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En la vereda Cumaral, la comunidad se cansó de las pérdidas y habilitó un tramo; en San Juan, luchan por mantener el abastecimiento de leche.

El municipio de Génova permanece en máxima alerta debido a los daños ocasionados por las intensas lluvias, que han provocado derrumbes y la pérdida de banca en varias de sus vías.

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Las afectaciones más críticas durante el último mes se han presentado en las veredas Cumaral, San Juan y Pedregales, impactando directamente a sus habitantes.

Las dificultades van desde el transporte de productos del campo hasta la movilidad hacia la zona urbana, pasando por los estudiantes que no han podido asistir a clases de forma presencial.

Sin embargo, los ciudadanos no se han quedado de brazos cruzados. Mientras esperan una intervención más profunda y eficaz por parte de las autoridades departamentales y nacionales, se han unido a la administración municipal de Génova para aliviar parcialmente la crisis.

En la vereda Cumaral, los habitantes utilizaron barras, palas y picas para remover rocas y otros escombros. Posteriormente, funcionarios de la alcaldía apoyaron la labor con maquinaria amarilla, lo que permitió habilitar un paso provisional para vehículos.

A pesar de los riesgos al cruzar la zona afectada, la comunidad decidió actuar- “Hemos sufrido graves pérdidas en muchos aspectos, por lo que no podemos quedarnos con las manos cruzadas”, expresaron a este medio.

La Crónica recorrió las veredas San Juan y Cumaral para conocer de primera mano cómo afrontan las comunidades los estragos de la temporada invernal.

Panorama del paso por Cumaral tras el deslizamiento. La gente debió transportar sus productos a pie.
Con herramientas manuales, la comunidad de Cumaral despejó las rocas. Luego, con maquinaria de la alcaldía, se habilitó el paso vehicular.

 

Apertura de vía

A comienzos de mes, un derrumbe de grandes proporciones bloqueó completamente la vía que comunica el casco urbano de Génova con la vereda Cumaral.

Esta zona del ‘Bello Rincón Quindiano’, reconocida por su producción de limón, plátano, banano, tomate, café, mora, lácteos y trucha, quedó incomunicada, afectando a cerca de 120 familias.

Ante la falta de soluciones de fondo por parte de las autoridades, la comunidad decidió intervenir el alud por cuenta propia.

Aunque inicialmente el alcalde de Génova, Diego Fernando Sicua Galvis, expresó reservas ante esta iniciativa, la amenaza creciente lo llevó a sumar esfuerzos con los ciudadanos para despejar la vía, tomando todas las precauciones posibles.

Pedro Yamid Pardo Ardila, vicepresidente de la Junta de Acción Comunal de Cumaral, relató que permanecieron casi veinte días incomunicados.

“Nos tocaba cargar los productos al hombro. Había riesgo, porque solo teníamos un pequeño corredor. Esperábamos soluciones, pero desde la alcaldía nos informaron que la maquinaria disponible era insuficiente”, señaló.

Agregó que tras reuniones con funcionarios de la gobernación y un operador, no obtuvieron respuestas concretas: “Nos reunimos con el alcalde, quien manifestó su respaldo. Se planearon acciones, enviaron maquinaria y ahora estamos acondicionando la vía”.

Explicó que el tramo es clave porque conecta Cumaral con Cumaral Alto, El Ramal del Bosque y Cumbarco, este último ya en jurisdicción del Valle del Cauca. “Calculamos que cerca de 600 personas resultaron afectadas por esta emergencia”.

En cuanto a las pérdidas, antes se transportaban entre 20 y 30 toneladas de productos diariamente. Ahora, con vehículos más pequeños y a pie, esa cantidad se redujo a menos de la mitad. “Cada finca ha dejado de recibir cerca de $2 millones. Para nosotros, que no somos grandes productores, eso es mucho”, afirmó.

Otro habitante, Edier Diara, decidió colaborar en las labores para que sus hijos pudieran regresar al colegio.

“Desespera estar tanto tiempo incomunicados. Mis tres hijos no han podido bajar al colegio. Aunque existe la virtualidad, necesitan interactuar con sus compañeros y profesores, quienes han sido comprensivos”, contó.

También lamentó las pérdidas de vecinos que no han podido comercializar productos como aguacates: “Se están dañando por la imposibilidad de transporte”.

En San Juan, tras el derrumbe, la comunidad debe abastecerse de leche a lomo de caballo.

A lomo de caballo

A principios de marzo, un deslizamiento destruyó la banca de la carretera que conduce a la vereda San Juan, a una hora del área urbana de Génova.

El derrumbe dejó incomunicadas doce fincas, la mayoría dedicadas a la producción de lácteos. Ante la ausencia de soluciones inmediatas, los habitantes improvisaron un sistema de poleas para transportar productos sobre el deslizamiento.

Sin embargo, las lluvias persistieron y agravaron el daño. La tierra siguió moviéndose, afectando incluso el sistema de poleas. La comunidad ahora se refiere al sector afectado como ‘El Volcán’.

Con la polea averiada, el transporte de productos se ha vuelto más difícil. Jaime Hernán Castellanos Hernández llega a caballo por trochas para abastecer de leche a la comunidad.

“Antes era más rápido y seguro. Ahora, me demoro media hora más para cada trayecto. El daño es grave y parece que esto va para largo”, señaló.

A veces se arriesga a cruzar la zona afectada, pero solo si no está lloviendo. “Tiene que ser una urgencia. Sin lluvia lo intento, pero no en caballo, porque se hunde”.

John Fredy López Ríos, quien reparte leche en su jeep Willys, también ha visto afectada su labor. “Debo llevarla hasta un punto y la gente baja a pie o en caballo. Es agotador. Sin la polea, el trabajo es más pesado”.

Indicó que antes bajaban entre ocho y nueve galones desde la montaña, pero ahora muchos productores han dejado de hacerlo: “Hay riesgo de que se dañe la leche, se cuaje. Eso es pérdida y desgaste”.

 

El deslizamiento en San Juan se agravó, afectando a doce familias.

Acciones desde la alcaldía

El alcalde Diego Fernando Sicua Galvis informó que la reducción de las lluvias en los últimos días ha permitido atender algunas emergencias por derrumbes.

“Tenemos afectaciones graves en sectores como Río Gris, San Juan, Pedregales, Cumaral y La Coqueta. El impacto ha sido negativo para la economía local, pero estamos actuando para recuperar el acceso”, manifestó.

Sobre Cumaral, señaló que hay 128 predios afectados, pero destacó la labor conjunta de la comunidad, Policía, Ejército y bomberos: “Después de veinte días logramos abrir un paso temporal. A pesar del riesgo, los campesinos cruzaban a pie porque necesitaban garantizar su sustento”.

En Pedregales, la situación es más compleja: “La maquinaria que tenemos no puede mover las rocas; se requeriría incluso el uso de explosivos”.

Consultado sobre la respuesta del gobierno departamental, comentó: “Solicitamos una excavadora tipo oruga, adecuada para este tipo de deslizamientos. Habríamos mitigado el riesgo. Desconocemos por qué no fue enviada”.


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