Cuando una madre consume drogas en el embarazo, no solo se afecta ella, tiene notables repercusiones en los lactantes.
Temblorosos, con convulsiones, reflejos hiperactivos, irritables y con llanto incontrolable, así nacen los bebés de madres consumidoras de estupefacientes.
Una realidad que no ha sido reflejada en el Quindío, ni siquiera en el país se cuenta con una base de datos que logre discriminar los neonatos con el síndrome de abstinencia. Que en el departamento nazcan entre 5 y 6 bebés con esta sintomatología —solo reporte del hospital San Juan de Dios— es ya un llamado de alerta.
Problema de drogas
La problemática de drogas que golpea la región, cada vez extiende más sus efectos. En este caso particular a madres gestantes quienes darán a luz a un pequeño con la necesidad de continuar drogado. José Francisco Cepeda Torres, médico en siquiatría general y siquiatra de niños y adolescentes, resaltó que en el Quindío y a nivel nacional hay un problema de trastorno de sustancias psicoactivas que tiene sin dudas muchos desencadenantes.
“El síndrome de abstinencia neonatal tiene mucho que ver, por un lado, con que las personas que consumen tienen problemas para controlar los impulsos. Muchas veces las mujeres pueden quedar embarazadas y así como algunas pueden tener conciencia de que lo están, otras pueden darse cuenta mucho más adelante y haber estado consumiendo durante el embarazo”, informó el especialista.
Agregó que a otras mujeres les queda muy difícil dejar las drogas precisamente porque están teniendo un problema de dependencia y apartarlas de un momento a otro es muy difícil. “Lo podrían incluso categorizar como casi imposible. Entonces lo que hacen es seguir consumiendo. Hay otras situaciones en las que, por ejemplo, la mamá que consume por algún motivo se da cuenta que queda embarazada y decide empezar un tratamiento mientras está gestando, pero es muy escaso”.
No solo opiáceos
Cepeda Torres señaló que no solo los opiáceos —marihuana, cocaína, heroína, entre otros— producen el efecto de abstinencia y que además tanto el tiempo de consumo como el tipo de droga repercuten en el daño. Existen otras sustancias como medicamentos usados para el tratamiento de enfermedades mentales que pueden llegar a ser muy fuertes y causar el mismo efecto.
“El síndrome normalmente hace referencia directa al consumo de opioides como la heroína, pero no es el único que genera la abstinencia, solo que son los más frecuentes. También se están estudiando los efectos en los cannabiloides sintéticos”, acotó el siquiatra.
Destacó que otro fenómeno —aunque sería menos común en el departamento— es el del síndrome del alcohólico fetal y se desencadena de las madres que consumen bebidas embriagantes. Mencionó sobre este que tiene efectos mucho más complejos a lo largo de la vida del menor, ya que esta sustancia atraviesa la barrera encefálica provocando que los nacidos tengan problemas tanto físicos como mentales.
Identificación y efectos
El médico siquiatra manifestó que si se sabe que hay un historial de consumo se aplica la escala de Finnegan, que consiste en unas características del bebé y unos valores, los cuales se suman de acuerdo con la presencia en el pequeño, al final el resultado definirá si tiene el síndrome o no.
Precisó que esta situación aumenta el riesgo de la cesárea y una vez nace el bebé se evidencia hiperexistación, llanto fuerte, temblores, reflejos aumentados y pueden llegar a convulsionar. Todo lo que tenga que ver con la succión está alterado, la respiración es inestable, padecen relajación del esfínter esofágico que es una especie de reflujo, pero que en el bebé puede llegar a ser muy peligroso ya que se puede ahogar, no duerme bien.
Lo anterior en la fase inicial, cuando a los niños hay que tratarlos con medicamentos, incluso se les puede administrar metadona. “Lo que se ha visto por ahora, ya que solo hasta hace poco empezó a generar interés debido al aumento del consumo de drogas en Estados Unidos y están investigando a largo plazo esto qué puede hacer”, resaltó.
Indicó que de los estudios realizados se ha encontrado que hay alteraciones en el desarrollo, se demoran más para alcanzar algunos ciclos de este y además pueden presentar alteraciones comportamentales y afectivas durante la infancia.
“Por el antecedente genético tienen un riesgo mayor, pero además, ya por haber estado expuestos, a ser consumidores de sustancias”.
Para explicar mejor el efecto, el siquiatra mencionó que se traduce en una situación en la que el “cerebro no olvida, entonces cuando se expone a una situación similar, lo va a recordar y con mayor facilidad va a quedar enganchado. Lo mejor es no consumir para no correr el riesgo”.
Programa de prevención
La secretaría de Salud departamental tiene un programa a través del cual puede filtrar algunos casos de madres que consumen, pero tampoco se cuenta en detalle con la información diferenciada. Al no contar con la categoría, los eventos pueden entrar bajo diferentes parámetros, como intoxicación por sustancias químicas o alimentaria. Destacaron que en Quindío no se cuenta con estudios de sustancias psicoactivas y los referentes que se tienen son nacionales, por lo que tampoco se precisa este dato.
