La jornada conectó directamente al campo con la ciudad, apoyando a los productores rurales y promoviendo el consumo local.
Como una alternativa para impulsar los emprendimientos de aquellos campesinos y productores del departamento del Quindío que día a día buscan visibilizar sus productos naturales y de alta calidad, este domingo 8 de junio, la Plaza Bolívar de Armenia se convirtió en un punto de encuentro para todos los ciudadanos y visitantes.
Este Mercado Campesino Departamental, impulsado por la gobernación del Quindío y organizaciones públicas y privadas, tuvo como objetivo principal visibilizar el trabajo del campo, dinamizar la economía rural y promover el consumo directo de productos locales.
Desde las 8 a. m., los campesinos llegaron a la plaza con lo mejor de sus cosechas: frutas frescas, verduras, tubérculos, lácteos, huevos criollos, miel de abejas, mermeladas, cerveza artesanal, cafés especiales, hortalizas y preparaciones típicas, todos ofrecidos sin intermediarios. Esto permitió a los asistentes adquirir productos de calidad y, al mismo tiempo, apoyar directamente a los productores rurales.
Orgullosos mostraron sus productos frescos y cultivados en las veredas de los doce municipios del Quindío.
Bryant Steven Naranjo Raigoza, secretario de Agricultura del departamento del Quindío, aseveró que la jornada tuvo como propósito impactar de manera directa al sector agrícola, impulsando aquellos emprendimientos de todos los productores que buscan visibilizar y ofertar sus productos de calidad.
“La idea es que con estos espacios se logren acercar a todos los productores y campesinos para que ellos puedan entregar de manera directa sus productos al consumidor final”, dijo.
Agregó: “La invitación es para que todos los visitantes se animen a comprar productos frescos, de manos de todos los campesinos y propios de la tierra del Quindío”.
Visitantes recorrieron los diferentes stands que ofrecían frutas, verduras, cafés especiales y alimentos típicos de la región.
Productores del departamento
Andrés Arnoldo Hoyos, apicultor por más de 7 años en el municipio de Circasia tiene su emprendimiento Miel Orgánica, dijo que la jornada fue una oportunidad para dar a conocer sus productos, pero, sobre todo, para que los ciudadanos y visitantes lograran tener en sus manos variedad de preparaciones artesanales. “Invito siempre para que todos vengan y aprovechen estos mercados. Estos son productos frescos y naturales, todos son elaborados con amor y dedicación para ser entregados a cada consumidor”.
La jornada fue también una celebración cultural que evocó el calor humano del campo.
Por su parte, Luz Adriana Forero, habitante de la vereda La Bella del municipio de Calarcá, con su emprendimiento de café especial Berakafé, aseguró que, gracias al mercado campesino, todas sus elaboraciones a base de café como mermelada, arequipe, granola y aperitivos fueron vendidos a aquellos visitantes que nunca han tenido la oportunidad de conocer de forma directa la vida de un campesino y emprendedor rural.
“Para mí, este Mercado Departamental Campesino permite representar los productos que cada uno de nosotros prepara con tanto esfuerzo. Es una ventana para comercializar nuestros emprendimientos y la vida real del campesino, desde que produce, siembra y cosecha”.
La estrategia del mercado campesino pretende reducir las brechas entre el campo y la ciudad, generando espacios donde se reconozca la importancia de los agricultores y su aporte al desarrollo del departamento.
“Traer el campo a la ciudad es una forma de valorar nuestras raíces, apoyar la economía local y fomentar el consumo responsable”, señaló Adriana Jaramillo Mejía, productora de plantas tradicionales y medicinales en el municipio de Génova.
Piña, papaya, plátano, banano, cidra y limón mandarino fueron algunos productos adquiridos por las personas.
Maricela Restrepo Vásquez, otra de las participantes del mercado campesino, quien ofreció productos lácteos y huevos criollos, destacó la importancia de participar de este tipo de escenarios e invitaciones.
“Todos son productos desde las veredas y unidades productivas. Algunos son traídos desde la alta montaña y cada uno de estos, llevan un largo proceso para que puedan ser vendidos al consumidor”, expresó Restrepo a La Crónica del Quindío.
Lo importante es que todos se animaron a unirse, participar y mostrar los productos: “Todos hicimos parte de este espacio. Un espacio que fortalece los aspectos comunitarios y la comercialización del campo”.
Agregó: “Nosotros como campesinos, somos los protagonistas de estos eventos. Los invito para que se tenga un menor consumo de químicos y siempre se lleven estos productos que aún huelen a tierra”.
Variedad de flores y plantas también fueron protagonistas, llenando de color y vida cada rincón del evento.
Experiencia de los visitantes
Los visitantes, entre turistas y residentes, no solo compraron productos, sino que también disfrutaron de presentaciones culturales, muestras gastronómicas y actividades que resaltaron la identidad campesina. Para muchos, fue una oportunidad de conocer las historias detrás de cada producto y entender el esfuerzo diario que implica trabajar la tierra.
Beatriz Mazo, campesina por muchos años, líder social y visitante del evento, expresó sus agradecimientos y experiencia al poder obtener productos agrícolas y pecuarios de primera mano, destacando la calidad y naturalidad de los mismos: “Este mercado es la mejor alternativa para consumir alimentos sin químicos y totalmente naturales. Casi siempre acudo a estos espacios, porque son productos libres de fumigaciones”.
Además, indicó que la mora, repollo morado, pimentón, lechuga y frijol fueron algunos productos del mercado que compró: “La verdad, siempre que asisto me gusta llevar variedad de cosas para mi hogar. Lo que más me gusta es que cada alimento es típico de nuestra tierra y ante ello, invito para que todos apoyemos el campo y el esfuerzo de muchas familias al vender todas estas producciones naturales”.
Finalmente, el evento sirvió como plataforma para el intercambio de saberes ancestrales, técnicas de cultivo tradicionales, recetas autóctonas y experiencias de vida ligadas a la tierra. “Esto permitió un diálogo directo con la comunidad urbana, la cual muchas veces desconectada de las dinámicas rurales. El Mercado Campesino Departamental es más que una feria: es una expresión de resistencia, cultura y esperanza” concluyó Marina Fernández, otra de las visitantes y compradoras de los productos.