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Papa Francisco: ¿de derecha o de izquierda? Segunda parte

Diego Arias Serna

domingo, 20 abril 2025

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“La resurrección nos recuerda que siempre hay esperanza, sin importar cuán oscuras sean las circunstancias”. La expresión es tomada de Wikipedia.

Este domingo de resurrección seguiremos con el conversatorio de Jordi Gracia García y el escritor español Javier Cercas, publicado en el periódico El País de España el 23 de marzo 2025 y titulado: “Javier Cercas, un ateo en el vaticano de Francisco”. Abrimos con la parte inicial del documento de Gracia García, profesor de literatura y escritor catalán, porque allí hay un pasaje breve relacionado con la resurrección.

Esto menciona: “hasta las estepas de Mongolia y su caótica capital, Ulán Bator, se fue Javier Cercas con el séquito del Papa Francisco para tratar de saber lo único que entonces le importaba a su madre: si tras su muerte vería o no vería a su marido, si viviría con él la vida eterna. La obstinación monomaniaca y desaforada de Cercas puso el resto y no paró hasta saber si sí o si no, al menos según el testimonio de quien no puede no saberlo, el propio papa Francisco”. Continúa: “dicho más francamente: Cercas quiso preguntarle a Francisco sobre la resurrección de la carne y la vida eterna, es decir, sobre la escena de la fe católica, y vislumbró en el viaje cuántos Bergoglio han llegado a convivir dentro del papa Francisco.

¿De verdad te contestó eso el papa? “Claro”, responde. ¿De verdad ocurrió lo que cuentas al final del libro? “Claro”, vuelve a responder. ¿“Tan raro te parece”? Resalta seguidamente: “a Cercas se le ilumina el rostro a medida que nos acercamos al límite del paseo, una vez pasados los edificios grises, de tres o cuatro plantas construidos durante el desarrollismo en la costa de los catalanes pobres, pasado también el gigantesco aparcamiento instalado en la arena de la playa (y recién clausurado porque han descubierto que es zona inundable, tras medio siglo usándolos) y pasados los destartalados locales con terrazas desiertas y neones horteras sin luz”.

Fugitivo de la fe El profesor de literatura desnuda la juventud de Cercas: “cuando apenas quedan unos metros y el mar comparece abrumador, a Cercas se le ven la sinapsis disparadas en todas direcciones, porque por ahí anda el origen de todo, o casi todo: estamos al final de un pueblito de la Costa Brava, L’Estartit, ante roquedales y farallones como los de un poema de Arde el Mar, y de algún modo es ahí donde nace el último libro de Cercas y donde empezó en realidad su vida real y verdadera de fugitivo de la fe; el paisaje salvaje de una adolescencia descreída y liberada de un catolicismo profundo (…) para emprender el camino de la mala vida, la vida perdida del alcohol, las mujeres y la droga y la incertidumbre de la literatura”.

Reseña luego: “Cercas ha viajado al fin del mundo, es decir, a Mongolia, enrolado en el equipo que acompaña en sus desplazamientos a un Papa no más viajero que otros, pero tan calculador como otros. ¿A Mongolia? ¿A un país de tres millones y medio de habitantes que apenas cuenta con una ridícula comunidad de 1.500 católicos? ¿Qué hace en Mongolia el Papa cuando no ha pisado todavía, tras más de una década de papado, la ultracatólica España y tantos otros países poderosos saturados de obediencia católica?”. Explica el profesor de literatura: “es porque el Papa es raro”, cuenta Cercas.

“En realidad, parece dos papas en uno, o más bien varios, como todos somos varias personas en una, que acaba fusionándolas todas. Fíjate: este hombre ha seguido viviendo en el Vaticano como vivió siempre, con austeridad, sin el boato papal, sin engreimiento, sin subirse a la parra…”.

Termina esta parte del relato Gracia García relatando: “y, sin embargo, sus más viejos conocidos argentinos recuerdan a otro Bergoglio subido a la parra de la soberbia, con tics autoritarios y hasta una presunta tolerancia hacia una de las peores dictaduras de América Latina, la junta militar argentina, y a la vez admirador de Borges, dispuesto a recorrer las villas miseria de Buenos Aires, inacabables como el desierto mismo de Mongolia… En fin: un tipo muchísimo más complejo de como lo pintan”. Escribe lo que quieras, me dijo el Papa Más adelante recuerda Jordi en su conversatorio con Cercas: “en mi memoria tartamudea, sigue siendo el salvaje extremeño que lo mismo puede zarpar a la conquista de Perú con el arcabuz en ristre que salir a cazar ballenas con el arpón de Melville.

En este libro absorbente Cercas escucha más que en ninguno otro suyo, más incluso que en el Impostor; donde hizo ejercicios extenuantes de atención y paciencia; escucha a muchas personas que no han hablado casi nunca fuera de su propio entorno profesional y de seguridad, escucha a los ministros de los distintos ramos del Vaticano (…) discrepa de la Secretaría de Comunicaciones del Vaticano”.

Plasmó asimismo Gracia García: “escribe lo que quieras, me dijo el propio Papa en la capilla Sixtina cuando le pregunté si tenía su apoyo”, recuerda Cercas. Doy por hecho que cumplieron y se comportaron. “Lo hicieron, y eso que les advertí desde el principio que soy un tipo peligroso. Pero no, no tengo ninguna queja: pregunté y repregunté cuanto quise, vi a quien quise y lo que quise, y sobre todo escuché a quienes llevaban años sin escuchar, que es lo que a lo mejor deberías hacer tú”.

En su texto, fruto del referido conversatorio, el profesor catalán escribió: “pues igual sí, igual sí. Y, además tiene lógica, si entiendo bien tu lógica: después de escribir novelas destinadas a desmontar mitos trufados de mentiras, como hiciste con la Guerra Civil, el franquismo, el golpe de Estado fallido, la Transición o la democracia actual, el turno podía ser ahora el hermético Vaticano.

¿Es eso así? Después de que te hayan dado el Planeta y el Nacional, de ingresar en la RAE (Real Academia Española), de acumular lectores en el mundo entero (…), conversar con Emanuel Macron en El País por expresa petición suya, escribir sobre el Papa y el Vaticano tiene algo de escala macro (…)”. También nos comparte en el artículo de El País: “puede ser, pero no es algo buscado, o no conscientemente. Sea como sea, esta era una oportunidad imposible de rechazar, y además me interpelaba directamente como hijo de una familia católica y de un país que no ha dejado de ser culturalmente cristiano, como todo Europa”.

El Papa sabe que el futuro es chino

Jordi Gracia García, conocedor de la importancia de China en el escenario mundial, no lo deja por fuera en su conversatorio con Javier Cercas y esto expresa: ir a Mongolia es ir al borde de la China y es ver que un Papa manda por vez primera en la historia un telegrama de saludo al Gobierno chino al cruzar su espacio aéreo y que, también por vez primera, recibe una respuesta del Gobierno Chino: el futuro es chino y el Papa lo sabe”.


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