En el marco del aniversario 206 de la Batalla de Boyacá y los 215 años del Ejército Nacional, el presidente Gustavo Petro trasladó los actos conmemorativos a Leticia, Amazonas, donde reafirmó la soberanía colombiana en la frontera sur, denunció la presencia militar peruana en la isla Santa Rosa y lanzó un llamado a defender los territorios.
Con una ceremonia cargada de simbolismo político, memoria histórica y defensa territorial, el presidente Gustavo Petro lideró este 7 de agosto los actos de conmemoración por los 206 años de la Batalla de Boyacá desde Leticia, corazón de la triple frontera amazónica entre Colombia, Perú y Brasil.
Acompañado de la vicepresidenta Francia Márquez y altos mandos militares, el mandatario rindió tributo a los soldados caídos en el conflicto amazónico y encendió un nuevo capítulo en la disputa por la soberanía sobre la isla Santa Rosa.
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Durante el evento, el Ejército Nacional hizo entrega oficial de una estatua representativa del soldado colombiano al presidente Petro, como símbolo de patria, honor y lealtad. Con ello, la institución reiteró su compromiso con el Gobierno nacional y con la protección de las fronteras, en especial, del río Amazonas y las zonas limítrofes del país.
“Reafirmamos que la lucha por la soberanía continúa“, expresó Petro, quien aprovechó la conmemoración para reiterar su compromiso con la protección de cada rincón del territorio nacional. “No permitiremos que se pierda una sola hectárea de nuestra tierra”, afirmó.
Tensión por soberanía de la isla Santa Rosa
Uno de los momentos más tensos del discurso se produjo cuando el presidente se refirió directamente a la isla Santa Rosa, ubicada frente a Leticia, donde denunció la presencia de un helicóptero ruso con militares peruanos.
“Colombia no reconoce la soberanía del Perú sobre la denominada isla de Santa Rosa y desconoce a las autoridades de facto impuestas en la zona”, declaró Petro, sugiriendo que el destino de esa isla, surgida tras los cambios en el cauce del río desde 1929, debe ser discutido en una comisión binacional o, en su defecto, en tribunales internacionales.
Ante la tensión diplomática, Petro confirmó la disposición de Colombia para reactivar la Comisión Mixta Permanente de Inspección de la Frontera Colombo-Peruana (Comperif) y asistir a la reunión prevista para el 11 y 12 de septiembre en Lima.
En ese mismo sentido, en Santa Rosa de Loreto, el Gobierno peruano, encabezado por el presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Arana, también realizó una visita de alto nivel con varios ministros y autoridades locales. Según informó el Ejecutivo peruano, la visita tenía como objetivo fortalecer los servicios sociales y la articulación institucional en esa remota localidad.
Más allá del pulso diplomático, el mandatario colombiano también reflexionó sobre los desafíos sociales y ambientales que enfrenta el país. Desde Leticia, exaltó el papel ancestral de los pueblos indígenas como guardianes del Amazonas: “Son los verdaderos propietarios de estas tierras, con más de 30 mil años de historia, según la ciencia. Aquí nació el arte”, destacó Petro, aludiendo a los murales prehistóricos encontrados en la selva.
El discurso presidencial abordó también el conflicto social en el páramo de Boyacá, donde las condiciones de vida del campesinado son cada vez más difíciles debido a las restricciones ambientales.
Petro propuso soluciones que permitan proteger el ecosistema sin desplazar a las comunidades históricas, y planteó la necesidad de avanzar hacia una transición energética basada en fuentes limpias y sostenibles: “Colombia tiene sol, agua, vientos y volcanes. Podemos ser una potencia de energías limpias, ese es el camino”, sostuvo.
Finalmente, el presidente aludió a la situación de los pequeños mineros ancestrales del carbón, cuyas vidas dependen de una economía que, según dijo, debe ser transformada sin que los trabajadores sean abandonados.
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