Ejemplo de la relación entre comunidad y el medio ambiente gracias a la educación.
Desde el año 2017, un grupo de jóvenes enseña a los habitantes de la vereda Membrillal, en el municipio de Circasia, a limpiar los bosques, proteger el río y a defender los animales que antes cazaban.
En el caserío habitan 4 familias en 30 viviendas, un punto alejado del casco urbano con servicios básicos de agua y energía, pero donde no pasa el carro recolector de basura, razón por la cual el manejo de residuos sólidos se ha convertido en un desafío. Además, por desconocimiento, por miedo y por creencias absurdas, la comunidad mataba a los animales silvestres que se acercaban a las viviendas, especialmente las serpientes, y, por si fuera poco, había 2 perros entrenados para cazar pequeños mamíferos como roedores y armadillos, solo para divertirse.
Frente a este panorama, desde la Reserva Bosque del Silencio se promovió un proyecto de educación ambiental, el cual lideró la fundación Dúma Kíndúma, una organización sin ánimo de lucro, integrada por 13 jóvenes profesionales, quienes se identificaron con la comunidad y dieron continuidad al proceso al que llamaron Guardianes del bosque.
Valentina López Velasco, secretaria de la fundación y suplente del representante legal, explicó que concentraron los procesos de formación en los niños, a través de caminatas ecológicas donde les enseñaron a reconocer la flora y la fauna propia de la zona.
Hemos hecho jornadas de recolección de basura en el Bosque del Silencio, caminatas pedagógicas y, como varios de nosotros somos biólogos, aprovechamos para explicarles sobre plantas y animales que desconocían”, dijo.
El acercamiento a la comunidad se hizo con mucho tacto, para no irrumpir en costumbres arraigadas, esa fue la clave del engranaje que se consiguió, a tal punto que ahora son los mismos habitantes de la zona quienes consultan antes de realizar cualquier acción que pueda perjudicar la naturaleza.
La última vez que estuvimos en la vereda, se nos acercó un señor para contarnos que había un animal que se estaba comiendo las gallinas de un vecino. Entonces, desde nuestra perspectiva como biólogos desarrollamos una estrategia para espantar al depredador, esto refleja un cambio muy importante de mentalidad”.
Sin embargo, el desafío del ser humano y su entorno no es el único problema para la comunidad de la vereda Membrillal, en la pandemia, muchos niños desistieron de las clases virtuales, debido a que no tenían computador, ni internet, y no querían o no podían recibir instrucciones por una plataforma de mensajes instantáneos.
Por fortuna, grandes y pequeños han tenido gran aprecio por la formación y mucha receptividad. Por eso nuestra idea para este 2021 es continuar con el programa de Guardianes del bosque y, a la vez, desarrollar otras iniciativas como huertas caseras para que los productos que cosechen no solo les sirva para su consumo, sino para comercializarlos”.
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