“Si no acabamos con la contaminación por combustibles fósiles y aceleramos la transición hacia las energías renovables, incineraremos nuestro único hogar”: António Guterres, secretario general de la ONU.
La Conferencia de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad, también conocida como la Conferencia de las Partes (COP), se inició en la capital del Valle del Cauca el pasado 21 de octubre y termina el primero de noviembre. Para la sociedad es familiar escuchar de la COP16, el órgano rector del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), un tratado internacional adoptado en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992. Era obvio que el alcalde de Cali, Alejandro Eder, inaugurara el evento.
“Bienvenidos a Cali, la sucursal del cielo. Es un honor para mí darles la bienvenida a la COP16, un evento que marca un momento decisivo para la humanidad. Hoy, más que una cumbre ambiental, estamos frente a una oportunidad única para transformar la historia”. Una pregunta elemental para el funcionario: ¿Qué transformación piensa hacer en esa parte de la industria azucarera que controla con su familia? Porque no es un secreto el daño ambiental que ha venido haciendo la producción de la caña y su transformación en azúcar. Daño que tiene que ver con la biodiversidad.
Ese tema lo han tratado científicos y pensadores, y en particular nuestros aborígenes, durante siglos. Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), bajo el mandato de algunos de los secretarios generales, se han puesto del lado de la protección de la naturaleza. Por ejemplo, el actual secretario, António Guterres, expresó el pasado 5 de junio: “somos 'nosotros los pueblos' contra los contaminadores y los especuladores. Y juntos podemos vencer". Además, el Objetivo 15 de las Naciones Unidas: detener la pérdida de la biodiversidad, es una sana advertencia.
El físico-químico Robert Boyle (1627-1691) resaltó: “la naturaleza siempre vela por la preservación del universo. Por su parte, Edward Osborne Wilson (1929-2021), el padre de la biodiversidad, advirtió: "destruir las selvas tropicales para obtener dinero es como usar una obra de arte del Renacimiento para hacer fuego y preparar comida".
El escritor Anton Chekhov (1860-1904), recordó: “el hombre estaba dotado de la razón y el poder de crear, para poder agregar lo propio a lo que se le había dado. Pero hasta ahora nunca ha actuado como un creador, sino sólo como un destructor. Los bosques se arrasan hasta el suelo, los ríos se drenan, la flora y la vida silvestre se extinguen, el clima se altera y la tierra se hace más fea cada día”.
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Paz con la naturaleza
La COP16 tiene como lema “Paz con la Naturaleza”, un llamado a la reflexión para mejorar nuestra relación con el planeta, repensar un modelo económico que no priorice la extracción, sobreexplotación y contaminación del ambiente. ¿pero qué es la biodiversidad? Es la vida en la Tierra en todas sus formas e interacciones. Es decir, son las sucesivas capas que van desde los genes hasta las especies animales y vegetales. Las interacciones de diferentes formas de vida es una de las causas fundamentales de que el planeta mismo sea un organismo vivo y habitable desde hace miles de millones de años. Y hay que incluir al Homo sapiens, que, aunque llegó más tarde, se cree el “rey de la creación”, que todo lo destruye.
Son muchas las voces que claman por la pérdida de biodiversidad. Según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, durante este siglo (24 años), en el mundo se ha registrado la desaparición de 581 especies de animales y plantas. Las causas son varias: crisis climática, presencia de especies invasoras, sobreexplotación de los recursos naturales, contaminación y urbanización desmesurada. Al ser la perturbación del clima un vector que afecta la vida, ahora se propone fusionar la COP del Clima y la de la biodiversidad.
Colombia es el segundo país más biodiverso del planeta, y Cali fue elegido sede del evento, después de competir con Bogotá, – cumpliendo ambas ciudades con los requisitos exigidos por la ONU – y fue seleccionada por su diversidad pluriétnica y sus extensas áreas protegidas; además, la región del Pacífico tiene a su haber 200 áreas protegidas y 11 parques naturales nacionales. Conectada con la pluralidad étnica, la Cop16 se denominó como la “COP del pueblo”, porque asegura una amplia participación de los pueblos indígenas y las comunidades locales, reconociendo el papel como custodios de la naturaleza.
