Ese momento cargado de sentimientos, que se traduce diferente para todos, merece un tratamiento especial, donde a veces resulta mejor no decir nada.
Si no se hace con sinceridad, mejor evitar. La muerte de un ser querido tiene un sentimiento tan profundo que solo quien lo vive directamente es quien sabe lo que es y lo que necesita. Los demás, simples espectadores, aunque su acompañamiento es importante, muchas veces las palabras sobran.
La psicóloga y tanatóloga Ximena Peredo destacó en el Podcast Salida de Emergencia, la importancia de la presencia y el acompañamiento en un funeral, pero también descartó algunas de las cosas que no se deben hacer.
Cómo expresar las condolencias en un funeral
El fallecimiento de un ser querido deja un vacío difícil de llenar y, en muchos casos, surge la duda sobre cómo expresar condolencias de manera respetuosa y auténtica. ¿Qué decir en un funeral? ¿Cómo evitar frases hechas que hieren en lugar de consolar? Y, sobre todo, ¿cómo acompañar a los niños en su proceso de duelo?
Ximena Peredo explica que lo peor que se puede hacer es recurrir a frases trilladas, porque se generaliza el dolor. En sus palabras, no se trata de qué decir, sino a quién se lo dices. Y si no sabes qué decir, no digas nada: la sola presencia habla.
Qué decir al dar el pésame
De acuerdo con Peredo y especialistas en duelo, lo esencial es evitar frases que minimicen el dolor, como “ya descansó”, “era lo mejor” o “ya estaba grande”. Aunque dichas con buena intención, suelen invalidar el sufrimiento de la persona.
Lo más recomendable es optar por expresiones sencillas y sinceras como “te acompaño en este momento de dolor”, “mi más sentido pésame” y “estoy aquí contigo para lo que necesites”. Cuando las palabras faltan, la presencia es suficiente: un abrazo, un gesto de escucha o incluso el silencio pueden ser más reconfortantes que cualquier frase hecha.
Así mismo, Peredo resalta la importancia de los funerales no como una manifestación de despedida para la persona fallecida, sino como un momento de reflexión para quien queda. Un aspecto sanador donde todos a su alrededor hacen parte de él, por eso tanto la presencia como lo que se diga allí es importante.
Cómo acompañar a un niño en duelo
El tema cobra aún más relevancia cuando se trata de los más pequeños. Según la especialista, hay tres principios básicos para hablar de la muerte con los niños: la verdad, la verdad a su nivel y la verdad acompañada.
Diversos psicólogos infantiles coinciden en que los niños necesitan comprender lo que ocurre, con un lenguaje claro y adaptado a su edad. Decir que la persona “se fue” o “está en el cielo” puede generar confusión. Si se utilizan metáforas religiosas, lo recomendable es explicar que son formas simbólicas de hablar, pero que la muerte es irreversible.
En ese sentido, los expertos subrayan que los niños tienen derecho a despedirse, participar en los ritos funerarios y expresar lo que sienten. Es importante asegurarles continuidad: quién los cuidará, cómo será su rutina de ahora en adelante. El adulto debe mostrarse disponible para resolver dudas, validar sus emociones y dar seguridad.
Tanto en adultos como en niños, el duelo es un proceso personal, pero el acompañamiento sincero marca la diferencia. No se trata de “animar” ni de buscar explicaciones, sino de estar presentes, escuchar y dar apoyo en lo práctico y lo emocional.
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