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Volcán Cerro Machín, una amenaza natural con potencial turístico

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lunes, 1 noviembre 2021

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El volcán cerro Machín está ubicado sobre la cordillera central de los Andes colombianos, a 7 kilómetros de la cabecera municipal de Cajamarca, Tolima. Es considerado de alta peligrosidad, en términos volcánicos, está catalogado como ultrapliniano porque se caracteriza por su alto grado de explosividad, con manifestaciones muy violentas, por lo que una erupción podría … Continuar leyendo

El volcán cerro Machín está ubicado sobre la cordillera central de los Andes colombianos, a 7 kilómetros de la cabecera municipal de Cajamarca, Tolima.

Es considerado de alta peligrosidad, en términos volcánicos, está catalogado como ultrapliniano porque se caracteriza por su alto grado de explosividad, con manifestaciones muy violentas, por lo que una erupción podría afectar a parte del departamento del Quindío. 

El ambientalista Néstor Ocampo Giraldo, quien ha visitado y estudiando el Machín, aseguró que este es uno de los volcanes de más peligrosidad del país.

“Cerca de los volcanes siempre hay algunas manifestaciones naturales, una de ellas son las aguas termales, o formaciones de carbonato de calcio que se ha ido acumulando durante siglos por una fuente de aguas termales. Cerca de los volcanes también microsismicidad, fumarolas, que son unos huecos en el suelo por donde sale vapor de agua constantemente”, explicó.

Una de las particularidades del Machín es que parece una especie de potrero, en uno de sus bordes hay una escuela, y al interior de cráter viven varias familias. 

“Para la gente que vive allí, el volcán Machín representa su hábitat, es su ambiente, una forma de vida, más aún que en los últimos 20 años se ha convertido en un atractivo turístico. La gente —que vive en el volcán— ha represado algo de las aguas termales, presta servicio de alojamiento, de alimentación”.

Igualmente, el ambientalista y director de la fundación ecológica Cosmos, de Calarcá, expresó que el Machín es una amenaza, incluso para quienes están más alejados del cráter.

“Para quienes vivimos lejos como en Calarcá, Ibagué, Cajamarca, el Machín es una amenaza porque este es un volcán explosivo, de los que técnicamente se llaman plinianos y que algunas personas lo califican como de ultrapliniano, es decir, explosivo y sumamente peligroso. Cuando el Nevado del Ruiz, el volcán Galeras o el nevado volcán del Huila, hacen erupciones, las columnas eruptivas se levantan 3 o 5 kilómetros, una erupción del Machín podría significar una columna eruptiva de entre los 40 y 60 kilómetros”.

Explicó que Calarcá está a 28 kilómetros del cerro y Armenia a 30 kilómetros, pero que el régimen de vientos haría que esas columnas eruptivas —que comúnmente se conoce como ceniza lapilli o pomita— se dirijan al lado del Quindío. En los barrancos se encuentran unas franjas, como una arena que fácilmente hasta el viento se la lleva, eso es ceniza volcánica. 

No sería una emergencia, sería una catástrofe 

En caso de una erupción del volcán cerro Machín, caería, para el caso de Calarcá, capas de ceniza entre 30 y 35 centímetros, para Armenia sería de 25 o 30 centímetros.

“Si eso cae en kilómetros y kilómetros a la redonda es fácil entender que eso significa un desastre, se mueren las plantas, se contaminan las aguas, hay avalanchas en los ríos, no hay posibilidades de hacer economía, la gente se tiene que ir.

Eso es algo que mucha gente no ha querido asimilar, ni siquiera el sistema de prevención y atención de desastres, porque habría que evacuar a todo Calarcá, al igual que Cajamarca”.

