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Capa de ozono protege la vida

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sábado, 28 septiembre 2024

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Qué perversos son los humanos, destruyen lo que tienen cerca como el agua, la flora, la fauna y la atmósfera, así como la estratósfera que está entre 15 y 50 kilómetros de la superficie terrestre.

El 16 de septiembre fue el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. En esa fecha el secretario general de la ONU, António Guterres, manifestó: “en un momento en que el multilateralismo está sometido a fuertes tensiones, el Protocolo de Montreal para ayudar a proteger la capa de ozono destaca como un poderoso símbolo de esperanza. Es un recordatorio de que, cuando los países muestran determinación política por el bien común, el cambio es posible”.

El alto funcionario hizo la siguiente exhortación: “comprometámonos a hacer las paces con nuestro planeta. Asumamos el compromiso de aprovechar el éxito del Protocolo de Montreal (PM) para demostrar lo que puede conseguir la cooperación internacional en su máxima expresión”. El PM es un protocolo del Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono; lo que se logró reduciendo la producción y el consumo de numerosas sustancias que se ha estudiado que reaccionan con ella y se cree que son responsables del agotamiento de la misma.

¿Qué es y cuál es la importancia de esa capa?

Es una protección natural que nos salvaguarda de los rayos ultravioleta y permite que haya vida en la Tierra. Sherwood Rowland (1927-2012) fue el primer científico que reveló su presencia, por la época que trabajaba como profesor de química en la Universidad de California en Irvine, EE.UU., cuando en 1974 escribió un artículo sobre los peligros de los cloroflurocarbonos (CFC). Como suele pasar ante el anuncio de un peligro por la existencia de sustancias (químicas en esta ocasión) que produce la industria y que es un negocio, se escuchan voces que niegan la propuesta científica. Hasta se burlaron de él cuando anunció este descubrimiento.

Sin embargo, la verdad se impuso y en 1995 Rowland recibió el Premio Nobel de Química por esas investigaciones, galardón compartido con el mexicano Mario Molina (1943-2024), al reconocerle sus estudios sobre la química atmosférica y la predicción del adelgazamiento de la capa de ozono. Asimismo, participó en ese Nobel el holandés Paul Crutzen (1933-2021), por su trabajo sobre la destrucción del ozono estratosférico. El ozono es una molécula de tres átomos de oxígeno formada cuando la radiación ultravioleta de alta energía del Sol rompe el oxígeno molecular, y un átomo de oxígeno se combina con una molécula de oxígeno.

Agujero en la capa de ozono

Los estudios de estos Nobel lograron que a finales de la década de 1970 se restringirá el uso de los CFC que eran utilizados como refrigerantes, en aerosoles, solventes y agentes para hacer espumas. Pero fue hasta 1985 cuando se le dio impulso a un tratado para su prohibición con el Protocolo de Montreal. Ese año se confirmó que los productos químicos estaban provocando un agotamiento severo o agujero en la capa de ozono sobre la Antártida, que está en el hemisferio norte.

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Las prohibiciones de esas sustancias químicas frenaron el desastre y hasta se dijo que se estaba salvando el planeta. Como ya vamos sobre la tercera década del siglo XXI, ¿qué está pasando? Para los expertos hay malas noticias. Según el Centro Europeo de Previsiones Meteorológicas a Plazo Medio (Ecmwf), el alivio que se insinuaba en 2019 empeoró en 2020 y en el 2021 más aún, porque el agujero se mantiene grande y profundo ya que la estratósfera está demasiado fría.

También dijo el Ecmwf que la situación en 2022 no presentó ninguna mejora y que el ozono está casi agotado, entre 100 y 50 hPa, es decir, hectopascal, que se mide con un barómetro, y es uno de los parámetros fundamentales en metrología para determinar el estado de la atmósfera en un momento determinado. Agrega ese organismo que el tamaño medio del agujero de ozono se mantiene por encima de los 23 millones de kilómetros cuadrados (km2), – específicamente 23,2 -. Y nos recuerda que en 2019 el tamaño medio era de 9,3 millones de km2.

