- y que termina afectando a más de un sector ambiental.


septiembre 2026
L M X J V S D
 123456
78910111213
14151617181920
21222324252627
282930