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Celedonio Martínez Acevedo, periodista y líder comunitario, fue asesinado en 1959 frente a su familia en Armenia. Su compromiso con la justicia social lo convirtieron en un objetivo político. Su muerte desató disturbios que paralizaron la ciudad y marcaron un hito en la historia local, dejando un legado de resistencia aún vigente.

Una muerte que sacudió al Quindío

La historia de Celedonio Martínez Acevedo, periodista y líder comunitario del Quindío, está marcada por valentía, ideales de justicia y un final trágico. El 11 de diciembre de 1959, Celedonio fue asesinado a las puertas de su casa en Armenia, frente a sus hijos y esposa, en un ataque brutal que dejó cicatrices profundas en su familia. Sin embargo, su muerte no fue un hecho aislado, sino el desenlace de una serie de eventos que comenzaron meses antes con la llegada de una misteriosa mujer a su hogar.

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Celedonio Martínez Acevedo no solo fue un periodista, sino un líder comunitario que se destacó por su lucha incansable por causas sociales. Fue un defensor incansable de los derechos del pueblo, conocido por sus fuertes discursos radiales y escritos que denunciaban las injusticias. A través de su emisora, La Voz de Armenia, Martínez Acevedo amplificó las voces de los más vulnerables, enfrentando poderosos intereses en un contexto político peligroso.

El día que se apagó la voz

La tarde del 11 de diciembre de 1959, Celedonio regresaba a casa con sus cinco hijos después de visitar a un familiar. Al llegar, encontraron un carro con el capó abierto bloqueando la entrada. Los hombres que lo rodeaban vestían ruanas y sombreros, fingiendo reparar el vehículo. Mientras su familia avanzaba hacia la casa, los disparos comenzaron a resonar en la entrada del garaje. Celedonio, que cargaba a su hija pequeña Ana Mercedes, cayó al suelo herido de muerte. Su hija resultó también alcanzada por una bala, que le atravesó la pierna.

En medio del caos, Zulema Jaramillo, su esposa, corrió hacia su esposo y le retiró el revólver para defenderlo, pero los atacantes le arrebataron el arma y, sin piedad, usaron la misma arma de Celedonio para darle el tiro de gracia. Los asesinos, entre ellos Efraín González, conocido por su brutalidad, huyeron rápidamente del lugar, dejando a la familia destrozada y al barrio en shock.

¿Quién era Celedonio Martínez Acevedo?

Más que un periodista, Celedonio era un líder comunitario comprometido con su región. Martha Cecilia Martínez, su hija, lo recuerda como un hombre responsable, cariñoso y protector, que luchaba incansablemente por el bienestar de su comunidad.

Un padre cercano y protector

En casa, Celedonio era un padre devoto y protector. Martha recuerda cómo solía preparar helados caseros para sus hijos y siempre se preocupaba por complacerlos. Aunque también era un hombre de su tiempo, con ideas machistas que reflejaban la cultura de la época, su amor por su familia era evidente. “A veces no me dejaban comer lo que quería, pero mi papá siempre intervenía, decía ‘que le hagan lo que ella quiere'”, recuerda Martha, evocando esos momentos familiares que aún guarda con cariño.

Meses antes de su asesinato, Celedonio había dado refugio a una anciana que afirmaba haber perdido a su hijo en una zona de conflicto. Esta mujer se quedó en su casa por un tiempo, pero su presencia trajo consigo una serie de eventos extraños. Martha recuerda que, después de su llegada, comenzaron a escucharse ruidos inexplicables en la casa y se rompieron ventanas sin explicación aparente. “Desde que ella llegó, las cosas cambiaron”, cuenta Martha. En una ocasión, la familia llegó a encontrar a esta mujer dentro de la casa cuando se suponía que estaba vacía, sin que nadie supiera cómo había entrado.

Estos incidentes, junto con la creciente tensión política en la región, hicieron que Celedonio temiera por su vida. Monseñor Londoño, un amigo cercano de la familia, bendijo la casa poco antes del asesinato, advirtiéndole que los ruidos no eran fantasmas, sino señales de un peligro inminente. Sin embargo, la mujer desapareció el mismo día del asesinato y nunca más se supo de ella, dejando un misterio sin resolver sobre su posible participación en el crimen.

La muerte de Celedonio desató una ola de disturbios en Armenia. La conmoción fue tan grande que las autoridades impusieron un toque de queda de tres días para contener el caos. Testigos recuerdan cómo los ciudadanos, enfurecidos por el asesinato, atacaron a la policía y destruyeron propiedades en una explosión de ira que recordaba al Bogotazo, la violenta revuelta que siguió al asesinato de Jorge Eliécer Gaitán.

El sepelio de Celedonio fue multitudinario. Personas de diferentes regiones del Quindío acudieron para despedir al periodista. Los bomberos llevaron el féretro, pero los ciudadanos tomaron el ataúd y lo cargaron en hombros hasta el cementerio, rindiendo un homenaje final a un hombre que se convirtió en símbolo de resistencia y justicia para su comunidad. Curiosamente, el lugar donde fue enterrado es donde hoy se encuentra el terminal de transportes de Armenia.

Aunque su vida fue truncada brutalmente, el legado de Celedonio Martínez Acevedo sigue vivo. Martha, su hija, aún lamenta que su padre no haya recibido el reconocimiento que merece en la historia del Quindío, a pesar de haber sido uno de los primeros en abogar por su independencia como departamento. “Mi papá siempre quiso lo mejor para los demás, y su lucha, aunque terminó trágicamente, sigue viva en nosotros”, concluye.
El asesinato de Celedonio fue un golpe devastador para su familia y para una región que aún recuerda su legado de lucha por la justicia social.


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