“El judaísmo, el cristianismo y el islam, no son más que fragmentos de la periferia del sistema espiritual africano que ustedes llaman vudú”: Profesor James Small.
Este 25 de mayo es el “Día de África”, el continente más antiguo de la Tierra, cuna de la civilización. Sin embargo, hay tanto desconocimiento de lo que significa, que el resto del mundo lo mira por “encima del hombro”. Quienes creen que su origen no es africano que se ‘quiten’ ese traje blanco y se pongan uno multicolor. Los humanos tuvimos un mismo origen: Se conoce que, desde África oriental, más precisamente donde está en la actualidad Etiopía, empezaron a migrar hacia el norte los habitantes de esa zona del planeta.
Con el tiempo poblaron todo el planeta. Es decir, de África pasaron a Asia y desde allí a América del Norte – ya recordarán el estrecho de Bering -, y luego se expandieron hacia el sur. Se preguntarán ahora: y si todos venimos de África ¿por qué no todos somos negros? Como la población de ese continente ha vivido durante miles de años bajo un sol ardiente, su genética proporciona un alto contenido de melanina en las células de la piel. Si la adaptación no se hubiese dado, esa población se habría extinguido en pocas generaciones.
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La melanina es el pigmento responsable del color de nuestra piel, y su cantidad y distribución varían en la población; de allí la gran diversidad de colores en las personas. Por otro lado, en África abundan minerales de todo tipo, y entre ellos están los necesarios para la tecnología que genera riqueza para las potencias extranjeras; asimismo, tiene un 24% de las tierras cultivables del mundo, generado apenas un 9% de la producción agrícola. Con 54 países soberanos y una población aproximada de 1.300 millones de habitantes que pueblan una extensión de unos 30 millones de kilómetros cuadrados, es el tercer continente del planeta.
Como si fuera poca su extensión, hay que agregarle 2 territorios dependientes y numerosas zonas integradas en Estados no africanos. Hasta en lenguas es abundante. Aparte del francés, inglés o árabe que se hablan en el continente debido a los procesos de conquista, se estima que en ese país hay alrededor de 1.700 lenguas autóctonas, lo que da origen a su riqueza cultural. Por la importancia de este continente se estableció el “Día de África”, que se viene celebrando para conmemorar la creación de la Organización para la Unidad Africana (OUA) el 25 de mayo de 1963.
Las potencias coloniales dividieron a África
Este día simboliza la lucha por la independencia, la unidad y el progreso de estos países, que han enfrentado décadas de colonialismo, conflictos y desigualdades económicas. Detrás de esta fecha también hay que tener en cuenta los movimientos políticos como el pan-africanismo, que sentó las bases para la creación de una África más unida y autosuficiente. Este movimiento fue uno de los más influyentes en la lucha por su liberación, surgiendo a finales del siglo XIX y principios del siglo XX como respuesta al brutal colonialismo europeo.
En este período las naciones dominantes dividieron el continente sin tener en cuenta las fronteras étnicas, culturales o geográficas de esos pueblos. Esta fragmentación fue una estrategia de control que les quitó autonomía y facilitó que se quedaran con parte de sus recursos. Su riqueza minera es tan alta que las potencias se disputan ese botín. Sólo África posee un tercio de todas las reservas del mundo: 90% de platinoides, 80% del coltán, 60% del cobalto, 70% del tántalo, 46% de diamantes y 40% de oro.
Retomando a la OUA, hay que decir que esta marcó un importante avance hacia la consolidación de la independencia africana. Sin embargo, como publica Wikipedia, a pesar de sus logros, se enfrentó a críticas por su falta de efectividad en la resolución de conflictos internos y supervisar las políticas nacionales. En muchos casos no pudo actuar contundentemente para frenar las dictaduras militares y los conflictos civiles que continuaban afectando a varios países del continente.
