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Una madre de familia relata cómo se enteró de lo sucedido, no solo a su hija sino a varios niños de la clase.

Llanto incontrolable y cama mojada, no fueron situaciones de alarma para Fabiola, una madre de familia que aunque evidenció cambios de humor en su pequeña hija de 5 años, no sospechó que fuera víctima de abuso sexual.

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Solo hasta que hubo una reunión de padres en la escuela de su hija donde se hicieron las denuncias respectivas, relacionó los cambios de la niña con esta situación, y decidió hablar con ella. Lo que conoció la atormenta mucho, ya que ella también fue víctima de abuso sexual cuando era pequeña.

Los niños hablaron de su abuso

Liderada por los mismos padres, se adelantó una reunión con estos para comentar los cambios de comportamiento de los niños y algunas menciones de abuso. ¿Qué se sabía?

Era el curso de tercer año del prescolar y los padres manifestaban que los niños estaban cambiando y comentando algunas situaciones que no eran normales para su edad.

¿En un jardín?, fue la sorpresa de todos los padres, no porque hubiera otros escenarios para que esto sucediera, porque en realidad sería ninguno. Sino porque son los niños más pequeños entre 4 y 5 años. ¿Cómo alguien podría hacer algo así con unos menores a tan corta edad?

Varios padres de familia fueron quienes manifestaron la situación, “no un directivo, no alguien de la escuela”, señaló con decepción Fabiola, la madre de una de las víctimas.

La historia se hilaba a través de los alteraciones emocionales de los niños, el cual los padres habían percibido. “Mi hija los tenía, pero yo no sabía por qué”, menciona Fabiola en su relato para el podcast Silvia Olmedo titulado Luché para que a mi hija no le pasara lo mismo que a mí.

Pensaba que porque la niña estaba creciendo se daban sus reacciones, porque ellas siempre estaban juntas, excepto cuando estaba en el jardín. Intentaba no dejarla sola porque Fabiola fue violada cuando era niña por un primo suyo, y no quería que le pasara lo mismo a su hija.

Reacciones extrañas de los niños

De repente mientras caminaban la niña empezaba a llorar de manera descontrolada sin razón aparente y también empezó a mojar la cama sin algún motivo. Tenía sueños muy feos, temblaba, brincaba y se exaltaba durante la noche. Se volvió una niña cerrada y ya no era tan alegre y segura como antes.

Ese día de la junta, las manifestaciones eran muy similares y esta madre empezó a unir situaciones. De manera que empezaron a hablar con los menores. Uno de ellos señaló que había sido violado y mencionó a otros compañeros más.

“Entraban los profesores y los escogían para que interactuaran entre ellos. El profesor se exhibía enfrente de los alumnos y les enseñaba sus partes íntimas”, relató Fabiola.

La primera vez que tuvo reporte de su hija, fue cuando una madre se le acercó contándole que había llevado a su pequeña al psicólogo para que la revisara y relató que en los baños de la escuela, a su hija a la de ella y otra compañera les había salido el abusador, quien era el supervisor de esa área. Al parecer el señor se escondía y cuando los niños entraban al baño él salía y los tocaba.

El caso de abuso a menor

Un día estaban en la zona de juegos y la niña se raspó, como no tenía cura, Fabiola tomó una gasa y se la envolvió en la herida y la pegó con una cinta. A lo que su hija le comentó que con esa cinta le habían tapado la boca en una ocasión.

Sucedió en una clase de educación física, el abusador de se acercó la llevó junto a otra compañera, las encerró, les tapó la boca y las amarró. Les indicó que estarían ahí hasta que se pudieran soltar y luego de que las manosearan.

Los niños estaban muy amenazados y aterrorizados. Les decían que si hablaban, los iban a matar o los iban a enterrar en el arenero. La niña también relató haber sido encerrada en un espacio donde había varias personas con máscaras, identificando a una como su profesor de segundo grado por la ropa que llevaba.

Una posible red de pornografía infantil

La organización que representa a Fabiola y a otros padres, la Oficina de Defensoría por los Derechos de la Infancia (ODDI), ha sustentado legalmente que existen varios casos en diferentes escuelas de preescolar que actúan exactamente igual.

La organización sospecha que el modus operandi (uso de máscaras, amarres, interacción entre niños, dejar entrar a personas externas) sugiere la probabilidad de que haya una red de pornografía infantil y de explotación sexual infantil en escuelas de nivel básico.

Fabiola menciona que después de seis años de lucha legal (el caso se reportó en 2017), ya hay un detenido y un sentenciado. El principal agresor de todos los alumnos recibió una condena de 49 años de cárcel.

Aunque el principal agresor ha sido sentenciado, todavía hay una lucha en curso. Fabiola está buscando que se vincule al proceso a todos los profesores que están mencionados por varios niños y que fueron cómplices por no actuar o no creerles, pero el Ministerio Público se niega a investigarlo todo.

Específicamente, Fabiola y la organización buscan que el caso se investigue como delincuencia organizada debido a la forma coordinada en que operaron los agresores.

Su hija estuvo entre los 17 niños que lograron ser vinculados, a pesar de que inicialmente se registraron 37 carpetas. Los padres tuvieron que cerrar una vialidad cercana durante dos días para que las autoridades empezaran a hacerles caso y la situación se hiciera mediática.


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