Saltar al contenido

Jardín Botánico, un sueño ahora encaminado a combatir el hambre

correo.oele@gmail.com

miércoles, 5 junio 2024

COMPARTIR LA NOTICIA:

Con 45 años transcurridos desde su fundación, el emblemático lugar no solo ofrece una exposición de la biodiversidad del país, sino que le apuesta a luchar contra la inseguridad alimentaria. 

Hace 45 años, bajo el liderazgo de Alberto Gómez Mejía, un grupo de soñadores, de los cuales ya muchos han fallecido, tuvo el sueño de crear un gran Jardín Botánico. Durante todo este tiempo lo que se ha realizado tiene un efecto revolucionario no solo en el ámbito ambiental, sino incluso en la seguridad alimentaria, con reconocimiento nacional e internacional. Gómez Mejía es abogado de la universidad Javeriana y PhD en ciencias honoris causa de la universidad del Quindío.

En este jardín se ha logrado incrementar la presencia de la flora nativa, pero lamentablemente los índices de degradación de la vida silvestre en el país son devastadores. Y para mayor infortunio, estas acciones tampoco son muy tenidas en cuenta, por lo que el esfuerzo, que se realiza “con las uñas” no tiene el apoyo del Estado ni de los grupos empresariales que podrían encontrar allí fuentes de emprendimiento.De esta manera las labores que se hacen en los jardines botánicos son muy difíciles por la falta de recursos, pero son bien meritorias”, señaló Alberto Gómez Mejía, presidente del jardín Botánico del Quindío y presidente desde 1996 de la red nacional que agrupa a estas entidades de conservación.  

Algo de historia

El jardín no siempre estuvo en Calarcá donde estn ubicada su sede principal y tampoco han tenido siempre el mariposario. De acuerdo con el relato histórico, iniciaron en una finca entre Filandia y Circasia, en el bosque de Bremen con un terreno en comodato que les entregó la Corporación Autónoma Regional del Quindío, CRQ.

En el año 1989, 10 años después de haber fundado el jardín, sus directivas lograron adquirir el terreno de Calarcá. Y en 2019 se hicieron a un tercer lote donde se producen plantas nativas para restauraciones ecológicas, arborización urbana, huertas alimenticias y embellecimiento paisajístico. Allí además está la “fábrica de tierra” (para la producción de suelo fértil) un apiario con más de un millón de abejas, un vivero de árboles y plantas nativas, especialmente palmas de muchos lugares de Colombia, y tienen el sueño de una escuela de jardinería y horticultura, un laboratorio de microbiología de suelos y la instalación de una colección gigantesca de mariposas.

En general lo que se hizo inicialmente fue eliminar las plantas de café con lo cual se produjo una sucesión vegetal en la que el bosque recuperó sus antiguos especios, lo que ha permitido la conservación y el incremento  de la diversidad de fauna silvestre y otros organismos biológicos. “Esto es algo que nos llena de emoción y de orgullo porque muchos expertos del mundo nos han felicitado por el trabajo ecológico que hemos hecho”, apuntó el presidente del jardín. Es así como hoy se cuenta con un espacio maravilloso “en un esfuerzo descomunal para que los quindianos descubran el sitio asombroso y diverso en el que viven”. 

Las mariposas ancla

La lucha siempre ha sido ardua, y aunque el llamado es al apoyo, este no ha sido mucho. Sin embargo, en medio de las necesidades por mantenerse y con la ilusión de obtener ese respaldo económico, nació el mariposario. “Una vez que se creó el jardín yo pensaba que nadie iba a estar interesado en visitar un sitio así, por lo que se necesitaba un atractivo, un ‘ancla’ como tienen los centros comerciales, algo que atrajera a la gente”, recordó Gómez Mejía. 

Agregó que en los años 90 había escrito y dirigido un álbum de mariposas para niños y se había familiarizado mucho con estos insectos. Fue así como el interés especial por estos animales lo llevó a leerse un libro titulado ‘El jardinero de mariposas’ donde se explicaba cómo crear jardines con ellas. “Tuve la fortuna de entrevistarme con Miriam Rothschild, autora del libro, quien fue una de las mujeres más célebres en el mundo de las mariposas, y cuya vida giraba además alrededor del tema porque su padre  también había sido un gran conservacionista”, expresó el fundador del jardín. 

Con base en las recomendaciones de la señora Rothschild, inició la construcción del mariposario que fue inaugurado en 2000 y ha sido todo un éxito. Aunque las personas llegan a ver las mariposas, es casi lo último que ven, ya que el recorrido sugiere el descubrimiento del sitio en donde están con toda su diversidad biológica. 

