En juicio oral, 2 procesos por el delito en el Quindío.
La Corte Constitucional aceptó una demanda de despenalización del aborto, acción que ha sido aplaudida por los diferentes colectivos y movimientos feministas alrededor del país. Pero, ¿de qué se trata, qué significa la admisión y cuál es la situación del delito en el Quindío?
3 excepciones
El abogado José Miguel Camacho Castro, profesor de filosofía del derecho de la Corporación Universitaria Empresarial Alexander von Humboldt, explicó que la ley relevante para hablar del aborto en Colombia es el Código Penal. “Particularmente el artículo 122, el cual dice que la mujer que se causare el aborto o que permita que otro se lo cause incurrirá en pena de entre 16 y 54 meses de prisión”.
Aclaró que la Corte Constitucional declaró parcialmente exequible dicho artículo con la sentencias C-355 de 2006 en donde estableció los 3 casos en que el aborto no es punible: cuando haya riesgo para la vida o salud de la mujer, certificado por médico; cuando haya una grave malformación del feto que haga inviable la vida, certificado por médico, o cuando el embarazo sea producto de conductas debidamente denunciadas de acceso carnal violento, incesto o inseminación artificial no consentida. “Desde 2006 es la regulación vigente”, acotó.
Explicó: “El 2 de marzo la Corte Constitucional se declaró inhibida de otra demanda sobre el mismo artículo 122 donde consideró que no cumplía los requisitos y por eso se declaró inhibida, es decir que dejó todo igual a como está desde 2006. Lo que sí pasó fue que la ponencia —demandas se reparten aleatoriamente a uno de los magistrados para proyectar la decisión, luego la revisan entre todos y deciden si aprueban o no la ponencia presentada por el que le tocó proyectar— quería despenalizar del todo. Sin embargo, cuando los magistrados revisaron y votaron, no aprobaron la despenalización total y prefirieron inhibirse”.
Demanda presentada
La abogada Angélica Cocomá Ricaurte, de la Women’s Link Worldwide, señaló que la última demanda presentada la radicó un movimiento nacional denominado Causa Justa, y lo que busca es sacar el delito de aborto del Código Penal.
“Regular el aborto por otras formas, no metiendo las mujeres a la cárcel”, sostuvo la abogada. Agregó que el recurso presentado muestra cifras de la Fiscalía en donde se evidencian denuncias contra niñas de 11 y 12 años, también que alrededor del 65 % de las denuncias son presentadas por médicos, por lo cual quienes requieren abortar, en lugar de ir a los hospitales ponen en riesgo su vida con otros métodos o acudiendo a centros clandestinos con personal no profesional.
“Las excepciones fueron despenalizadas pero hay un marco jurídico que regula el tema, lo que no garantiza las 3 causales. Se culpa a las mujeres porque sigue siendo un delito. Temen acercarse al sistema de salud porque las llaman asesinas, las revictimizan”, argumentó la profesional.
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Mencionó que la despenalización trae otros elementos que deben sumar a que no haya necesidad de hacerlo, a través de educación sexual más efectiva y métodos de planificación asegurados y gratuitos. Concluyó que la aceptación de la demanda aumentó la oportunidad para avanzar. Es un debate con fundamentos, con cifras e investigaciones”.
Sobre las acciones de la Fiscalía en el Quindío, desde la entidad señalaron que actualmente se adelantan 2 procesos que están en etapa de juicio y hay 15 más en fase de indagación por el delito de aborto.
Causa justa
En Armenia, el colectivo Yukasa hace parte de Causa Justa y desde allí destacaron que dentro del movimiento hay activistas de todo el país y antes de interponerse la demanda hubo un gran trabajo de socialización, escucha y visibilización de voces.
Acotaron también que la Corte invita a algunas organizaciones para que envíen sus conceptos y la situación en cada región sobre el aborto, y Yukasa fue invitada.
Revelaron que se encuentran realizando un trabajo organizado para dar a conocer en unas semanas el contexto de la situación en el departamento. Destacaron que se sienten muy contentas por la admisión de la demanda y están a la expectativa de cómo avance el proceso.
“Del aborto no solo se habla en Bogotá, en el Quindío también se hace y es importante que se pueda socializar para tener la información a tiempo y no tener que salir del departamento para hacerlo. Esta es una forma de avanzar”.
Resaltaron que la oportunidad entrega también herramientas para que la interrupción del embarazo se pueda dar en condiciones higiénicas y seguras y que sea también más fácil para los médicos atender a una paciente en esta situación.
