En lo que va corrido del año, en el Quindío se ha presentado un intento de suicidio entre los 0 a los 9 años, mientras que 105 han sido los intentos reportados entre los 10 a 19 años según el SIVIGILA.
Según el Ministerio Público, en el 2023, durante el primer semestre del año, fueron reportados 1.540 suicidios, de los cuales 479 fueron en jóvenes, 142 en adolescentes y 1 en infancia.
El preocupante incremento de las alteraciones en la salud mental de niños, adolescentes y jóvenes, quienes con sus conductas evidencian cada vez más la presencia de diferentes síntomas como depresión, ansiedad y trastornos de comportamiento, se han convertido en factores que a su vez influyen en decisiones determinantes para su vida, como el consumo de sustancias psicoactivas, la deserción escolar, y la más inquietante de ellas, el intento de suicidio que cada vez se hace más latente en la actualidad.
Maira Andrea Sicachá Espinosa, psicóloga especialista en psicología clínica con énfasis en psicoterapia con niños y adolescentes, expresó que, “el abordaje de la salud mental en niños desde el rol psicológico implica varias etapas y enfoques, tanto a nivel individual como familiar. Los síntomas negativos en niños pueden variar dependiendo de la edad y el contexto, pero algunos comunes incluyen: emocionales como la ansiedad, depresión, tristeza prolongada, baja autoestima. Conductuales como la agresividad, aislamiento social, cambios abruptos en el comportamiento, dificultades para concentrarse. Físicos como los cambios en el apetito, problemas de sueño, somatizaciones como dolores sin causa médica. Cognitivos como la dificultad en el rendimiento escolar, problemas de memoria o concentración”.
En la actualidad, una de las aristas de los síntomas negativos que derivan de la salud mental, es el suicidio, fatal decisión que se ha convertido en una puerta de escape para estos niños, jóvenes y adolescentes que, como consecuencia de las afecciones de su salud mental por diferentes factores, no aprecian otra salida más que acabar con su vida.
Como consecuencia y para el Quindío, las estadísticas de este riesgo determinante, el intento de suicidio, continuá siendo latente, según el Instituto Nacional de Salud SIVIGILA, en lo va corrido del año ha sido notificado para la edad de 0 a 9 años un intento de suicidio; mientras que 105 intentos de suicidio se han notificado para la edad entre los 10 a 19 años, con un registro de 79 casos en mujeres equivalentes a un 75.2 %; y 26 registros en hombres equivalentes al
24.8 %. Dentro de estas estadísticas Armenia se presenta como el foco con 45 casos; mientras que Calarcá y La Tebaida presentan 13; por su parte Circasia con 10 casos; Quimbaya con 8; Montenegro con 6; Buenavista y Filandia con 3; Génova con 2; y Córdoba y Salento cada uno con 1 caso reportado.
Así bien, se data que las edades con mayor índice de problemas en salud mental son los jóvenes de 17 a 24 años, seguido por los adolescentes de 12 a 16 años y la población infantil de 6 a 11 años, según el informe del Ministerio Público. Así mismo, el informe determinó que riesgos determinantes como las violencias de todo tipo en especial la intrafamiliar; el acoso escolar, el consumo de sustancias psicoactivas; ciberacoso; el reclutamiento por parte de grupos armados, entre otros, toman un papel importante frente a la ideación y conducta suicida en estos ciclos de vida.
“Cabe destacar que, frente a la evaluación y diagnóstico, el psicólogo realiza una evaluación completa que incluye entrevistas clínicas con el niño y con los padres o cuidadores; cuestionarios y escalas para medir el grado y tipo de síntomas; observación directa del comportamiento del niño en distintos contextos, como la escuela o el hogar; e historia clínica y antecedentes familiares para identificar posibles factores hereditarios o situaciones traumáticas previas”, afirmó Sicachá Espinosa.
Por su parte y mientras que la Organización Mundial de la Salud OMS calcula que más del 13 % de los adolescentes de 10 a 19 años en el mundo padecen un trastorno mental diagnosticado, lo que representa 86 millones de adolescentes de 15 a 19 años y 80 millones de adolescentes de 10 a 14 años, frente al preocupante panorama y en el ejercicio de su función preventiva, la secretaría de Salud departamental, viene adelantando y aplicando desde el 2023 la estrategia PIC de salud mental en los 11 municipios de competencia departamental a través de zonas de orientación escolar en una institución educativa, el cual se viene aplicando desde el año 2023.
Por último, cabe destacar que la salud mental en la primera infancia y adolescencia entendida como un reto de la actualidad, requiere de la prevención y atención a tiempo, el fortalecimiento familiar y la promoción de la convivencia escolar como aspectos claves para su temprana detección y tratamiento, buscando tener impacto en todos los contextos y entornos protectores en los que se desenvuelven estas poblaciones.
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Abordaje con la familia, un aspecto esencial…
Un aspecto crucial en el abordaje de la salud mental de esta población, el trabajo con la familia se convierte en un aspecto esencial para sobrellevar los desafíos de estos padecimientos, ya que los padres o cuidadores pasan a jugar un rol crucial en el tratamiento y recuperación del niño.
Según la especialista Sicachá Espinosa, el abordaje incluye:
Psicoeducación: Informar a los padres sobre el trastorno o síntomas identificados, explicando cómo estos afectan al niño y qué puede estar contribuyendo a su aparición.
Terapia familiar: A menudo, se involucra a la familia en sesiones de terapia para mejorar la dinámica familiar, resolver conflictos, y establecer patrones de comunicación más saludables.
Orientación parental: Se trabaja con los padres en estrategias para manejar comportamientos difíciles, mejorar la relación afectiva con el niño, y fomentar un ambiente de apoyo y seguridad en el hogar.
Apoyo en la escuela: En muchos casos, se coordina con el personal escolar para asegurar que el niño reciba el apoyo necesario en su entorno educativo.
Como lo mencionó la sicóloga, en algunos casos puede ser necesario coordinar con otros profesionales de la salud, como psiquiatras, pediatras o trabajadores sociales, para proporcionar un enfoque integral en el tratamiento del niño. “Este abordaje multidimensional permite abordar los síntomas negativos en niños de manera efectiva, promoviendo su bienestar emocional y su desarrollo en un entorno seguro y de apoyo”.
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