“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”: Papa Francisco.
Este Domingo de Ramos está bien escribir sobre el Papa y el Vaticano. Francisco es actualmente el jerarca número 266 de la Iglesia Católica Romana. Igualmente, es el jefe del Estado y el octavo soberano de la Ciudad del Vaticano. Su nombre secular es Jorge Mario Bergoglio, y es el primer Papa argentino perteneciente a la Compañía de Jesús, además es el primero no europeo en más de mil años.
Es querido por unos y odiado por otros, siendo un factor el hecho de ser un jerarca progresista –que muchos confunden con ser de izquierda y hasta comunista por estar con los más débiles económicamente– por sus planteamientos sobre la sociedad. También, porque hay otras comunidades religiosas con sus propias creencias. Hay que decir que, de los 8.000 millones de humanos, apenas unos mil millones aproximadamente, profesan la religión papal.
El sumo pontífice es un ferviente escritor y este año ya publicó un libro que tituló: “Peregrinos hacia un mundo mejor”, teniendo en cuenta que el 2025 es el año del Jubileo de la Esperanza. Temas como familia, paz, migraciones, crisis climática y nuevas tecnologías, son objeto de su reflexión. Para él todo lo humano no le es ajeno. El año pasado le publicaron: “Vida. Mi historia a través de la Historia”.
Como señala el pontífice: “Llegados a cierta edad, es importante, incluso para nosotros mismos, hacer memoria. Es un ejercicio de discernimiento que todos deberíamos hacer, antes de que sea demasiado tarde”, expresa el sucesor de Pedro. En Vatican News se menciona: “El Papa relata por primera vez la historia de su vida a través de los acontecimientos que han marcado a la humanidad, desde el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, cuando tenía casi tres años, hasta nuestros días”.
En esta entrega dominical presentamos apartes de un conversatorio entre el profesor de literatura, Jordi Gracia García, y el escritor español Javier Cercas, publicado el 13 de marzo 2025 en el periódico El País, España, titulado: “Javier Cercas, un ateo en el Vaticano de Francisco”. El académico, a modo de introducción señaló: “La vocación de sabueso y la apuesta por la realidad subyacente en los libreo de Javier Carcas”.
El poder de la iglesia retratado por un ateo
Dice Gracia: “También en El loco de Dios en el fin del mundo, resultado literario documental de su acercamiento sin filtros al Vaticano y sus misterios a partir de conversatorios con cardenales, misioneros, intelectuales católicos y, durante su viaje a Mongolia, con el propio Papa Francisco. El centro de poder de la iglesia, retratado por un ateo capaz de entender la fe”.
Ubicados en el texto de Gracia, él expresa: “He visto llorar dos veces a Cercas: una no la voy a contar; la otra ocurrió al confesarme la violencia de la culpa que aún le asaltaba cuando se acordaba del imbécil de 15 años que se avergonzaba de su padre veterinario, extremeño, católico y suarista (o sea, partidario de Adolfo Suárez). Secretamente. El loco de Dios en el fin del mundo es un subyacente autorretrato de fondo de un escritor que ha acabado dedicando dos de sus libros cruciales a sus dos progenitores: quizás una forma impremeditada de la gratitud embebida o infartadas de literatura”.
Menciona Gracia: “Cuando moría su padre, Cercas remataba su obra maestra, Anatomía de un instante, y cuando moría su madre remataba una inaudita aventura de ingresar a las entrañas del Vaticano y en la de su morador más ilustre, escurridizo y evasivo, el Papa Francisco. Le pregunto qué hace un ateo irredento como él en el corazón de la iglesia católica y no me contesta. Señala hacia un cielo trágicamente partido por nubes rojas (…)”.
En el conversatorio también plantea: “Javier, no habrás quedado abducido por la pócima mágica que ha permitido durar a la iglesia más que ninguna otra institución conocida o por conocer, ¿verdad? Ahora sí me mira a la cara con ojos de miope y suelta la risa mientras habla. “Eso es lo que se temía mi mujer, que volviese a los orígenes, al orden perdido a los 14 años, cuando dejé la fe o la fe me dejó a mí, a saber”.
Quien duda, duda porque tiene fe
Ahora viene el planteamiento de la fe, dice Gracia, refiriéndose a Cercas: “Se para un momento para volver la vista hacia el mar, entorna los ojos, se quita las gafas, vuelve a ponérselas y me miran desafiante. “Aunque no lo sé, quizás la genuina naturaleza de la fe es la duda: quien duda, duda porque tiene fe y la fe es dudosa o no es. Los únicos que no tenemos ninguna duda somos los idiotas soberbios que parecemos haber olvidado lo que dijo una agnóstica tan sensata como Hannah Arendt”.
Posteriormente anota Gracia: “No podemos llamarnos cristianos, escribió el ateo, Benedetto Croce. Y tenía razón. De hecho, es otra de las preguntas que empujan la novela: ¿en qué se ha convertido una institución, la iglesia católica, que ha determinado la cultura, la política y la visión del mundo de occidente desde hace 2000 años? ¿Qué hacemos con esta herencia fundamental en nuestra Europa laica?”.
Quien orienta el conversatorio señala: “cada gran libro de Cercas, ha respondido a una obsesión sobrevenida e imprevista que ha acabado clavándolo en el suelo de los hechos como un rejonazo inesperado. El loco de Dios en el fin del mundo tiene algo de culminación vital de un método que fía a la realidad la capacidad de organizar una novela sin ficción dotada de los poderes de la ficción: la realidad en sus libros desde hace muchos años, en lugar de mandar la urdimbre de la ficción del novelista común y corriente, omnipresente sobre sus personajes”.
Los premios literarios han sido lo suyo
Cercas no ha sido ajeno a los reconocimientos literarios, los más destacados son: Premio André Malraux, por El monarca de las sombras (Francia) 2016. Premio Arzobispo Juan de San Clemente, por La velocidad de la luz (España) 2016. Premio al Libro Europeo, por El impostor (Bruselas) 2014. Premio Mandarache de Jóvenes Lectores de Cartagena, por Las leyes de la frontera (España).
Como si fueran pocos sus libros, en 2001 publicaron su nueva obra Soldados de Salamina. Esta última, uno de los mayores éxitos de la literatura española de este siglo, ha sido llevada al cine por el realizador David Trueba en 2003. Además, sus textos han sido traducidos a más de treinta idiomas.
En 2009 publica Anatomía de un instante, novela que es considerada también ensayo, por el que obtuvo el Premio Terenci Moix de Ensayo y el Premio Nacional de Narrativa, entre otros. Como se dice en Wikipedia, en varias de sus libros ha plasmado su interés por el periodo de la Guerra Civil española, tal y como lo plasma en su última novela El monarca de las sombras (2017).
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“Prefiero una Iglesia accidentada, herida y manchada por salir a la calle, antes que una Iglesia enferma por el encierro y la comodidad de aferrarse a las propias seguridades”
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