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Durante una semana, compradores del sector cafetero recorrieron fincas, cooperativas y centros de catación para especializarse en calidad y trazabilidad.

Doce de las empresas más importantes del sector cafetero en Japón llegaron al Quindío de la mano y gracias a la gestión de la Federación Nacional de Cafeteros, para profundizar sus conocimientos sobre el café que se produce en esta región de Colombia. El encuentro no solo representa una experiencia académica y técnica, sino también el fortalecimiento de una relación comercial que supera seis décadas entre ambos países.

Japón es actualmente el quinto mayor comprador de café colombiano en el mundo, después de Estados Unidos, Canadá, Alemania y Bélgica. De acuerdo con la Federación Nacional de Cafeteros, en 2025 se exportaron 682.000 sacos de 60 kilogramos al país asiático, lo que consolida a este mercado como estratégico para los caficultores colombianos, reconocidos internacionalmente por la calidad, trazabilidad y sostenibilidad de su producto.

En los últimos 20 años, 249 compradores japoneses han participado en este programa de especialización que combina formación técnica, experiencia en origen y contacto directo con la institucionalidad cafetera.

Fernando Osorio, director de calidad de Almacafé, explicó que esta es la décimo novena versión del curso dirigido a empresas japonesas que comercializan café colombiano. “Es un programa orientado a compradores que envían representantes de áreas como ventas, calidad, investigación y desarrollo. Ellos conocen todo el proceso, desde la semilla hasta la transformación del grano en la taza”, indicó.

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El recorrido inició el martes 10 de febrero en el Eje Cafetero. En el Quindío, la agenda comenzó el viernes 13 en la finca El Agrado, sede del Centro de Análisis y Catación, donde los visitantes conocieron el sistema de control de calidad y la forma en que se transmite el conocimiento técnico a los productores.

Durante la visita en el Quindío, también recorrieron dos fincas tradicionales en Quimbaya y un punto de compra de la cooperativa, donde observaron cómo se recibe el café, cómo se evalúa su calidad y cómo se establece el precio. Posteriormente, el grupo regresará a Bogotá para continuar actividades enfocadas en calidad y finalizará el curso en el puerto de Cartagena, donde conocerán el proceso final de evaluación para exportación. Al término del programa recibirán certificación como especialistas en calidad del café colombiano.

Para Almacafé, aliado estratégico de los caficultores en procesos como trilla, tueste, molienda, empaque y transporte a puerto, estos cursos representan una estrategia de relacionamiento cercana y humana.

Ellos se convierten en embajadores del café colombiano. No solo reciben un producto en Japón, sino que comprenden el esfuerzo de los caficultores y de toda la cadena productiva para garantizar un café de alta calidad”, afirmó el director de Calidad de Almacafé.

Durante el recorrido, los visitantes cataron diferentes cafés provenientes de los 12 municipios del Quindío y conocieron la relación entre clima, suelos y perfil sensorial del grano. También aprendieron sobre procesos de lavado, secado, fermentación, fertilización y manejo de enfermedades y plagas de los cultivos.

 

¿Qué opinan los japoneses del café colombiano?

La Crónica del Quindío acompañó parte de la experiencia y dialogó con algunos de los participantes.

Susumo Sato, de Unicafe Inc., calificó la experiencia como sorprendente, especialmente por la organización y el manejo sistemático del proceso cafetero. Destacó el sabor suave y balanceado del café colombiano.

“Me impresionó la diversidad de perfiles. Algunos cafés tienen notas cítricas, otros a nuez o chocolate. Es muy interesante esta variedad. En Japón muchas personas prefieren cafés intensos y amargos, pero el colombiano tiene un equilibrio especial”, señaló.

Por su parte, Toru Takenaka, visitante de Colombia por primera vez, describió la experiencia como maravillosa. Se mostró sorprendido por el control de calidad y la consistencia del proceso.

El café colombiano es preferido en Japón por su limpieza en taza y la ausencia de defectos. Me sorprendió el control que tienen los productores y la dedicación con la que trabajan. Siento que colombianos y japoneses comparten la disciplina y el compromiso con la calidad”, expresó.

Finalmente, Yuta Totsuka resaltó la dimensión humana de la experiencia.

“La calidez de las personas fue muy especial. El proceso del café aquí es muy humano, similar al cuidado del cuerpo. Aprendí mucho sobre la cultura y el café colombiano. Es una experiencia realmente importante para mí”, manifestó.

Este proceso de visitantes extranjeros y curso de conocimiento del café se realiza hace más de 20 años, tan solo en 2021, 2022 y 2025 el curso no se pudo llevar a cabo por motivos ajenos a la voluntad de Almacafé. La experiencia es promocionada en la Feria de Cafés Especiales celebrada cada octubre en Tokyo, capital de Japón.

 


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