El caso para el sector de Ibagué es aún más devastador, no caerían cenizas, sino que bajarían avalanchas por los ríos, lo que se llaman flujos piroclásticos a temperaturas entre 800 y 1.000 grados Celsius. Agua, lava, piedras, arena, mucho vapor de agua, porque a esa temperatura todo es muy fluido y puede bajar fácilmente a 200 kilómetros por hora, carbonizando y arrasando con lo que encuentre. Esa avalancha llegaría al distrito de riego de Coello y Cucuana, y ahí se perdería una de las despensas agrícolas más importantes de Colombia.

“La carretera de paso de la cordillera Central entre Ibagué y Calarcá, se perdería, posiblemente no pase nadie por ahí en décadas, es decir, los túneles quedarían sirviendo para criar murciélagos a lo sumo, fuera de eso se perdería una despensa agrícola como es Cajamarca, otra como lo es el Quindío y quedarían al rededor del volcán, afectadas directamente, aproximadamente entre 1.200.000 personas”, agregó Ocampo Giraldo.

Continúa, “una erupción de un volcán significa sacar a la gente para el resto de sus vidas, lejos de sus hogares y garantizarles alimentación, salud, trabajo, alojamiento, eso es una cosa muy dura. A eso se sumaría que si se cierra esa carretera el país quedaría partido en dos económicamente porque no hay más pasos viables desde el punto de vista económico. Lo otro es ir por Manizales, pero esa carretera no tiene especificaciones para eso, o sería ir hasta Medellín lo que económicamente no funciona, o ir por la carretera que va de La Plata a Popayán para salir al puerto de Buenaventura, prácticamente imposible, eso sería una cuestión muy grave”.

Aseguró que Colombia no se está preparando para eso, ni en temas de evacuación, posible reubicación, y en temas de infraestructura dijo que las vías no se planean pensando en acontecimientos naturales que nadie podría ni predecir, ni mucho menos controlar.

“No se está haciendo ni lo mínimo necesario, en tema vial no se debió insistir en el paso de la cordillera por donde está, porque la troncal 40 que es la carretera que pasa por La Línea está a 6 kilómetros de aquí, entonces se iría, eso es una grandísima equivocación insistir en el paso por ahí, debió haberse pasado por otra parte lo más apropiado debió haber sido hacia el sur posiblemente entre Buga y Chaparral por debajo del páramo Las Hermosas, que era la alternativa ecológica que había para eso”.

Un volcán tiene lo que se puede denominar un geopotencial positivo, en este caso, es ser un atractivo turístico, como lo es actualmente, o el hecho de que esta lanza ceniza y se forman suelos a partir de esas cenizas que son muy buenos, por eso las tierras en el departamento del Quindío son tan buenas para la agricultura y demás. 

Por otra parte, el geopotencial negativo es que en algún momento hace erupción y si esto pasa simplemente sería una catástrofe nacional, las zonas afectadas tardarían décadas en recuperarse. 

¿Preparados o no ante una erupción?

Faber Mosquera Álvarez, especialista en prevención y atención de desastres naturales, aseguró si el volcán cerro Machín hace erupción sus cenizas y gases llegará a este territorio y generará una afectación sobre quizás el 90% de él.

“Esa caída de ceniza puede afectar la infraestructura como los techos, el suministro de agua, energía, vías, flora, fauna. Entonces de una u otra forma es de relevancia para nuestro departamento generar unos procesos, procedimientos y protocolos en torno a la respuesta, si esta erupción se da, sin embargo, están los tiempos de prevalencia, pero estos geológicamente hablando son muy prolongados, muy difíciles de manejar”.

Mosquera Álvarez aseveró que a nivel nacional el Servicio Geológico Colombiano es la entidad responsable de estos procesos, ellos hacen un monitoreo permanente frente a la amenaza sísmica, el volcán está vigilado 24 horas, los 7 días de la semana, en torno a determinar sismicidad, emisión de gases, temperatura, toda una serie de variables que indican si su estado de alerta está siendo importante o no. Esto hace parte de unas alertas tempranas, a graves de esos sistemas que tiene el servicio geológico.

