EMCA anunció jornadas de limpieza, pero advierte que la solución definitiva depende de la reubicación de la comunidad.
En medio de la incertidumbre y la constante zozobra viven cerca de 100 familias del llamado Barrio Indígena de Calarcá, afectadas por las fuertes lluvias registradas en las últimas semanas. Las
precipitaciones han alterado la cotidianidad de niños, jóvenes, adultos mayores y personas con discapacidad, así como de animales domésticos, debido al rebosamiento de aguas negras provenientes de barrios aledaños y el desbordamiento de aguas lluvias.
La comunidad, asentada en este sector vulnerable, manifestó que las recientes lluvias han generado inundaciones recurrentes que afectan las viviendas y ocasionan pérdidas económicas. Ante esta situación, hicieron un llamado a Empresas Públicas de Calarcá, EMCA, y a la dirección de Gestión del Riesgo de Desastres del municipio para que intervengan de manera urgente y atiendan el riesgo que se presenta cada vez que se registran precipitaciones.
Jorge Eliécer Gómez Sánchez, habitante del sector, dijo a La Crónica del Quindío, que se busca la presencia del Ministerio Público para que haga seguimiento a la problemática, con el fin de garantizar una respuesta concreta, eficaz y oportuna por parte de las autoridades competentes.
“Llevamos más de 40 años con esta problemática. Hemos acudido a la Aalaldía para poner en conocimiento la situación, pero sentimos que no nos prestan la atención necesaria. Cada vez que llueve quedamos prácticamente encerrados: no podemos salir ni entrar a nuestras casas por la fuerza del agua”, explicó Gómez Sánchez.
El barrio se encuentra ubicado en una zona con acumulación de basuras y en una pendiente por donde las aguas lluvias descienden con gran fuerza, socavando la vía de acceso y agravando las condiciones de movilidad.
La preocupación aumenta al considerar que la mayoría de los habitantes son niños, adultos mayores y personas con discapacidad, quienes resultan especialmente vulnerables frente a las inundaciones. Según los residentes, el nivel del agua puede superar los 50 centímetros al interior de las viviendas. “Pedimos que mejoren la tubería, que ya no da abasto, que arreglen el alcantarillado y la vía. Merecemos vivir en condiciones dignas. Aquí solo llegan los políticos cuando necesitan votos, prometen soluciones y no vuelven”, agregó Gómez Sánchez.
Además de las afectaciones estructurales, la comunidad enfrenta problemas de salubridad. Escombros, cemento y residuos sólidos quedan acumulados en una zanja que se forma con la fuerza del agua dentro del barrio, lo que incrementa el riesgo sanitario.
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Luis Gonzaga Franco, quien se trasladó al sector en diciembre, señaló que el sistema de alcantarillado es insuficiente. “La tubería principal recoge los desechos de otros barrios, pero luego continúa en una tubería más delgada que no soporta el caudal. Se forma una corriente fuerte que termina inundando las casas. El agua puede alcanzar los 55 centímetros e incluso más”, explicó.
El pasado sábado 28 de febrero, durante una de las jornadas de lluvias más intensas, la emergencia dejó también pérdidas de animales domésticos: dos gallos, una gata en gestación y un perro murieron ahogados, según reportaron los habitantes.
Gestión del riesgo
La Crónica del Quindío consultó a Jenny Alexandra Aristizábal Vélez, directora operativa de Gestión del Riesgo de Desastres de Calarcá, confirmó que desde la oficina y en compañía de la Defensa Civil, el pasado martes, tras el reporte de la emergencia, se llegó al lugar para asistir a los habitantes y tomar registro de la situación en el asentamiento, sin embargo, la directora señaló que por ahora se está estudiando la situación ya que se tiene identificado que debido al crecimiento de población se superó la capacidad del alcantarillado inicial, por lo que es necesario adelantar estudios técnicos y de riesgo para atender la situación, los cuales ya se están atendiendo para dar cumplimiento en los tiempos de respuesta al derechos de petición interpuesto.
EMCA explicó
Por otro lado, desde Empresas Pública de Calarcá, a cargo del ingeniero Hernán Darío Gutiérrez Londoño, gerente de la empresa, se reconoció la problemática, aunque se aclaró que responde a múltiples factores estructurales y sociales propios del sector.
El gerente de la entidad explicó que en la zona existe una red principal de alcantarillado con capacidad suficiente para evacuar las aguas residuales, pero las emergencias se presentan principalmente durante episodios de lluvias intensas. “Lo que evidenciamos es que, al no contar con vías pavimentadas ni sistemas de drenaje adecuados, el agua lluvia baja con gran fuerza por la pendiente, arrastrando residuos y generando una especie de corriente que termina afectando el sector”, señaló.
El funcionario también indicó que uno de los principales problemas identificados es la acumulación de basuras en puntos críticos aguas abajo del barrio, lo que provoca taponamientos en el sistema y represamientos. “Tenemos un punto donde se han depositado grandes cantidades de residuos, lo que está generando una especie de represa. Esto afecta el flujo normal del agua y agrava la situación en el barrio indígena”, precisó.
Como primera medida y en respuesta al llamado de la comunidad, EMCA anunció jornadas de limpieza en estos sectores críticos, así como el lavado de la red principal de alcantarillado con equipos especializados para mejorar la capacidad hidráulica del sistema. Estas acciones, según el gerente, podrían ejecutarse en el transcurso del próximo martes 10 de marzo.
No obstante, advirtió que la solución de fondo es compleja, debido a que el barrio corresponde a un asentamiento informal ubicado en zona de alto riesgo y sus habitantes no están vinculados como usuarios del sistema. “Las redes internas han sido construidas por la misma comunidad y no hacen parte de la infraestructura oficial, lo que limita la capacidad de intervención directa por parte de la empresa”, explicó.
En ese sentido, el gerente enfatizó que la problemática requiere una intervención articulada con la administración municipal, especialmente en lo relacionado con procesos de reubicación y legalización del territorio. “Es un tema que va más allá de lo técnico. Involucra al municipio, a la comunidad y a diferentes entidades. Desde la empresa podemos mitigar con mantenimiento y limpieza, pero las soluciones estructurales deben evaluarse de manera integral”, concluyó.
El asentamiento está identificado como zona de alto riesgo, lo que dificulta el proceso de prestación legal del servicio por parte de EMCA.
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