En esta importante cumbre están reunidos representantes de más de 190 países, deliberando 10 jefes de Estado, 103 ministros de Ambiente y 196 delegaciones extranjeras que agrupan 14.500 personas, incluyendo periodistas, que se reúnen en la Zona Azul, espacio formal de conferencias y negociaciones que gestiona el Convenio sobre la Diversidad Biológica. A esa zona llegan personas registradas en el organismo de las ONU encargado de coordinar la respuesta global a la amenaza del cambio climático.
Está igualmente la Zona Verde organizada por el país anfitrión. Se encuentra ubicada en el Bulevar del Río y otros lugares de la ciudad, es un espacio para fomentar la participación de la sociedad civil, organizaciones no gubernamentales, sector privado y todos los interesados en la protección y conservación de la biodiversidad.
Otro aspecto importante: es la COP de la gente, un espacio abierto al público, cuyo objetivo principal es facilitar el intercambio de conocimientos y experiencias, inspirar acciones para la conservación de la biodiversidad y fortalecer la participación ciudadana en la toma de decisiones ambientales. Es un área de conferencias, paneles de discusión, talleres, representaciones artísticas, etc.
17% de países cumplieron
Uno de los propósitos de este trascendental evento es revisar los planes pactados en la COP15 (2022) en Montreal, donde los gobiernos se comprometieron a proteger el 30% de las tierras y aguas consideradas importantes para la biodiversidad de aquí a 2030. Al inicio de las sesiones del primer día se puso al descubierto que únicamente el 17% cumplió con esta tarea, es decir, que apenas 33 países presentaron su plan. ¿Qué paso con la burocracia responsable de la biodiversidad de los países que fallaron?
Asociados con la biodiversidad están los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) impulsados desde las Naciones Unidas y que están vinculados a la vida de ecosistemas terrestres, cuyo fin es gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y parar la pérdida de biodiversidad.
La sostenibilidad es un concepto que aparece por primera vez en 1987 con la publicación del Informe Brundtland, que alertaba sobre las consecuencias medioambientales negativas del desarrollo económico y la globalización, procurando buscar posibles soluciones a los problemas derivados de la industrialización y el crecimiento de la población.
La ambición económica de unos pocos afecta a la mayoría del planeta y lleva a su colapso. Pongamos como ejemplo la deforestación. Como indican los expertos, ha llevado a la pérdida de hábitats naturales para muchas especies, lo que resulta en la fragmentación de poblaciones y la disminución de la diversidad genética, así como la contaminación del aire, del agua y del suelo, que afecta negativamente a numerosas especies, causando enfermedades, disminución de la reproducción y muerte prematura.
Asimismo, el cambio climático está teniendo un impacto cada vez mayor en la biodiversidad, alterando los patrones climáticos, cambiando los hábitats y aumentando la frecuencia e intensidad de eventos extremos como sequías, incendios forestales e inundaciones.
El “dios dinero” es necesario
Otros de los temas importantes en estos días de la COP16 es la obtención de los recursos para detener la destrucción de la biodiversidad. Según el Convenio sobre la Diversidad Biológica, se deberían movilizar $200 mil millones de dólares de aquí al 2030, lo que significa que anualmente cada país debe aportar entre $20 mil y $30 mil millones a los países en desarrollo. Pero el punto es que “aquí le aparece otra pata a la mesa”, pues el Convenio estima que hay un déficit de financiación de $700 mil millones de dólares anuales.
¿Acaso no sería esta necesidad de fondos económicos el hecho de que en esta cumbre no se hayan escuchado las voces de los países más poderosos económicamente? ¿Hasta cuándo las naciones del Norte del planeta seguirán degradándolo?
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