La lluvia de meteoros Perseidas alcanzará su punto máximo esta noche de 12 y la madrugada del 13 de agosto de 2025. Si el cielo está oscuro se pueden producir decenas de meteoros por hora, aunque en el país solo se podrán observar los destellos más brillantes.
Las Perseidas es la lluvia de meteoros más esperada del año para gran parte del hemisferio norte, debido a un tren de partículas dejado por el cometa 109P/Swift–Tuttle que en esta época, cruza la atmósfera terrestre en forma de “estrellas fugaces”. En 2025, el fenómeno estará presente durante varias semanas y tendrá su pico en la noche del 12 al 13 de agosto, lo que convierte esas horas en la ventana principal para la observación.
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Al entrar en la atmósfera a velocidades que están entre los 30 y 35 kilómetros por segundo, estas diminutas partículas conocidas como meteoroides se calientan hasta desintegrarse, generando los destellos luminosos que popularmente llamamos “estrellas fugaces”.
Los registros históricos de esta lluvia se remontan al año 322 a.C. en China, aunque el cometa responsable fue descubierto formalmente en 1862 por Lewis Swift y Horace Tuttle. Posteriormente, el astrónomo Giovanni Schiaparelli estableció la relación entre las Perseidas y este cometa, cuyo núcleo mide aproximadamente 26 kilómetros de diámetro y tarda 133 años en completar su órbita.
Fechas clave y condiciones de observación en 2025
En 2025, la lluvia de meteoros Perseidas estuvo activa desde 17 de julio y estará hasta el 23 de agosto, con su pico máximo en la noche del 12 al 13 de agosto. Bajo cielos oscuros, lejos de la contaminación lumínica, es posible observar entre 60 y 100 meteoros por hora; sin embargo, este año la Luna estará iluminada al 84% durante el máximo, lo que reducirá el número de meteoros visibles a un estimado de 10 a 20 por hora.
La Sociedad Estadounidense de Meteoros advierte que la luz lunar opacará los trazos más tenues, dejando visibles sólo los meteoros más luminosos y, con suerte, algunas bolas de fuego, es decir, explosiones breves y brillantes originadas por partículas más grandes.
Recomendaciones para verla
El fenómeno será visible en gran parte del hemisferio norte y en algunas regiones del hemisferio sur. Para quienes quieran disfrutarlo al máximo, los expertos recomiendan:
- Buscar cielos oscuros: alejarse de ciudades y zonas donde se contenga mucha contaminación lumínica.
- Observar antes del amanecer: cuando la Luna está baja en el horizonte y el radiante de la lluvia (en la constelación de Perseo) se encuentra en su punto más alto, en el cielo.
- Evitar telescopios: reducen el campo visual, lo ideal es mirar a simple vista o, opcionalmente, con binoculares.
- Adaptar la vista: esperar unos 20 minutos en la oscuridad y evitar pantallas para mejorar la visión nocturna.
Thaddeus LaCoursiere, del Museo Bell en Minnesota, sugiere incluso esperar una semana después del pico para observar, cuando la Luna está más apagada y el cielo, más oscuro.
El origen del nombre
El término “Perseidas” proviene de la constelación de Perseo, desde la cual parecen originarse los meteoros cuando se traza su trayectoria inversa en el cielo. No obstante, la constelación solo es una referencia visual, dado que las partículas en realidad provienen de la órbita del cometa Swift-Tuttle, no de las estrellas de Perseo.
Cuando se trazan las trayectorias de los meteoros que componen esta lluvia hacia atrás, todas parecen converger en un punto común ubicado en esa constelación; a este punto se le llama radiante.
En astronomía, el radiante es simplemente la referencia visual desde donde parecen “salir” los meteoros, pero no es su origen en realidad. Por otro lado, es importante mencionar que las partículas no provienen de las estrellas de Perseo, sino de la nube de polvo y fragmentos liberados por el cometa durante sus sucesivos pasos por el Sistema Solar interior.
La elección del nombre también tiene una conexión con la mitología griega. Perseo es un héroe legendario, hijo de Zeus y Dánae, famoso por vencer a la Gorgona Medusa y rescatar a Andrómeda. En tiempos antiguos, muchas constelaciones recibieron nombres mitológicos, y los fenómenos celestes observados en su proximidad adoptaron esa misma designación, reforzando el vínculo entre ciencia y tradición cultural.
Así, cada año, entre julio y agosto, la Tierra atraviesa la órbita del Swift-Tuttle y provoca que estos diminutos fragmentos choquen con la atmósfera del planeta tierra. Desde la perspectiva de un observador terrestre, parecen “caer” desde la zona de Perseo, de ahí que la lluvia adopte su nombre y conserve una identidad que mezcla astronomía, e historia.
No obstante, la elección del nombre también tiene una conexión con la mitología griega. En primer lugar, Perseo es un héroe legendario, hijo de Zeus y Dánae, famoso por vencer a la Gorgona Medusa y rescatar a Andrómeda. Gracias a ello, muchas constelaciones recibieron nombres mitológicos, y los fenómenos celestes observados en su proximidad adoptaron esa misma designación.
Otros eventos astronómicos en agosto
Aunque las Perseidas son la gran atracción, agosto también tiene otras lluvias de meteoros, como las Delta Acuáridas del Sur y las Alfa Capricórnidas, ambas activas hasta el 12 de agosto. Sin embargo, estas son menos intensas y su actividad ya habrá pasado el máximo cuando las Perseidas alcancen el suyo.
La próxima cita destacada en el calendario astronómico serán las Oriónidas, que tendrán su máximo a finales de octubre.
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