“En estrategias planes y respuestas, desde el orden nacional se articulan con los consejos departamentales, en el caso del departamento del Quindío hay un protocolo de respuesta de emergencia por erupción del volcán cerro Machín que necesita ser actualizado, pero sí hay unos procedimientos. Hay entidades como Empresas Públicas de Armenia, que han hecho unos análisis frente al riesgo, la vulnerabilidad que tiene el acueducto de Armenia frente a una erupción del Machín”.

Dijo, además, que hay unos instrumentos que permiten articular algunas acciones con las estrategias departamentales de respuesta de emergencia.

“Este volcán es muy atípico por sus características de ser volcán pliniano, pero que, en términos de vegetación y de características pareciera que fuera una montaña común y corriente, solo en las bocas donde se generan la emanación de gases, es donde se ve la diferencia, y se identifica que es un volcán. En su conformación de su cráter de casi 2.4 kilómetros hay 3 viviendas, una escuela al borde de este, con la cercanía de las viviendas y la explotación agropecuaria en la región parece que todo fuera normal, sin embargo, el volcán está activo, con una alerta amarilla por parte del Servicio Geológico Colombiano”. 

El monitoreo del servicio geológico es muy eficiente y permite detectar esos enjambres de sismos que se presentan, se han tenido históricos de 150, y 180 sismos en un solo día, lo que es un recordatorio de su actividad. 

“Con todos estos monitoreos permanentes, seguramente va a dar tiempo suficiente para poder generar esos procedimientos de evacuación, sin embargo, va a ser complejo evacuar, generar un proceso de desplazamiento de un departamento hacia lugares vecinos, obviamente va a ser una logística compleja, pero seguramente va a dar la posibilidad de poder hacer una respuesta a la emergencia, disminuyendo obviamente la afectación que pueda tener sobre las personas. Vamos a tener afectación sobre la estructura física, porque la caída de cenizas sobre los techos o cubiertas va a ser importante, seguramente eso va a hacer colapsar muchas de las infraestructuras. Debemos de evacuar primero a las personas para que su sistema respiratorio, sus ojos, la piel, toda la afectación no se dé sobre la gente y lo más seguro es que se va a tener el tiempo suficiente para poder desarrollar ese procedimiento”.

Una erupción sería un desastre natural, tiene una capacidad de destrucción importante hacia el departamento del Tolima con toda una serie de flujos piroclásticos y hacia el departamento del Quindío con lo que es caída de ceniza y gases.

Jorge Iván Rengifo Rodríguez, gerente de Empresas Públicas de Armenia, EPA, aseguró que la entidad tiene establecido un plan de emergencias, en caso de que los ríos que surten a la ciudad se llegaran a contaminar por una erupción del Machín.

Explicó que, como pasaría en cualquier ciudad que tenga como fuente el suministro de agua superficial, es decir, de los ríos, que es el más común, la solución no es otra diferente a la suspensión total del servicio.

“Cómo se contrarresta esta prestación, con el auspicio, el apoyo y la solidaridad de otras empresas del sector, nosotros tenemos y hemos establecido unas alianzas con empresas de otras regiones, con empresas del Tolima, del Valle del Cauca, de Risaralda para que, en caso de un desabastecimiento, ellos pongan a disposición del prestador nuestro o nosotros a ellos en caso de que suceda lo mismo. El suministro a través de carro tanques, esa es la única opción que hay, puesto que la contaminación sobre la fuente sería inmediata y lo que nos resta a nosotros es hacer monitoreos, seguimiento y control, hasta que los niveles de contaminación disminuyan y podamos volver a prestar el servicio”.

Aseveró además que decir que hay una solución complementaria sería inapropiado puesto que no existe, lo ideal es que un evento de estos no se presente, pero sí se tiene contemplado y para contrarrestarlo en su momento existen esas alianzas que permitirían mitigar el impacto sin que sea una solución de fondo.

