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Pedro Londoño Londoño, oriundo de Abejorral y radicado en el Quindío, fue un comerciante, político liberal y ciudadano ejemplar cuya vida estuvo marcada por el servicio comunitario, el pensamiento progresista y la lucha en medio de la violencia partidista.

Ilustre político, comerciante y distinguido ciudadano, nacido en Abejorral, Antioquia, el 17 de diciembre de 1907, fallecido en La Tebaida, Quindío, el 1 de julio de 1958, sus padres Emiliano Londoño Botero y Ana Joaquina Londoño Botero, primos, en este hogar ocho hijos: Joaquín, José María, Martín, Baltasar, Juan, Bertilda, Lázaro y Pedro.

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Cursó sus estudios básicos en la escuela de su ciudad natal y gracias a sus vastas lecturas se fue destacando como autodidacta, con formación en maestros y escuelas del pensamiento como el enciclopedismo francés, una de sus inclinaciones.

En los años veinte del siglo pasado varios miembros de la familia Londoño encabezados por los propios abuelos, Pedro, su hermano Juan, decidieron emigrar al Quindío y se establecieron en Quimbaya, desde donde se extendió la saga hacia el occidente colombiano.

Pedro empezó a incursionar en labores agrícolas y en la actividad política con entusiasmo como presidente del directorio liberal y concejal de Quimbaya en varios períodos, debe señalarse que era librepensador, miembro de la Logia Masónica como su familiar Braulio Londoño y ateo por convicción profunda.

De igual manera, organizó un almacén de abarrotes ‘El Caribe’, miscelánea que fue creciendo en fama y reconocimiento por buenos precios y calidad.

En dicha ciudad conoció a la agraciada damita Graciela Echeverri Gómez, oriunda de Circasia, católica y de familia conservadora y en pleno auge de la cruda violencia partidista que azotó al Quindío como bien se conoce históricamente, decidieron casarse en Alcalá discretamente, en dicha unión cuatro hijos: María Lady, destacada escritora, licenciada en la primera promoción de Ciencias de la Educación Universidad del Quindío, destacada feminista, autora de 15 libros, casada con Carlos Pineda Ramírez, dos hijos, Natalia y Carlos Andrés. María Jane con Carlos Suárez, 3 hijos: Lina, Fabio Alejandro y Santiago, es economista de la universidad de Caldas, abogada de la universidad Militar, educadora. Pedro, bachiller del colegio San José, muy joven debió atender los negocios de su hogar. casado con Omaira Marulanda, una hija, Tatiana. Gloria Inés, con Alberto Buitrago, tres hijos: Juan Manuel, César Alberto y Jorge Iván.

 

Una familia ejemplar

Pedro constituyó una familia ejemplar, no solo por la educación, sino por el señorío y don de gentes de la señora Graciela, fina damita dedicada al servicio social, la atención de las personas más desvalidas y la causa municipal donde era necesitada. Las hijas heredaron el humanismo, el pensamiento libertario y la educación. Pedro Londoño Echeverri ha sido heredero de causas nobles y fundamentales del ser humano. Reemplazó a su señor padre en el manejo del almacén “El Caribe”, que se convirtió en el mejor proveedor de la región, consejero de todos los campesinos y sitio clave de reuniones políticas, tertulias. La suerte política del municipio se resolvía con un buen café en dicho almacén y durante un buen tiempo Pedrito fue el alma y nervio de la Tebaida, sin ser concejal, alcalde o funcionario público. Alma y nervio del edén tropical del Quindío. Visitado por congresistas de todo el país y de la región, allí se confeccionaban listas liberales y se promovía liderazgos. Todo un personaje.

 

La cruda violencia partidista

Perseguido por los violentos de su partido contrario, Pedro tuvo que salir afanosamente de Quimbaya, primero para la finca de su abuela materna, después para Armenia donde logró comprar una finca y a finales de los años cincuenta fijó su residencia con la familia en la Tebaida.

 

El edén Tropical del Quindío

Pedro Londoño como su distinguida esposa -ya fallecida- y sus hijos, han sido figuras cimeras de la bella ciudad que los acogió. Varias veces concejal, presidente del Concejo de igual manera, fervoroso dirigente liberal y presidente del directorio. Amado por el pueblo, caritativo, sensible, no permitía el maltrato a los niños, bondadoso con las gentes más necesitadas, en su miscelánea ‘El Caribe’ que volvió a funcionar con mucho éxito, desfilaban ciudadanos necesitados que siempre recibían la mano amiga de Don Pedro después la mano amable de su hijo.

 

Crimen violento y execrable

Perseguido por la violencia fratricida que tanto daño le hizo al Quindío y a la patria, la mano oprobiosa asesina e infame lo alcanzó el 1 de julio de 1958, provocando su muerte en el momento en que abría su populoso negocio. Los criminales fueron alcanzados por los trabajadores de una obra vecina que hicieron justicia por su propia mano.

No solo su bella familia quedó devastada. La región toda recibió el impacto de la desaparición de un dirigente bueno, amable, servicial, acogedor, un hombre fiel a sus ideas, comprometido con la paz y el bienestar de la humanidad.

 

Condecoraciones

En el Concejo de su ciudad fue colocado un gran óleo con su retrato como homenaje permanente, este mismo óleo adorna esta semblanza. Recibió homenajes, reconocimientos y algunas condecoraciones póstumas de la asamblea de Caldas, de la Gobernación de Caldas, del directorio liberal nacional, de varios municipios, de varios concejos.

Pedro Londoño Londoño fue un ciudadano ejemplar, servicial, buen padre, amante de su familia y de las buenas costumbres. Su asesinato a plena luz del día fue una bofetada a una ciudad tranquila y sosegada. Después de su brutal desaparición su hijo Pedro suspendió sus estudios y se hizo cargo de la familia y de los negocios familiares, en unión de su señora madre Graciela. Lo hizo con esmero, con dedicación y muy comprometido con la dolorosa situación de su familia. Nunca ha sido ajeno a los principios tutelares de su núcleo familiar ni de la ciudad que los acogió admirablemente.

Con el fin de organizar esta semblanza sobre Don Pedro, he contado con el apoyo de su hija María Jane, con la valiosa colaboración de Luis Fernando Ramírez Echeverri, familiar y conocido dirigente cívico y Luis David Ruíz Ramírez abogado, cercanos a estas familias, gracias a su auxilio, he podido reunir páginas sobre la vida y la obra del hijo de Abejorral, un antioqueño ejemplar que en su corta vida fue ejemplo de dignidad, decoro, servicio a la sociedad y un ciudadano sin tacha.

A su vez quisiera reconocer los méritos de su admirable familia, Doña Graciela maravillosa dama que ya pasó a la eternidad, sus hijas ejemplos de profesionalismo y laboriosidad.

Pedro Londoño Echeverri –retirado de sus actividades en La Tebaida- ha sido un ejemplo a carta cabal del buen civismo, de buenas maneras, de caballerosidad y humildad de sus padres. Un gran señor y mejor ciudadano.

Con profunda emoción entrego a mis lectores, la imagen de un ciudadano meritorio, un señor ejemplar y paradigma de las nuevas generaciones. Gracias y hasta luego Don Pedro.

 


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