La menor, de nueve años de edad se ‘ofrecía’ al señor de la tienda, motivada por su abuela, para conseguir productos del mercado sin tener que pagar.
Tras sospechar por qué su hija llegaba con cosas de la tienda sin tener dinero, una madre preocupada empezó a indagar qué ocurría. Descubrir que todo era culpa de su mamá, fue mucho más doloroso.
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Este relato, extraído del podcast ‘Historias anónimas en primera persona’ deja al descubierto un caso que podría no estar muy lejos de la realidad. Es un hecho de trata de personas con fines de explotación sexual en el que una abuela motivó a su nieta a conseguir lo que quisiera con su cuerpo.
La menor de tan solo 9 años normalizó la situación yendo cada que necesitaba algo sin tener dinero. Se ofrecía al señor de la tienda. ¿Cómo pudo pasar esto? Más allá de una abuela facilitadora de la explotación, la pregunta se direcciona hacia dónde está la mamá.
Sin la presencia de sus padres
Con una profesión de enfermera con turnos nocturnos preferiblemente debido a que son mejor pagados y debía responder económicamente no solo por su hija sino por su mamá, estaba muy ausente en su hogar y si bien en el día estaba allí, se la pasaba durmiendo por el trasnocho.
Sin embargo, en uno de esos días logró mantenerse despierta para abrir aún más sus ojos. Ve entrar a su hija quien muy entusiasmada le dice lo que tienen para el almuerzo, aunque se sorprendió, la respuesta de la abuela diciendo que el señor de la tienda la quería mucho logró que dejara de preguntar.
Pero la incógnita no termina allí. La mamá quedó pensativa y esperó a que su hija volviera a la tienda, para confirmar cuál era ese tipo de cariño que el sujeto sentía por su hija.
Una vez en el lugar se escondió y vio toda la escena. La niña llega, el hombre la saluda y le dice “siga que ya voy”, mirando hacia lado y lado y confirmando que no había nadie llega al encuentro. La madre no se quedó atrás y logró ingresar para ver una impactante verdad, pero que no era más fuerte que lo que sucedería después.
Normalizando el abuso
Al encontrar al sujeto frente a su hija, él sentado en la cama, ella de pie mientras la tocaban, se enfureció de tal manera que no supo cómo sacó a su pequeña de allí y llamó a la policía. Se fue con su niña al hospital para confirmar el abuso.
Aunque demandó y ganó, la peor batalla apenas comenzaba. Su hija había normalizado estas situaciones y quería continuar haciéndolo. Actualmente está en atención psiquiátrica, en donde intentan hacerle ver, que eso que hacía no es normal y tratar de recuperar su inocencia.
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