Con el paso del tiempo, evolucionaron y enfrentaron nuevos desafíos; así que las estructuras políticas y económicas también tuvieron que cambiar. En 2002, la OUA fue reemplazada por una organización más moderna y dinámica: la Unión Africana (UA) la cual aborda de manera más efectiva las complejidades del continente contemporáneo, y tiene como objetivos la integración política y económica, el desarrollo sostenible, la promoción de la paz y la seguridad.
Cooperación, democracia y derechos humanos
A diferencia de la OUA, que fue más centrada en los aspectos políticos y diplomáticos, la UA incorpora también un enfoque en la cooperación económica, la democracia y los derechos humanos. Además, destaca el citado portal de internet, que la UA ha sido fundamental para resolver conflictos armados. Igualmente, ha trabajado para concretar políticas económicas conjuntas a través de iniciativas como la Zona de Libre Comercio Continental Africana, que tiene el objetivo de mejorar las relaciones comerciales y fomentar el desarrollo económico a nivel continental.
Hay que hacer un paréntesis para mencionar la intromisión de estadounidense en África. De acuerdo con National Geographic, a principios del siglo XIX la población que más crecía en EE. UU. era la afroamericana. Ello alimentó un debate en la población blanca estadounidense que consideraba que los esclavos liberados no podían integrarse a la vida cotidiana de ese país, y no tenían futuro en esa sociedad; entonces se propuso crear un nuevo hogar. Fue así como se originó un nuevo país, Liberia. EE. UU. continúo ampliando el control de ese continente.
En las últimas décadas, – como informa Wikipedia – África ha registrado avances significativos en términos de infraestructura. La construcción de carreteras, puentes, ferrocarriles y puertos ha mejorado la conectividad dentro de los países africanos y entre ellos. China en particular ha sido un socio clave en el desarrollo de infraestructura a través de inversiones en la Iniciativa de la Franja y la Ruta.
Las redes de telecomunicaciones también han experimentado una expansión importante, con un aumento en el acceso a internet y el uso de teléfonos móviles. En el sector tecnológico varios países africanos como Nigeria, Sudáfrica y Kenia han emergido como centros innovadores. En este último, empresas como M-Pesa han revolucionado la forma en que sus habitantes realizan transacciones financieras, especialmente en áreas rurales.
La tecnología ha permitido a las comunidades más aisladas acceder a servicios esenciales y, a su vez, ha abierto nuevas oportunidades económicas. A pesar de estos avances, el continente sigue enfrentando desafíos profundamente arraigados que requieren un enfoque concertado y sostenible. Uno de los problemas más graves es el cambio climático, aunque ellos generan una fracción mínima de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Las sequías prolongadas, las inundaciones y el cambio en los patrones de lluvia están afectando tanto la agricultura como la vida diaria de millones de africanos; ha exacerbado la inseguridad alimentaria y aumentado la pobreza en muchas comunidades rurales. Esa situación, junto con los conflictos armados y la violencia política, reto que deben superar. Finalmente, según informes del Banco Mundial, más de 400 millones de africanos viven por debajo del umbral de pobreza.
Patricio Lumumba, anticolonialista y nacionalista
Escribir sobre África sin mencionar a Patricio Lumumba (1925-1961), es como dejar corto el relato, porque fue uno de los inspiradores de la independencia y la descolonización de ese continente. Fue un líder anticolonialista y nacionalista congoleño. Después de la independencia de Bélgica en 1960 fundó el Movimiento Nacionalista Congoleño y fue el primer ministro de la República Democrática del Congo.
Su gobierno fue breve porque fue derrocado y asesinado poco después de asumir el cargo, convirtiéndose en un mártir de la independencia africana. Con el cinismo que los caracteriza, en el nuevo milenio tanto Bélgica como los Estados Unidos, reconocieron su intervención en el asesinato y pidieron disculpas a sus deudos y al Congo.
Tuvo una educación generalmente autodidacta. Lo expulsaron de varias escuelas misionales. Estudió en una institución protestante dirigida por suecos donde fue un estudiante destacado. En septiembre de 1954 recibió su carta “de matriculado de honor”, raramente concedido por la administración belga a los negros.
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