Por otra parte, la Organización Meteorológica Mundial, refiriéndose también al ártico, y reafirmando lo expuesto por el Ecmwf, alertó: “entre marzo y abril del 2020 se detectó un descenso de ozono en el ártico producido por condiciones atmosféricas inusuales, provocando un agujero de un millón de km2. El agujero del polo norte se cerró sin ser atribuido al descenso de la contaminación debido a la pandemia del Covid-19”.  

¿Qué sucede en el polo sur?

De acuerdo con Sergio Alcalde, periodista especializado en ciencia, sociedad y medio ambiente de National Geographic, en su artículo de septiembre 2022, “El agujero de la capa de ozono de la Antártida alcanza máximos históricos”, y afirma: “Las mediciones registradas por el satélite Copernicus Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea, muestran que el agujero de la capa de ozono localizado sobre la Antártida alcanzó en 2020 uno de los niveles más altos de los últimos años en cuanto a extensión y profundidad”.

Explicó que “el agujero de la capa de ozono no es estático, sino que su dimensión fluctúa de forma regular: entre agosto y octubre aumenta su tamaño, alcanzando su cobertura máxima entre los meses de septiembre y mediados de octubre. El gradual aumento de las temperaturas en el hemisferio sur en esta época debilita el vórtice polar, ralentizando la disminución del ozono y, para fines de diciembre, los niveles de ozono vuelven a la normalidad”. Así ha funcionado, pero ¿qué pasa en estos tiempos?

De lo escrito por él se resalta que “en 2020, sin embargo, tras decenas de años escuchando que se había recuperado la capa de ozono tras ciertas medidas a nivel mundial, la noticia es muy distinta: el agujero es de los más grandes y profundos de los medidos en las últimas temporadas. Según parece, este año el frío polar ha ralentizado la recuperación del ozono, tal y como ha registrado el satélite aludido arriba. Para ser más exactos, se sabe que alcanzó un tamaño máximo de unos 25 millones de km2 el pasado 2 de octubre, unos niveles sólo comparables con los de 2018 y 2015, fechas en las que se detectó un área de unos 22,9 y 25,6 millones de km2, respectivamente”.

Más adelante el periodista reseña: “pero el mes de octubre no sólo ha marcado máximos en la extensión, sino también en cuanto a la profundidad del agujero, medido en el grosor mínimo de las capas de ozono”. Y señala: “lo más interesante ha sido comprobar que el agujero de la capa de ozono en el 2020 también es uno de los más profundos de los que se tiene constancia, con valores mínimos de ozono registrado”, como afirmó Diego Loyola, del Centro Aeroespacial alemán, involucrado en el estudio.

Daños y protección de la capa de ozono

Los daños que generan la destrucción de la capa de ozono, entre otros, son: en los humanos, el aumento de la radiación ultravioleta provoca enfermedades de la piel – como el cáncer – y los ojos – por ejemplo, cataratas -; afecta el sistema inmunológico. Por eso hay que evitar exponer el cuerpo desnudo al sol, sobre todo desde las once de la mañana hasta las cinco de la tarde, porque es cuando hay más presencia de radiación ultravioleta. “Sin la capa de ozono no habría ninguna forma de vida, al menos como la conocemos”, explica José Miguel Viñas, físico del aire, divulgador y consultor de la Organización Meteorológico Mundial. Además, destruir la capa de ozono implica acelerar la vejez.

La Tierra queda desprotegida y se reduce el fitoplancton de los océanos, altera la floración de las plantas y los ciclos naturales de la Tierra, así como el ecosistema. Por eso se debe rechazar cualquier aerosol que contenga sustancias químicas que afecten la capa de ozono. Usar transporte que no usen combustibles fósiles; evitar fumigar en la agricultura con insecticidas, que no sean naturales; iluminar con lámparas leds, afeitarse con crema o jabón natural, no permitir las fugas de gases en aires acondicionados, no usar aerosoles como desodorantes.

Finalmente, hay que decir que el ozono es tóxico en altas concentraciones para la salud humana¸ sin embargo, es desinfectante y purificador de agua.


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