Para dimensionar esa riqueza a la que hace referencia el presidente, expone un ejemplo comparativo de la extensión. En 24 millones de kilómetros cuadrados  de Norteamérica hay 800 especies de aves, mientras que en menos de 2.000 kilómetros cuadrados del Quindío hay casi 600, “esto nos da una idea clara de la magnitud de que estamos en un sitio absolutamente fantástico, único. Pero no hemos logrado que los quindianos se asombren y descubran lo que tenemos aquí al lado, un verdadero milagro natural”. 

Se podría decir que el tesoro natural de la región del Quindío es mucho más conocido en el mundo, gracias al paso de Alexander von Humboldt por este lugar en 1801y lo que plasmó sobre su visita. “Y era algo de nunca acabar. Así que en el planeta se conoce lo que es el Quindío gracias a Humboldt, porque él fue el que describió cuan asombroso era este lugar. A pesar de las transformaciones, el departamento sigue conservando muy buena parte de sus atractivos naturales que se deben cuidar”.  

Educación ambiental y trabajo científico

Bajo dos líneas generales sustentadas en la educación ambiental y el trabajo científico, el jardín botánico continúa su proyección a la conservación. No solo ambiental, sino humana. La apuesta actualmente es a combatir el hambre a través de las mismas especies con las que cuenta la región, que las da el mismo territorio, por lo que sin ir más allá las personas pueden tener su sustento proveído de la tierra, por ellas mismas. 

Para el turismo de naturaleza ha sido el factor a través del cual se han podido mantener para adelantar propuestas como la que manejan actualmente. “Es por eso que para nosotros los visitantes son una parte fundamental para la operación nuestra. Porque es lo que nos permite sobrevivir”, expresó. 

Añadió que no reciben ningún apoyo del Estado, así que sobreviven con su propio esfuerzo para mantener una nómina de más de 35 personas, que sobreviven gracias a las contribuciones que las personas les dan cuando los visitan. 

El hambre

Uno de los temas que han estado trabajando es el del hambre. “Es increíble que en Colombia el 54 %  de las familias tengan inseguridad alimentaria. En un país donde  se tienen todos los suelos, todos los pisos térmicos, todas las posibilidades de producir la totalidad de la comida que queramos y que la gente esté mayoritariamente con hambre, eso me parece absurdo”.

Por la situación expuesta, además de las recientes noticias que dejan muy mal al Quindío en el tema de inseguridad alimentaria, la nueva propuesta que se trabaja desde el Jardín Botánico es potenciar la producción y consumo de plantas y árboles alimenticios nativos, esto como una manera de combatir el hambre, segundo objetivo del desarrollo sostenible y para fortalecer también el conocimiento y conservación de lo propio. Los colombiano no sabemos cuáles son las plantas nativas que nos pueden nutrir.  

De acuerdo con su experiencia, los locales desconocen lo que tienen. “Hace unos días le preguntaba a unos niños si habían comido naranjas o manzanas y todos respondieron levantando la mano, pero luego cuando los interrogo sobre una fruta local, llamada chachafruto, solo una niña la levantó. El chachafruto  (Erythrina edulis) es un árbol nativo de Colombia y del Quindío y las naranjas y las manzanas son de China. Es decir, saben más de botánica China que nativa”,  relató Gómez Mejía. 

Lo que se busca con la propuesta es estimular que la gente siembre plantas como la mencionada. Ejemplo de ello es que ellos mismos han plantado más de 12.000 árboles de chachafruto desde la pandemia y hasta la actualidad. “Es un esfuerzo gigantesco, pero nos falta mucho. Pero también necesitamos colaboración. Que las personas siembren comida en la casa, en elbarrio, en los espacios públicos, pero que no se dejen morir de hambre”. 

El presidente fue enfático en afirmar que es posible derrotar el hambre con estas actividades, y ejemplo de ello fue un trabajo realizado en Ciudad Bolívar en Bogotá. En conjunto con la red naciona de jardines botánicos, durante un año se hicieron 26 huertas pedagógicas para que las personas conocieran cómo sembrar alimentos en sus casas. “Al final la sorpresa fue maravillosa, las personas intercambiaban sus productos, y con ella quedó demostrado que es posible derrotar el hambre sin tener muchos recursos económicos”. 

Concluye.“Tenemos todo el espacio, las plantas y el conocimiento. Necesitamos el apoyo del Estado y de los particulares, para que nos ayuden en este esfuerzo grande de sembrar comida. Nosotros hemos soñado con huertas pedagógicas en los barrios para que la gente siempre en sus casas. Pero necesitamos recursos”.

Finalmente, a propósito de los 45 años de la fundación del jardín envió un mensaje especial con una gran noticia. Se trata del lanzamiento de un libro de las “Cien  aves el Corazón de los Andes de Quindío, escrito por él con fotografías de Alejandro Grajales. La presentación tendrá lugar precisamente en el marco del cumpleaños este miércoles 5 de junio en el Jardín Botánico y su venta tiene actualmente un descuento especial hasta el 8 de junio. 


junio 2026
L M X J V S D
1234567
891011121314
15161718192021
22232425262728
2930