“Mi sueño de infancia era tan fuerte como siempre: de alguna manera debía encontrar una forma de observar a animales salvajes y libres viviendo sus vidas, sin ser perturbados”: Jane Goodall.
El estudio de la naturaleza puede ser tan simple como enumerar las especies, por ejemplo. En esta ocasión vamos a referirnos al estudio de los primates llevados de la ‘mano’ de Jane Goodall, que falleció el pasado lunes mientras cumplía una gira de conferencias. Fue una experta en chimpancés, que entre muchas afirmaciones se resalta la siguiente: “los seres humanos son más compasivos. En el caso del chimpancé se puede ver la compasión entre la madre y su cría, pero rara vez se halla en algún otro aspecto. La compasión es una característica muy humana”.
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La noticia fue confirmada por el instituto que lleva su nombre: “el mundo acaba de perder una de sus voces más luminosas: Jane Goodall, la primatóloga británica que revolucionó la ciencia, al demostrar que los chimpancés piensan, sienten y fabrican herramientas, murió este 1 de octubre en California, a los 91 años, por causas naturales. Su fallecimiento cierra un capítulo de la historia de la ciencia y abre otro, el de su legado.
La científica no se quedó encerrada en sus apuntes. Desde que en 1960 se internó en la selva de Gombe, en Tanzania, con apenas un cuaderno de notas y unos binoculares, Goodall desafió las normas de la investigación académica. Mientras otros colegas enumeraban a los animales, ella les puso nombres. Pocos meses después de su llegada a África observó lo impensable: un chimpancé arrancaba hojas de una rama para pescar termitas. Había fabricado una herramienta.
Hasta entonces, la ciencia creía que esa era una cualidad exclusiva del ser humano. Louis Leakey, el paleoantropólogo que la envió a Gombe, resumió el hallazgo en un telegrama memorable: “ahora debemos redefinir ‘herramienta’, redefinir ‘hombre’, o aceptar a los chimpancés como humanos”. La nota científica divulgó: Goodall obligó a la comunidad científica a replantear sus fronteras.
Sus estudios mostraron que los chimpancés tienen cultura, que forman vínculos maternales profundos, que son capaces de ternura y también de violencia. En su mirada se mezclaban la rigurosidad del dato y la empatía de quien sabe esperar durante horas, inmóvil, para ganarse la confianza de los animales Con los años, Goodall dejó de vivir permanentemente en la selva, pero nunca abandonó su compromiso.
Una mensajera de la paz
Además de primatóloga, se convirtió en mensajera de la paz de Naciones Unidas, viajó sin descanso durante las últimas décadas, dictando conferencias, escribiendo libros y participando en documentales. Sus presentaciones – más cercanas a un susurro que a un discurso – conmovían a auditorios enteros. No apelaba al miedo, sino a la esperanza y a la responsabilidad compartida: la naturaleza no es un recurso, repetía, es nuestra hoja.
Su activismo abordó causas diversas: desde la denuncia del uso de chimpancés en laboratorios hasta la defensa de dietas más sostenibles. En sus últimos años fue una voz crítica contra la crisis climática, insistiendo en que la pérdida de biodiversidad y la degradación ambiental, son también un problema humano, porque ponen en riesgo la supervivencia de nuestra propia especie.
Por fortuna, Colombia tuvo la oportunidad de escucharla en agosto de 2024 – cuando visitó Medellín – gracias a una alianza entre Comfama y Elemental. En entrevista con el periódico El Colombiano, la primatóloga, entonces de 90 años, compartió reflexiones que hoy adquieren un peso especial. “cada año se acorta, cada vez tenemos menos tiempo, pero yo sé que todo lo que hago tiene un impacto”, dijo al explicar por qué seguía viajando 300 días al año.
En la misma conversación insistió en que la esperanza debía guiar la acción: “las personas se me acercan tras una charla o al leer mi libro y me dicen: “me había dado por vencido, pero te prometo ahora haré lo mejor que pueda”. También lanzó una crítica directa a los estilos de vida insostenibles: “nosotros vivimos de una manera inapropiada: no necesitamos tres casas ni un vestido nuevo para cada ocasión”.
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