A los 91 años falleció en Filandia Judit Ocampo de Mesa, hija de Jesús María Ocampo, el recordado “Chun”, protagonista de la célebre historia de la cometa más famosa del siglo XX en el municipio.
A las 10 de la mañana de este martes 24 de febrero de 2026, en el templo principal de Filandia, se celebran las exequias de la matrona Judit Ocampo de Mesa, hija de un legendario personaje, don Jesús María Ocampo (el homónimo del fundador de Armenia), y de doña Mercedes Aristizábal.
La señora Judit ha fallecido a la edad de 91 años.
Lea también: La abuela Macalia, del pueblo indígena Quichua de Armenia
Cuando se menciona al padre de doña Judit, todos lo recuerdan como “Chun”, un renombrado cometero, quien también se ocupó en el campo de la talabartería. Sobrepasó la fama porque se creó el imaginario de que había elaborado la cometa más grande de la historia de Filandia. Ello ayudó a gestar la versión más fabulosa del siglo XX en dicho municipio. El escritor Alfonso Valencia Zapata la escribió con tono jocoso y la reseñó con el título de “La célebre cometa de Chun”, texto que fue incluido en el libro “Historia y humor Filandia”, publicado por Editorial Quingráficas de Armenia en el año 1984. La obra donde se encuentra el relato que describe a “Chun” fue escrita por el médico Gustavo Ocampo Chica.
Como ocurre con todas las anécdotas y descripciones provinciales de los municipios, se les añaden muchos ingredientes de naturaleza legendaria, además de colocarles adiciones que rayan en la fantasía. “La cometa de Chun” fue una de ellas. Llega el momento en que pierde vigencia, o simplemente se deja de mencionar, y queda en el olvido. Así lo menciona, lacónicamente, Valencia Zapata en el relato, transcrito por Ocampo Chica en su obra:
“…Nunca más se volvió a saber de la cometa de ‘Chun’, que pasó a la historia de Filandia como un recuerdo”.
La matrona Judit Ocampo estaba casada con otro caballero muy recordado, don Fabio Mesa. En su hogar crecieron tres hijos: Jorge Hugo, ya fallecido; Álvaro y Héctor Fabio.
Con la muerte de doña Judit se desgrana el ramillete de las mujeres notables del municipio. Doña Judit protagonizó, también, la historia de su padre, pues se cuenta que ella adornaba la cola de la cometa e hizo parte de un coro muy renombrado en el historial musical del municipio, junto con las hermanas Loaiza, doña Luzmila Londoño de Román, Inés Ramírez de Buitrago, Ligia Salazar, Ninfa Pérez y otras. Doña Judit y sus compañeras cantaban en los oficios religiosos de la Colina Iluminada del Quindío. Sus voces sonoras nunca se olvidarán, sobre todo al escucharse las cantatas marianas del templo principal de Filandia y en las procesiones del viacrucis del Viernes Santo.
Durante la época en que Filandia se llenaba de fieles para participar en las ceremonias de la Semana Mayor, muchos filandeños y viajeros procedentes de diferentes partes de Colombia llegaban al municipio para escuchar el coro femenino. Fue inolvidable la escucha de las canciones, en el desarrollo de los pasos religiosos, frente a las imágenes y los altares que se colocaban en las fachadas de las casas, mientras se cumplía la ceremonia del Viernes de Pasión.
Los personajes célebres y populares del municipio van desapareciendo y, con ellos, se van los relatos y las remembranzas familiares y sociales. Solo hace tres semanas murió un cuñado de doña Judit, don Hernando Mesa, integrante de una de las familias más numerosas e importantes del pueblo, los Mesa Ramírez. Los hijos, hijas y nietos de don Saturnino Mesa y doña Doloritas Ramírez pasarán a la historia de Filandia como forjadores de labores primordiales en la dinámica campesina, la industria y el campo profesional.