“Inmediatamente se activa un protocolo de emergencia que está establecido que tiene cierta dinámica, que tiene cierta consistencia, nosotros tenemos acuerdos firmados protocolariamente con los gerentes de esas empresas, adicionalmente tenemos la capacidad automatizada de determinar en qué momento las condiciones de nuestro río cambian y eso nos da más o menos entre 2 y 3 horas de holgura entre una situación que genere una afectación sobre la fuente, es decir, antes de la llegada a la planta ya tenemos casi 3 horas de anticipo que nos permite adaptarnos de acuerdo con la situación coyuntural, sin embargo, como estamos hablando de una situación catastrófica natural, pues obviamente la afectación sería muy grande y la única forma de contrarrestarla es de la que estamos hablando”.

Afectación directa al Quindío

Puede haber caída de ceniza de unos 20 centímetros hasta de 1 metro, dependiendo de la intensidad de la erupción, el peso y la acidez de esa ceniza hace que se genere una grave afectación. Entonces se tendría un panorama totalmente gris una ciudad, un departamento que pasaría de verde a gris.

Turismo responsable para conocer la amenaza

El experto en gestión del riesgo Fáber Mosquera Álvarez manifestó que el turismo es válido y que la amenaza hay que mostrársela a la gente, deberían aprender allá, en terreno. Para temas académicos también es muy válido que las personas o estudiantes puedan caminar el volcán y conozcan de cerca la biodiversidad que allí habita.

“Costa Rica tiene volcanes con la lava allí muy cerca y hacen un proceso turístico muy interesante con unos niveles de seguridad importante, así como de monitoreo de forma tal de que no vaya a haber afectación. Eso es lo importante generar un turismo responsable, que la gente conozca, que no le dé susto tener un volcán cerca, pues, sí, esas son las características geológicas de nuestra tierra, es parte de la riqueza de nuestra tierra, el problema no es tener el volcán el problema sería no prepararnos para ese tipo de condiciones”. 

La vida dentro de un volcán 

Arcadio Aguilera Aguilera es un hombre de 74 años que vive feliz al interior del Machín.

Allí entre temblores y derrumbes crio sin temor a sus 5 hijos.

“Vivir cerca de un volcán ha sido muy tranquilo, siempre que temblaba decíamos que va a cambiar el tiempo, que va a llover o que va a temperar. No nos da susto cuando tiembla ya estamos enseñados, una sola vez un temblor sí nos sacó de la casa y se sintió muy fuerte, creo que fue como en el año 2008”.

A pesar de las advertencias, él no cree necesario abandonar su tierra. “Los de Ingeominas nos dicen que, si el volcán hace una erupción muy fuerte que puede acabar con Cajamarca, hasta con Ibagué, que, con Salento, bueno, pero confiando en Dios no pasa nada”.

Durante los últimos años son muchas las personas que visitan el lugar y dice que siempre viene mucha gente a conocer el cerro. 

En medio de la felicidad de vivir tranquilo aún dentro de un volcán, tal vez sin conocer mucho sobre el verdadero peligro, don Arcadio expresó su inconformidad con los gobiernos que según los han tenido abandonados. 

“Las carreteras están muy malas, no le ponen cuidado a eso, se baja un derrumbe, y se tapa por mucho tiempo la carretera y para uno salir tiene que dar una vuelta muy larga, salir por Cajamarca. Hay 2 vías, pero ninguna de las 2 está habilitada y los carros están saliendo por otro lado. En una erupción o en una cosa parecida, no hay por dónde salir porque las carreteras están tapadas y no hay ruta de evacuación y eso es lo que nos tiene fregados acá”.

Muchos de los productos que allí se cosechan como el café, el fríjol, arveja, arracacha, tomate, algunas veces se pierden porque no hay carreteras por donde sacarlos, esa situación muy difícil.


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