Dioselina Zavala alertó a las autoridades tras evidenciar situaciones y comportamientos extraños en su nieto de siete años.
Todo comenzó con mordidas en los glúteos, a los seis meses el bebé ya al parecer estaba siendo abusado. Así lo alertó Dioselina Zavala tras evidenciar diferentes situaciones como esta y otras que con los años se agravaron y que solo hasta que el niño tenía siete fueron tan contundentes como para denunciar.
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En el podcast Rebeldía María, Dioselina Zavala relató la dramática historia de su nieto, que tuvo que vivir un verdadero infierno en su hogar, donde debería estar protegido. Como si fuera poca su situación, la denuncia se resolvió dando la potestad a la familia paterna, es decir la del presunto abusador.
Hoy, Dioselina sigue luchando por la potestad del menor, ya que siempre estuvo pendiente de él y fue quien denunció el hecho. Sin embargo, él está con la familia del presunto abusador y el proceso, presentado en México no ha tenido ningún avance contundente.
Las señales del abuso
Varias situaciones se convirtieron en una gran verdad, que se develó cuando la víctima tenía 7 años, pero que fueron abusos que iniciaron o se empezaron a evidenciar cuando el bebé tenía seis meses. En febrero de 2023 mientras secaba al niño después del baño, al mencionarle que le aplicaría crema en el cuerpo, el niño se acostó y alzó sus piernas como si le fueran a poner un supositorio.
Dioselina observó un “huequito oscuro” en su área anal, descrito como del tamaño de una moneda de peso nueva, con sus nalgas como sumidas, pareciendo un embudo.
En abril de 2023: Una mañana, el niño salió del dormitorio con su padre desnudo de la cintura para abajo. Sus testículos estaban muy inflamados, colgados y de apariencia morada. El niño se dirigió al baño a hacer pipí y luego regresó a la habitación con el padre.
30 de abril de 2023, la mordida. Este evento, ocurrido el Día del Niño, fue el detonante que hizo que la hija mayor de Dioselina (Mireella) creyera en las sospechas. El niño lloraba y le dijo a Dioselina que “Mi papá me mordió”. La mordida estaba en su glúteo.
La madre, cómplice del abuso
La madre del pequeño, hija de la denunciante, al parecer era consciente de todo lo que pasaba. Dioselina también sospechó del comportamiento de Betty, la madre de la víctima.
Doblando ropa, Dioselina encontró un bóxer de marca del niño con un círculo perfectamente cortado alrededor de la zona del ano. Cuando se lo comentó a su hija (la madre del niño), ella solo le dijo: “Tíralo”.
En otra ocasión, Dioselina notó que el niño dormía con el padre en el cuarto principal, mientras que su hija (la madre) dormía en otra habitación. La madre justificó que era para que el padre lo atendiera de noche, pero el niño ya no molestaba. Vale anotar que el niño tiene una discapacidad en el neurodesarrollo.
Otro episodio sospecho es que el padre le daba al niño melatonina de 3.000 gramos (o 3 mg) a las 9 en punto de la noche, diciéndole “tu pastilla para dormir”. El niño ya había sido recetado previamente por una neuróloga con una dosis diferente (80 mg).
Cuando se presentó el primer episodio de la mordida, Dioselina enfrentó al padre cuestionándolo por este comportamiento, a lo que él respondió. “Es mi hijo y hago con él lo que quiero”.
Cuando el niño mostró la mordida del 30 de abril, la madre simplemente le dijo al padre: “Tenías que hacer esto precisamente hoy”. Además, Dioselina percibió que su hija (la madre) estaba ausente, ida y había perdido la alegría, sufriendo “cierta violencia” por parte del padre.
Una declaración desestimada
Aunque el niño entregó detalles que parecían muy contundentes frente al abuso del que era víctima, las autoridades no tuvieron una respuesta que protegiera al menor e hiciera pagar a los señalados.
El niño declaró en la Fiscalía en junio de 2023 y su testimonio fue fundamental. Narró todo lo que le había sucedido. Describió cómo su padre lo sometía bajo una almohada y especificó que a veces el abuso se realizaba “en el baño rapidito” o cuando su mamá estaba de viaje o durmiendo en el otro cuarto.
El niño declaró: “Quiero mucho a mi papá pero quisiera que… porque me duele mucho lo que me hace”.
Las declaraciones del niño se complementaron con el dictamen de la médico legista, que reportó “forramiento de pliegues anales y disminución en el esfínter”.
La evidencia se confirmó cuando el menor declaró detalladamente el abuso ante los psicólogos, y los médicos legistas documentaron las lesiones. Sin embargo, a pesar de que los padres interpusieron una denuncia por sustracción en su contra, Dioselina critica la burocracia y omisión de las autoridades, incluyendo a la fiscalía y al DIF.
Su mayor preocupación es que, pese a la gravedad del caso, el menor fue entregado a la familia paterna, donde teme que siga sufriendo intimidación y manipulación. Por ello, la abuela exige que se proceda inmediatamente con la justicia para que la voz del niño no se pierda en la impunidad.
El proceso judicial
El proceso legal, iniciado por Dioselina en junio de 2023, ha enfrentado burocracia, omisiones, y revictimización del menor. El Ministerio Público le dijo que el niño no podía regresar con sus agresores y quedó bajo el cuidado de Dioselina temporalmente.
Los padres interpusieron una alerta Amber y una denuncia por sustracción de menores, la cual fue desestimada por el comandante, quien validó que Dioselina buscaba proteger al niño.
El 9 de octubre, el DIF entregó al niño a la familia paterna (la hermana del padre), a pesar de que Dioselina había solicitado los cuidados temporales. El niño lleva casi dos años con esta familia. Dioselina está muy preocupada porque sospecha que el niño sigue siendo intimidado. La hermana del padre incluso declaró en audiencia que sabía que el niño dormía con el padre.
La abuela teme que, debido al tiempo con la familia paterna, el niño esté siendo “alineado”. En una declaración posterior, en noviembre, el niño ya no recordaba los eventos y no dio respuestas concretas.
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