“El estar en el Código Penal crea un estigma, porque se traduce a que es un delito o pecado. A ser tratadas mal por los doctores y tener que acercarse al pastillero del pueblo y no al médico y arriesgar con este su vida”, indicaron desde Yukasa.
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Añadieron que si bien la sentencia lleva 14 años hay muchas cosas que no se cumplen a cabalidad, por ejemplo, cuestionar la decisión de la mujer. “Existen funcionarios dentro de los hospitales que satanizan el hecho, cuando médicamente no hay cómo saber si hubo un aborto provocado o fue espontáneo. No se habla del derecho al aborto ni hay educación sexual. La problemática es evidente con las cifras de menores embarazadas, muchas de ellas abusadas sexualmente, les alteraron la vida”.
Obligada a tener sexo

Si existieran garantías para la práctica, la mujer no tendría que exponer su vida para realizar un aborto.
“Muchas personas no entienden lo que es ser obligado a tener sexo, pero sin necesidad de que me amarrara lo hacía, era una violación, me obligaba. Yo le tenía miedo porque me decía cosas feas como ‘perra’ o me amenazaba con decirle a mi abuela”, relata una joven, quien pidió se le guardara la identidad y que hace 10 años pasó por un proceso de aborto.
La historia comienza cuando ella tenía 20 años de edad y estaba en su último semestre de la universidad —en la pasantía—, tenía un novio desde primer semestre el cual se había vuelto violento. “En ese momento de mi vida no planificaba porque me generaba mucho malestar. Lo que hacíamos era usar condón o el coitus interruptus. Los últimos días de la relación teníamos sexo sin mi consentimiento”.
Quedó embarazada, se dio cuenta por un desmayo que tuvo, “me fui a hacer la prueba y salió positiva. Los diferentes cambios físicos que tuve me llevaron a pensar que se me iba a ir el mundo encima, pensé en mi familia y todo el esfuerzo que había hecho para darme estudio, pensé en el bebé y tenerlo con alguien que me maltrataba, pensé en lo que sería llevarle un bebé a mi familia donde no estábamos de la mejor manera”.
Le dijo a su pareja que no quería tener el bebé a lo que no hizo ningún reparo y buscó a un amigo médico quien le dio ‘una solución’. “Estaba tranquila porque había leído mucho al respecto y sabía que para ese periodo no había un embrión. Lo hicimos y tuve por muchos días sangrado, malestares, no tenía fuerza, sicológicamente estaba muy mal, estaba teniendo relaciones sexuales con él 8 días después de haber abortado, lo cual me generó más depresión”.
Continuaba con mucho sangrando, por lo que tuvo que acudir al médico donde le dijeron que todavía estaba embarazada. “Me puse peor porque con lo que hice pensé que el niño iba a estar mal, pero con los exámenes informaron que ya no lo tenía. Me alegré porque es preferible esto a tener un niño con problemas”.
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Le enviaron medicamentos para terminar de expulsar lo que tenía porque de lo contrario podía causarle gangrena. “Eso es muy grave, si una mujer no tiene un aborto seguro se puede morir o enfermar muy mal. Al final, tuve que ir donde una doctora y ella detectó que el problema era por un aborto y me amenazó con denunciarme, lo que me afectó mucho emocionalmente”.
Hoy no se encuentra con la pareja de ese entonces y piensa que el aborto debe ser legal siempre y cuando existan campañas de prevención y de educación sexual y emocional, porque muchas mujeres quedan embarazadas por su misma situación “una cultura en la que se piensa que al hombre hay que entregarle algo porque es un deber como mujer, darle sexo aunque uno no quiera, y quedan embarazadas y con hijos no deseados pensando que no fue una violación, sino el cumplimiento del deber de esposa”.
La mujer precisó que es necesario brindar el apoyo sicológico a la persona que aborte y acompañamiento para tomar la decisión. “Si él me hubiera amado de verdad no habría pasado todo como pasó, una vez escuché a un amigo de él decir: ‘yo las pongo a abortar cuando me salen con esos cuentos de que están embarazadas’. La violencia silenciosa que sufren muchas mujeres es impresionante, nadie se da cuenta, puede que nuestras amigas estén en esas y nosotros sin saber”.
Defensa de la vida
Desde la diócesis de Armenia informaron que al no darse la sentencia aún sobre la despenalización del aborto, no hacen ninguna mención al respecto, pero sí recuerdan que la posición de la iglesia siempre será la misma: “Llevamos 2.000 años diciendo no al aborto, en ninguno de los casos, se defiende la vida desde el momento de su concepción natural hasta su muerte natural”.