Sin embargo, a través del trabajo de gestión de prevención del riesgo en el que participan trabajadores sociales y sicólogos se brinda tratamiento en salud mental y se refieren los casos en que se encuentran gestantes consumidoras. Pero existe otra barrera y es que muchas madres logran esconder que son consumidoras y otro tanto no alcanzan a ser intervenidas ya que muchos de estos casos corresponden a habitantes de calle.
Casos no se documentan
Marcela Fama Pereira, presidenta de la Sociedad Colombiana de Pediatría, resaltó que la situación es una problemática evidente, sobre todo en el departamento, en donde los casos de consumo tienen una incidencia mayor respecto a otras regiones del país. Señaló que en el hospital San Juan de Dios, en el área de pediatría donde labora, cuentan con la ruta de atención y se maneja la escala de Finnegan para identificar si existe la sintomatología para abstinencia.
Destacó que entre el 50 % y 90 % de bebés con madres que consumen, nacen con dicha característica.
“Cuando conocemos que una mamá está en trabajo de parto y es consumidora, se hace la escala y se toman los parámetros clínicos dependiendo de la puntuación. Generalmente son tratamientos largos, con una estancia hospitalaria controlada”, acotó la especialista. Agregó que los síntomas se presentan dentro de las primeras 24 horas.
“En el San Juan de Dios lo recibe generalmente un pediatra, siempre se hace una valoración para reconocer los síntomas. Pueden estar tanto en cuna como en incubadora y hay medicamentos para tratarlos y cuidar su alimentación. Cuando la madre es consumidora no lo debe lactar”, precisó la presidenta sobre la ruta de atención.
Aclaró que allí también intervienen trabajo social y sicología para evaluar todos los aspectos. “Trabajo social hace el estudio sociofamiliar y pasa a bienestar familiar. Se hace el tratamiento para quitarle el síndrome”. Añadió que aparte del síndrome de abstinencia hay relación directa con alteraciones en el sueño y en el desarrollo psicomotor. El tratamiento puede durar entre 1 y 3 semanas, pero algunos pueden tardar hasta 4 meses.
“Generalmente son embarazos no deseados. No hay estadísticas a nivel nacional, apenas se está estimando esta causa de morbilidad neonatal. Estamos recogiendo datos. No es un problema lejano. Se puede prevenir. Hay que crear conciencia”, advirtió Fama Pereira.
Reiteró que pese a lo frecuente de los casos, no existe documentación oficial sobre ellos, pero desde la sociedad se adelanta un estudio donde se está caracterizando la situación. “Es un problema que nos preocupa como pediatras porque estamos viendo adolescentes consumidoras y en embarazo, son situaciones complejas. Hemos tenido niñas de hogares embarazadas. Es un llamado de atención porque sí se está presentando. El consumo en el departamento es algo que se tiene que tener en cuenta”.
Aseveró que los casos de extranjeros también se incluyen allí, con incidencia tanto en el número de embarazos como en el de consumo.
Restitución de derechos
Desde el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, ICBF,señalaron que tampoco cuenta con caracterizaciones de este tipo, pero lo que sí es cierto es que cuando hay papás adictos a sustancias psicoactivas, por medidas de protección algunos niños quedan bajo el amparo del instituto, “pero son pequeños que luego se entregan a la red familiar, lo que se busca en ese momento es la protección del niño porque sus padres son adictos”.
Todos ellos entran por una medida de protección. Precisaron que es por dicho trámite que se puede encontrar una base de datos, pero no se encuentra discriminada. “Se tiene un sistema de información pero no es tan detallado como para categorizarlo en ese aspecto”.
Escala de Finnegan
- Alteración del sistema nervioso central
- Llanto agudo 2
- Llanto continuo 3
- Duerme menos de una hora después de comer 3
- Duerme menos de 2 horas 2
- Duerme menos de 3 horas 1
- Reflejo de moro hiperactivo 2
- Reflejo de moro marcadamente hiperactivo 3
- Temblor ligero al ser estimulado 1
- Temblor moderado o grave al ser molestado 2
- Temblor ligero espontáneo 3
- Temblor moderado o grave espontáneo 4
- Hipertonía muscular 2
- Excoriaciones 1
- Mioclonías 3
- Convulsiones generalizadas 5
Como esta hay otras 2 tablas similares, pero en las categorías de alteraciones vegetativas y respiratorias y otra para alteraciones gastrointestinales, con sus respectivos valores, los cuales generan los resultados para definir si existe o no el síndrome. Los resultados de la sumatoria se clasifican: entre 0-7 sin síndrome; entre 8-12, síndrome de abstinencia leve o moderado; entre 13-16, síndrome de abstinencia moderado-severo. y mayor a 16, síndrome de abstinencia severo.
