De acuerdo con Pilar Sordo está comprobado que en el lecho de muerte, la persona se encuentra rodeada de presencias que la reciben.
“Nadie se va solo, siempre te vienen a buscar los seres que te aman que se han ido antes”, así lo menciona la psicóloga Pilar Sordo, especialista en acompañamiento en duelo, quien explicó que está comprobada su hipótesis.
“En el proceso se debe ayudar a cruzar el puente y cortar ese hilo. El alma elige con quién se va o si se quiere ir sola”. Continúan su argumento Sordo, en una entrevista para Charlas Motivacionales Latinoamérica.
¿Cómo el alma elije con quién partir?
De acuerdo con la especialista ha comprobado a través de sus pacientes y ella misma cómo las personas empiezan a reconectarse con otras almas que ya han partido, pero a veces por diversas situaciones no logran cruzar “el puente” y es allí donde la familia y seres queridos intervienen.
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Está probado que el alma no se va sola, y esta no muere. Por eso cuidar el interior es más importante que cómo nos vemos por fuera. Alimentar el espíritu durante nuestra vida también ayuda a que a la hora de “partir” sea más fácil.
En ese proceso es muy importante cortar los hilos emocionales y la creencia de que nadie se va solo, siendo recibido al “otro lado del puente”.
Cómo debe ser la despedida
Sordo describe su labor como el acompañamiento en la primera mitad del “puente” hacia el más allá, donde el objetivo principal es “cortar hilos” que atan el alma que parte a los que se quedan, y viceversa. Esto implica cerrar ciclos, pedir perdón, expresar sentimientos y, a veces, “empujar al que se va para que se vaya”.
Pilar Sordo afirma con certeza que en la segunda mitad del puente hay una gran luminosidad y que las personas en tránsito verbalizan ver a seres queridos ya fallecidos (mamá, hijos, antepasados) o ángeles en el caso de los niños.
La forma de morir, ya sea en soledad para evitar el dolor de la última respiración o de forma abrupta para no tolerar el proceso, es una elección del alma. Sordo critica la concepción “espantosa” y “trágica” que la sociedad tiene de la muerte, abogando por una visión más fluida desde la perspectiva anímica.
Este acompañamiento para “cruzar el puente es un proceso hermoso y doloroso al mismo tiempo”, señala. Su ayuda se enfoca en la primera mitad del puente, ya que la otra mitad es muy luminosa y el alma la transita sola.
La función principal de Pilar en este acompañamiento es cortar los hilos de los anclajes que el alma que se va tiene con los que se quedan, o viceversa. Este proceso implica varias acciones:
- Conversaciones: Fomentar el diálogo.
- Pedir perdón: Facilitar el perdón entre las partes.
- Cerrar cosas: Ayudar a concluir asuntos pendientes.
- Decir lo que se siente: Permitir que tanto quienes se quedan como quien se va expresen sus sentimientos.
- Empujar al que se va para que se vaya: A veces, su acompañamiento implica alentar al alma a partir.
Este tipo de acompañamiento es posible cuando hay enfermedades terminales o situaciones que permiten tiempo para la despedida, aunque no se da en partidas repentinas.
Es importante destacar que el concepto de “cortar hilos” también aplica a las relaciones de pareja que terminan, siendo un proceso crucial para vivir el duelo y sanar.
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