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Este miércoles se venció el plazo de prórroga de intervención, anunciada el 18 de septiembre del año pasado.

La Superintendencia Nacional de Salud aún no ha determinado si extenderá la prórroga de intervención al hospital La Misericordia de Calarcá.

Este  miércoles 18 de septiembre se cumplió el plazo de extensión que se había anunciado el pasado 19 de septiembre de la vigencia pasada por parte de la entidad nacional.

Por el momento, la institución seguirá sus labores bajo esa figura hasta que haya un pronunciamiento de la Supersalud al respecto.

Así lo indicó a NUEVA CRÓNICA QUINDÍO Jorge Arturo Suárez Suárez, agente especial interventor de la Superintendencia de Salud: “Exactamente hasta ayer fue la intervención, pero no había llegado un comunicado oficial, mientras no llega algún llamado desde Supersalud significa que la intervención continúa”.

Añadió: “Hasta que no llegue un reporte formal u oficial, seguiremos los trabajos en La Misericordia, los servicios seguirán para el público sin contratiempos”.

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Logros

Si bien se está a la espera de un pronunciamiento desde Supersalud, fueron varios los objetivos que se cumplieron dentro del establecimiento médico de la 'Villa del Cacique', en materia de retoma de servicios.

En ese sentido, el principal logro fue la consolidación de la baja complejidad en el sentido de mejorar los servicios, se ampliaron los horarios de atención, el personal profesional, así como alternativas como ambulancia.

Así mismo, Jorge Alfonso Suárez Suárez manifestó en su momento que “desde el pasado 15 de septiembre del año 2023 iniciamos acciones de segundo nivel como medicina especializada e interna, pediatría y gineco obstetricia, de la mano con terapia respiratoria y nutrición”.

Más adelante, se confirmaron otras alternativas para los usuarios como odontología, actividades de promoción, así como de prevención como la vacunación, a través del hospital en su sede histórica, del centro de salud Balcones, Quebradanegra, La Virginia y el corregimiento de Barcelona.

Problemáticas

Suárez Suárez indicó en referencias con las complicaciones un flujo de recursos inadecuado: “A pesar que la ESE ha prestado los servicios de salud con calidad, los ha facturado y radicado oportunamente, las EPS no han cumplido con los pagos correspondientes en los plazos y porcentajes establecidos por las leyes y normas que rigen el Sistema General de Seguridad Social en Salud, especialmente la ley 1122 de 2007”.

La cartera es otro dolor de cabeza: “La conciliación de la cartera es uno de los procesos más complejos que enfrentamos. Existen discrepancias gigantescas entre los valores reportados en los sistemas de información de las EPS y los registrados por nuestra ESE. Este no reconocimiento de la cartera y la falta de compromiso por parte de las EPS durante las mesas de trabajo, hace que no se llegue a acuerdos de pago reales”.

A pesar de ello, el agente interventor sostuvo que “hoy estamos completamente al día en el pago de la nómina y seguridad social, como lo ha sido en todos los meses de la vigencia de la intervención por parte de la SNS. Estamos al día en el pago de las contratistas. A la fecha los profesionales, tecnólogos y técnicos que trabajan a través de una persona jurídica en la parte asistencial, están al día en sus pagos”.

Igualmente, mencionó que “estamos haciendo todas las gestiones para que en este mismo año habilitemos las salas de cirugía y así prestar servicios de las demás especialidades médicas de mediana complejidad. Ya está en funcionamiento la central de esterilización, está firmado el contrato para la adquisición y puesta en funcionamiento la Unidad de Manejo Ambiental, se ejecutaron actividades de mejoramiento de la infraestructura física y redes”.

Además, acotó que está en curso el proceso de convocatoria pública para la compra de dos ambulancias, una medicalizada y una básica.

 “Estamos ejecutando el Plan de Intervenciones Colectivas, PIC, tanto departamental como municipal. En completa coordinación con el Minsalud, la Supersalud, la gobernación del Quindío y la alcaldía de Calarcá estamos en la planeación para desarrollar la estrategia Atención Primaria en Salud, APS, a través de los denominados Equipos Básicos de Salud, EBS, con el cubrimiento de todo el territorio del municipio”.

Se han radicado en el Minsalud proyectos orientados a la asignación de recursos para ampliar la operación, adquirir equipamiento biomédico y vehículos.

Motivo de la intervención

La Superintendencia Nacional de Salud realizó el 17 de septiembre de 2021 la intervención forzosa de La Misericordia, tras identificar 54 deficiencias administrativas, financieras, jurídicas y asistenciales que colocaron en riesgo la prestación segura y oportuna de los servicios de salud a los usuarios.

Esta medida, que en un principio rigió un año -hasta el 17 de septiembre de 2022-, implicaba la toma de posesión inmediata de los bienes, haberes y negocios de esta Empresa Social del Estado que en su momento contaba con 6 sedes y presta un centenar de servicios de baja y mediana complejidad a los municipios del departamento de Quindío y al norte del Valle del Cauca.

“Esta decisión busca proteger la vida e integridad de los usuarios de este hospital departamental, a quienes se les debe garantizar el acceso a los servicios de salud básicos y a los procedimientos de mediana complejidad”, señaló José Manuel Suárez, en su momento era el asesor de la Superintendencia Nacional de Salud.

En la auditoría hecha al hospital en agosto del año 2021, la Supersalud documentó 24 hallazgos financieros, 17 asistenciales y 13 administrativos, tanto sobre la sede principal como sus 6 sedes o centros de salud.

La situación más crítica de La Misericordia fue el creciente riesgo financiero, representado en un déficit presupuestal que aumentaba año tras año al pasar de $3.244 millones en el 2019 a $5.540 millones en 2020, y a $7.108 millones en los primeros seis meses de 2021.

El informe de visita también evidenció “pérdidas operacionales, detrimento patrimonial, falta de racionalización en los gastos, deficiente gestión administrativa y financiera y escasa gestión de venta de servicios”.

Así mismo, encontró falencias en la infraestructura hospitalaria, dotación, mantenimiento, dispositivos médicos e insumos, historias clínicas, todo lo cual repercutía de manera negativa en la prestación segura de los servicios.

La auditoría de la Supersalud puso de manifiesto también una falta de control en las existencias, vigencias y almacenamiento de los medicamentos, así como una falta de planeación y control sobre los precios de los productos.


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