Las menciones históricas de Filandia, además de ser maravillosas, trascienden la importancia local. Han generado muchos datos que pueden corresponder a la mítica y a la leyenda. La cometa de “Chun”, protagonizada por el padre de doña Judit, se puede considerar como la más comentada del siglo XX.
A finales del siglo XIX, otro suceso superó fronteras nacionales e hizo conocer el incipiente caserío de Filandia en Europa. Fue el hallazgo del “Tesoro Quimbaya”, hoy conocido por el Gobierno como la Colección Quimbaya. Se dice que, en diciembre de 1890, unos días después del hallazgo de más de 400 piezas de orfebrería prehispánica en dos cámaras funerarias encontradas en Filandia, un italiano llamado Carlo Vedovelli-Breguzo estuvo en el poblado y elaboró un catálogo de venta que él tituló “Colección Finlandia”. Fue la primera historia periodística sobre el pequeño municipio que llegó al Viejo Continente.
Y, transcurriendo este siglo XXI, vuelve a la palestra ese hallazgo arqueológico, pues se pudieron ver inscripciones en la superficie de bronce de las campanas del templo de Filandia, las que había mandado a fundir el guaquero del Tesoro Quimbaya, Norberto Ospina, apodado “Casafú”. A pedido del sacerdote de la época y utilizando los dineros producto de la venta de la guaquería, el personaje encargó la elaboración de las campanas a principios de 1891. El desarrollo de dichas acciones ayudó a generar otra narración fantasiosa, que hoy ya se conoce como la “historia popular del Tesoro Quimbaya”.
Estas son las tres historias que han hecho famosa a la Colina Iluminada del Quindío a través de su desenvolvimiento ciudadano.
El deceso de doña Judit Ocampo de Mesa obliga a los filandeños a renovar el interés por los sucesos históricos. El municipio se apresta a celebrar sus 150 años de historia y es necesario que las nuevas generaciones conozcan por qué Filandia es importante, a partir de los hechos de sus hombres y mujeres.
No puede quedar el municipio en el lamentable estado de cosas que ignoran la historia.
El desenvolvimiento de sus acontecimientos importantes y el papel que cumplieron sus protagonistas deben ser conocidos por los jóvenes y los niños. Eso debe generar la instalación urgente de la Cátedra de la Filandeñidad.
Además, es necesario instalar con premura el comité cívico del Sesquicentenario, cuando el municipio se apresta a celebrar sus 150 años de fundación.
A doña Judit Ocampo de Mesa le sobrevive su hermano José Hensinten Ocampo Aristizábal. Es él, precisamente, uno de los intérpretes trompetistas más conocidos en el municipio. ¿Quién no añora escuchar el toque sonoro de la trompeta de don José Hensinten en los oficios religiosos?
El papel cumplido por don José Hensinten en el panorama musical de Filandia es difícil de olvidar. Perteneció en muchas ocasiones a la banda de músicos y acompañaba las ceremonias religiosas de la Semana Santa, cuando su hermana Judit participaba en el coro femenino.
Don José Hensinten renovará el suceso histórico de su padre y permitirá que ese relato perdure en la mente y en la proyección de los filandeños. Y ayudará a mantener la imagen de una mujer que, como doña Judit Ocampo de Mesa, encarna la historia más bella de Filandia: la que rememora la cometa de “Chun”.
Pero, sobre todo, el municipio conocerá su historia musical, la misma que se menciona en las crónicas del siglo XIX y que, hasta el siglo XXI, es trascendente en el departamento y en la nación. Todo ello, gracias a sus cantantes y creadores de música en todos los géneros.
La historia de la cometa de “Chun” y la interpretación musical son, entre otras, facetas que cuentan con muchos detalles poco conocidos y que deben rescatarse para la apropiación social del conocimiento del patrimonio cultural inmaterial de Filandia.
Paz en la tumba de la señora Judit. Nuestras condolencias ciudadanas para su familia.
- Temas relacionados :
- historia de Judit
- Jesús María Ocampo
- Judit Ocampo de Mesa
