Diversidad cultural y biológica: dúo que hace crecer a la humanidad y preservar la flora y la fauna; así se garantiza la sostenibilidad.
La humanidad está enferma, se asesinan entre sus miembros; también destruye la flora y la fauna. Peor aún cuando hay un gobierno, como el de Israel, representado por Benjamín Netanyahu, que extermina sin piedad a niños, ancianos y población en general, acabando de paso con todo lo que sea vida para el pueblo palestino. ¿Por qué dos pueblos con tan abundante riqueza cultural, como la judía y palestina, no van de la mano construyendo la paz?
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Pero este no es el único caso. Según reportan los expertos, en 2025 hay 61 conflictos armados activos en el mundo, destacándose la guerra en Siria, Yemen, Sudán del Sur, Irak y la invasión de Rusia a Ucrania. Conflictos que separan pueblos, dejan una estela de muertos y destruyen la naturaleza. Las confrontaciones involucran a 92 países que están relacionadas con conflictos internos, como sucede en países de África, Asia – y en el caso de América – infortunadamente Colombia.
¿De qué ha servido la declaratoria de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, (Unesco) asignar el 21 y 22 de mayo como “Día Mundial de la Diversidad Cultural para el Diálogo y el Desarrollo”, y “Día Internacional de la Diversidad Biológica”, respectivamente? Con dichas iniciativas destacan no solo la riqueza de las culturas del mundo, sino también su intercambio.
La guerra: negocio de la muerte
Esta es una realidad compleja y preocupante que genera enormes beneficios para los principales productores de armas: EE. UU., Rusia, Francia, China y Alemania, en ese orden de importancia. Todos esos países eluden el control de la producción de armamentos. El más aberrante es Estados Unidos que apoya invasiones, sostiene dictaduras militares y aporta armas a Israel, nación que usa sus propios ‘juguetes’ bélicos presencia en los conflictos.
A ese mal, agréguele el adelanto de nuevas tecnologías, como los misiles hipersónicos que le arroja más combustible al fuego de la guerra. El Tratado sobre el Comercio de Armas no tiene control y estas fluyen como un ‘confite’ en una escuela. Tampoco el diálogo frena los conflictos y la ONU no es un obstáculo para frenarlos, ni mucho menos detener la destrucción de la fauna y la flora.
Veamos lo que publica la web de la ONU con motivo de esta fecha conmemorativa, adelantándose al 21 de mayo. “Proteger nuestra diversidad cultural es más importante que nunca”, señala a manera de introducción. A renglón seguido destaca no solo la riqueza de las culturas del mundo, sino también el papel esencial del diálogo intercultural para lograr la paz y el desarrollo sostenible, así como su valía económica, ya que representa el 3,1 % del PIB y el 6,2 % del empleo a nivel mundial.
El organismo internacional hace el siguiente planteamiento: “dado que el 89 % de los conflictos actuales en el mundo se producen en países con escaso diálogo intercultural, para forjar una cooperación eficaz y mantener la paz, debe ser prioritario reforzar el diálogo intercultural. Por ese motivo, es fundamental reforzar el diálogo intercultural para forjar una cooperación eficaz y mantener la paz”.
Según datos de la Unesco, “el sector cultural y creativo es uno de los motores de desarrollo más potentes del mundo. Supone más de 48 millones de puestos de trabajo en todo el mundo – casi la mitad de ellos ocupados por mujeres -, lo que representa el 6,2 % de todo el empleo existente y el 3,1 % del PIB mundial. También es el sector que emplea y brinda oportunidades al mayor número de jóvenes menores de 30 años. Sin embargo, el sector cultural y creativo aún no ocupa el lugar que merece en las políticas públicas y la cooperación internacional”.
Los conflictos tienen dimensión cultural
Explica la ONU: “las tres cuartas partes de los mayores conflictos tienen una dimensión cultural. Superar la división entre las culturas es urgente y necesario para la paz, la estabilidad y el desarrollo. Y es que la cultura, en su rica diversidad, posee un valor intrínseco tanto para el desarrollo como para la cohesión social y la paz. La diversidad cultural es una fuerza motriz del desarrollo, no solo en lo que respecta al crecimiento económico, sino como medio de tener una vida intelectual, afectiva, moral y espiritual más enriquecedora”.
Enfatiza además que esta diversidad es un componente indispensable para reducir la pobreza y alcanzar la meta del desarrollo sostenible; a la par, el reconocimiento de la diversidad cultural – mediante una utilización innovadora de los medios y de las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC), en particular lleva al diálogo entre civilizaciones y culturas, al respeto y a la comprensión mutua.
Como un anticipo al Día Internacional de la Diversidad Biológica – 22 de mayo -, la ONU plantea como tema: “Armonía con la naturaleza y desarrollo sostenible”, recordando que “a pesar de nuestros avances tecnológicos, seguimos dependiendo de la naturaleza para cosas esenciales como el agua, la comida, los medicamentos, la ropa, la energía y mucho más. Por eso, es vital que respetemos, protejamos y reparemos la biodiversidad”.
Por otra parte, ante el daño causado a la Pachamama, en diciembre de 2022 el mundo acordó el Marco Mundial Kumming-Montreal, también conocido como El Plan de Biodiversidad, con 23 metas para 2030 y 4 objetivos globales para 2050, con el fin de detener y revertir la pérdida de la naturaleza en 25 años. Los aspectos clave de este propósito se encuentran: restaurar el 30 % de los ecosistemas, reducir a la mitad los desechos de alimentos e invertir al menos 200 mil millones de dólares anuales en estrategias que beneficien a la biodiversidad.
La ONU igualmente recalca que los recursos biológicos son los pilares que sustentan las civilizaciones. Los peces proporcionan el 20 % de las proteínas animales a unos 3 mil millones de personas. Más del 80 % de la dieta humana está basada en plantas y, aproximadamente, el 80 % de las personas que viven en las zonas rurales de países en desarrollo, dependen de medicamentos tradicionales obtenidos de la vegetación de su entorno.
Humanos: ¿la ‘plaga’ del planeta?
En la sección ¿Sabías que…? de su sitio de la web, la ONU lanza una alerta: la desaparición y el deterioro de la biodiversidad y los ecosistemas impedirán el logro del 80 % de las metas de ocho de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La actividad humana ha alterado el medio ambiente terrestre en un 75 % y el marino en un 66 %. Un millón de especies de animales y vegetales están en peligro de extinción.
Hace un llamado a tomar conciencia, exponiendo que los ecosistemas sustentan todas las formas de vida de la Tierra. De la salud de nuestros ecosistemas depende directamente la salud de nuestro planeta y sus habitantes. El Decenio de las Naciones Unidas sobre la Restauración de los Ecosistemas (2021-2030), tiene por objetivo prevenir la degradación de los ecosistemas en todos los continentes y océanos; así, se puede ayudar a erradicar la pobreza, combatir el cambio climático y prevenir una extinción masiva. Su éxito depende de la colaboración de todos.
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