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La vida es una llama que siempre está consumiéndose, pero que vuelve a reavivarse cada vez que nace un niño: Bernard Shaw, dramaturgo irlandés.

La temperatura más alta jamás registrada en el planeta fue de 56,7 grados Celsius °C el 10 de julio de 1913 en Furnace Creek, California, EE. UU. Este récord ha sido cuestionado por algunos expertos, quienes sugieren que podría ser más bajo, con temperaturas de 54,0 °C registradas en el Valle de la Muerte en 2013. Aunque la Organización Meteorológica Mundial (OMM) mantiene el registro de 1913 pendiente de futuras investigaciones. Asimismo, en Madrid, en agosto 2025 en el primer tercio del mes, la temperatura promedio fue de 33°C para las máximas diarias. El día  más cálido, hasta el 22 de agosto fue el 3 de agosto con 33.8°C.

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En lo que va de este año, se han registrado temperaturas muy elevadas en el país ibérico. Este fue el mes más anómalamente cálido desde que hay registros. Además, se espera que el intenso calor continúe, con temperaturas que podrían alcanzar hasta 40 °C en algunas zonas.  La situación se pone crítica si la gente recibe golpes de calor, los cuales constituyen una emergencia médica que ocurre cuando el cuerpo no puede regular su temperatura interna, superando los 40 °C.

Esa ola de calor ‘llegó’ a Colombia y el periódico El Tiempo registró así la noticia: quince días de una intensa ola de calor en agosto que deja el mapa repleto de récords. Roberto Granda, el 18 de agosto registró así la noticia en ese diario bogotano: la larga ola de calor de este agosto 2025 ha afectado a España desde el día 3 de agosto y hasta este lunes 18 de agosto. En total, quince días de intensa ola de calor que nos ha dejado el mapa repleto de récords de temperatura, tanto por máximas como mínimas.  Y es que, aunque estemos en verano, este tipo de olas de calor tan largas e intensas no son ‘habituales’ y los valores que dejan no son ‘normales’.

Por lo anterior, Oliver Tapia, director digital National Geographic, escribió – entre otras cosas – el 18 de agosto: “este verano de 2025 ha sacudido a España. Olas de calor brutales – las más prolongadas e intensas en décadas – han convertido el país en un polvorínSólo en la segunda semana de agosto se quemaron más de 25.000 hectáreas, especialmente entre Galicia, Castilla y León. La ola de calor comenzó a principios de mes y supera cotas históricas, mientras que tormentas secas y vientos fuertes siguen alimentando incendios ya controlados”.

No son castigos divinos

Así mismo, Principia, un medio digital tituló: España arde. Y no es casualidad. Esto revela: Cada verano los mismos titulares, las mismas imágenes de montes calcinados, de vidas y hogares perdidos.

Las mismas promesas políticas que no cambian nada y que llegan cuando el monte sólo huele a humo. Pero aquí va la verdad que nadie quiere escuchar: los incendios no son una sorpresa. No caen del cielo. No son castigos divinos. Son la consecuencia de una sociedad que mira para otro lado. Sí, faltan más medios de extinción, bla, bla, bla… pero, sobre todo, falta educación. Porque más del 95% de los incendios son obra del ser humano y tratar de prevenirlos también está en nuestras manos. Si no entendemos la ciencia, seguiremos repitiendo la misma historia en bucle. El fuego no perdona la ignorancia.

La situación es tan grave que no podía faltar el pronunciamiento de Naciones Unidas (ONU). Esto divulgó: Son más que una crisis estacional“, asegurando que son una “nueva normalidad” por los efectos de las olas de calor, las sequías prolongadas, los vientos intensos y la vegetación seca están detrás de los fuegos que han devastado ya 344.417 hectáreas en 224 incendios registrados este año, según datos del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (Effis). El pronunciamiento fue hecho público por la Oficina de Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (Undrr), coincidiendo con el Día Mundial de la Prevención de Incendios.

Cinco claves para frenar los incendios

La Undrr ha difundido un paquete de medidas urgentes para reforzar la prevención y reducir los riesgos derivados de los incendios extremos.

  1. Gestión forestal activa: Naciones Unidas pone el acento en la reducción del material inflamable mediante podas, pastoreo controlado y quemas prescritas. Además, subraya la eficacia de los cortafuegos como “barreras para detener o ralentizar la propagación del fuego”.
  2. Urbanismo resiliente: la organización señala la importancia de planificar nuevos desarrollos urbanos que contemplen espacios defensivos y materiales resistentes al fuego para reducir daños en caso de emergencias.
  3. Sistemas de alerta temprana: ante lo imprescindible de una detección rápida, la ONU reclama “ampliar y conectar redes de detección locales con pronósticos regionales”. Como ejemplo, cita el caso de Suecia, que ya utiliza satélites Viirs para detectar incendios en 15 minutos y enviar automáticamente alertas a los bomberos municipales.
  4. Conciencia comunitaria: “es crucial que los ciudadanos sean conscientes del riesgo y estén equipados con conocimientos sobre prácticas seguras, evacuación y reporte de peligros”, recalcó la Undrr, recordando la importancia de la formación de la población en entornos de riesgo elevado.
  5. Resiliencia inclusiva y planificación multirriesgo: la ONU llama la atención en el sentido de que las políticas de prevención deben dar prioridad a personas mayores, con discapacidad o en situación vulnerable. Además, alerta que los incendios no sólo destruyen ecosistemas, sino que también incrementan amenazas futuras, como inundaciones, al eliminar la vegetación que retiene el agua de la lluvia.

Una amenaza que se extiende por Europa.

La ola de incendios no afecta únicamente a España. Desde el Mediterráneo hasta los Balcanes se han registrado focos activos, arrasando miles de hectáreas y dejado varias víctimas mortales. Para la ONU la única forma de afrontar este escenario es asumir que los incendios forestales son ya una crisis estructural agravada por el cambio climático, y aplicar de manera urgente políticas de prevención y adaptación a gran escala.

Por su parte, BBC News Mundo aludió a cuatro claves para entender la histórica ola de incendios que golpea a España y que va camino de batir récords de destrucción. Esto escribió su corresponsal Guillermo Olmo el 19 de agosto, bajo el título: Un verano más, España es pasto de las llamas. Pero los incendios forestales que suelen producirse en esta época en el país europeo están siendo este año de una virulencia inusual, en medio de sucesivas olas de calor que han hecho que las temperaturas superen máximos históricos en muchos lugares.

Bomberos y vecinos de las zonas afectadas combaten una veintena de grandes incendios activos en diferentes puntos, sobre todo en las provincias de Orense, Zamora y León, en el noroeste del país. Unas 350 mil hectáreas de terreno han ardido en lo que va de año, según el Effis, lo que convertiría a 2025 en el peor del siglo en cuanto a superficie quemada. Cuatro personas han muerto, entre ellas tres bomberos que se enfrentaban al fuego, y miles de personas han sido evacuadas ante el avance de las llamas.

Las aludidas claves son: 1. Una primavera de lluvias y un verano extremo. 2- El impacto del cambio climático. 3- El abandono del campo. 4- Falta de prevención. Como los países industriales animan que se abandone el campo para ellos vender los excedentes de la agricultura y la comida manufacturada, posiblemente aplauden lo que está pasando.


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